Las instalaciones de Sud América fueron blanco de un nuevo acto de vandalismo
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La instalaciones del club fueron objeto de visitas que dejaron su marca: todos los reflectores de la cancha de fútbol destrozados a pedradas y varios daños en el resto de las instalaciones. Una situación límite que los dirigentes no saben cómo solucionar.Fabián MiróLamentablemente no es la primera vez que hechos de esta naturaleza acontecen en el predio sudamericano que se encuentra lindero al asentamiento de 1° de Mayo al norte."Estamos cansados, no sabemos que hacer", expresó Carlos Andrade, entrenador de la primera división de fútbol y dirigente de la entidad, mientras que Juan Ojeda señaló que la problemática se traslada a la familia. "Uno vive pendiente de que no pase nada en la cancha, de que no nos roben y rompan lo poco que tenemos".Sud América es un club humilde que en los últimos años creció en base al esfuerzo e ingenio de sus dirigentes y allegados. Cumplió con el sueño de la cancha propia, pero ahora padece esta problemática.El jueves por la mañana los dirigentes llegaron a las instalaciones sudamericanas y, para su sorpresa, visitantes habían dejado una nueva marca. Esta vez, en la toma de luz que está en el ingreso del predio. La caja abierta, vidrios destrozados y los cables al aire libre."Cuando nos retiramos de la cancha cortamos la luz a modo de precaución y ahora nos encontramos con esto", señalaron los dirigentes con notable angustia en sus expresiones.El vestuario local también presentaba huellas de las visitas mencionadas. Los tubos fluorescentes rotos y un espacio vacío: "en el lugar se encontraba un mueble que hacía las veces de esquinero. Lo había donado Maximiliano Ghilglia, un ex jugador que, como tantos otros, colaboró con el club, y duele que gente sin escrúpulos venga y se lleve las cosas como si nada", coincidieron Ojeda y Andrade.En otra parte de la edificación se encontraron tres reflectores inutilizados. Rotos, molidos a golpes en una clara muestra de vandalismo. A pocos pasos de eso, se encuentra el kiosco donde cada fin de semana trabajan las madres de chicos que practican fútbol infantil. Las ventanas de chapa destruídas y en el interior del mismo todo dado vuelta y el frezzer volcado, pero con un detalle: el motor ya no estaba. "Parece que no les alcanzó con romper, también robaron, no solo el motor, también colchonetas, conos de entrenamientos, cintas, rastrillos, una barra con dos discos para hacer pesas y al menos tres pelotas", enumeraron los dirigentes.BUENA PUNTERIALa cancha tiene cinco torres de iluminación relativamente nuevas con dos y tres focos cada una. Un sistema lumínico que ahora no puede ser utilizado debido que a algunos sujetos utilizaron los focos como tiro al blanco."Se presume que lo hacen con gomeras y a la luz del día. Nos bajaron todos los focos con una puntería envidiable, además cortaron todos los cables que suministran energía a las torres".En total quince reflectores quedaron fuera de servicio, más los tres que se encontraban en la utilería. "Esto nos perjudica desde todo punto de vista", destacó Andrade y agregó que "no solo en lo económico (15 mil pesos), también en lo deportivo, debido a que nos tenemos que trasladar al Estadio Municipal y pagar la luz que gastamos".DOSCIENTOSSon los chicos que practican fútbol infantil en la entidad. La mayoría son del barrio y la zona, y además de jugar a la pelota por la tarde reciben una merienda que en muchos casos refuerzan la dieta alimentaria de muchos pibes a los que no les sobra nada.
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