Las patologías respiratorias, la malnutrición y la ansiedad lideran las consultas pediátricas en la ciudad
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Además de las habituales afecciones estacionales, profesionales de Gualeguaychú señalan que los nuevos hábitos tecnológicos y alimentarios están modificando el perfil de los pacientes. Preocupa, a su vez, el crecimiento de la demanda en el sistema público de salud y la falta de prevención en los adolescentes.
Los consultorios pediátricos son, históricamente, un termómetro sensible de lo que ocurre en la sociedad. Más allá de los virus de temporada, los médicos que atienden a los niños y adolescentes de la ciudad se enfrentan a un escenario complejo donde confluyen factores ambientales, crisis económicas, cambios en los hábitos tecnológicos y nuevas dinámicas familiares. Para indagar al respecto y conocer cuáles son las patologías más frecuentes y las cuestiones que más preocupan hoy en el abordaje de la salud infantil, Ahora ElDía conversó con los médicos pediatras Federico Gini Cambaceres, Facundo Vivian y María Laura Grosso.
Al analizar los motivos que llenan las salas de espera, los tres coinciden en que las afecciones respiratorias lideran la lista. Cambaceres explicó que, desde su especialidad, la neumonología infantil, "el motivo de consulta más frecuente por lejos es el asma bronquial y los broncoespasmos por otras causas, seguidos por las infecciones respiratorias altas y bajas, como neumonía y bronquitis". El especialista señala que, en estos casos, el clima de la zona es un factor de preocupación constante para las familias, ya que "el ambiente condiciona mucho la parte bronquial; de hecho, los pacientes que viajan a climas secos como Córdoba, Salta o Mendoza mejoran notablemente".
Pero más allá del condicionante ambiental está el factor social. La doctora Grosso advirtió una relación entre las infecciones respiratorias agudas y las nuevas rutinas familiares: "Antes era muy raro que un chico de dos o tres años fuera a una guardería. Hoy, por una necesidad económica familiar, los chicos se escolarizan a edades muy tempranas, incluso siendo menores de un año. Eso hace que haya más circulación de virus y más riesgo de contagio en toda la familia".
Por su parte, Vivian diferenció la clara estacionalidad de las patologías que notan en el consultorio: "En invierno prevalecen las respiratorias, sobre todo la bronquiolitis en menores de un año, las crisis asmáticas y las neumonías en los más grandes. Este año, además, hubo un aumento grande de casos de gripe. En verano, en cambio, el escenario muta hacia los cuadros de gastroenteritis y las infecciones de la piel”.
Uno de los temas que más alarma a los profesionales es el deterioro en la calidad de la alimentación. Lejos de las antiguas postales de desnutrición extrema, el problema hoy tiene otra cara. "En las poblaciones más vulnerables vemos un aumento enorme de los casos de obesidad. La gente come lo que puede, con dietas deficientes en minerales, proteínas y nutrientes. A esto se le suma que los chicos están encerrados, se juega menos en las plazas y hay mucho sedentarismo", puntualizó Vivian.
Grosso coincidió en este diagnóstico y subrayó que la obesidad y el sobrepeso infantil requieren abordajes multidisciplinarios porque definen la salud futura. "Cuanto más temprano exista este desorden, más riesgo hay de ser un adulto joven con hipertensión o hipercolesterolemia, lo que complica mucho la calidad de vida", afirmó. Además, la doctora apuntó al componente emocional de la comida: "A veces los abuelos o las madres ven al nene flaquito y asumen que dar más comida es dar más amor. Por otro lado, vemos casos de malnutrición en niños con peso normal, pero que al interrogarlos tienen una alimentación que es un desastre, acarreando severas deficiencias para el funcionamiento del cuerpo".
Salud mental, neurodesarrollo y pantallas
El impacto de la tecnología y el ritmo de vida actual sin dudas están dejando huellas profundas en la psiquis infantil. Grosso es categórica respecto al aumento de trastornos de salud mental a edades cada vez más tempranas, un fenómeno potenciado tras la pandemia. "La ansiedad en niños de cuatro o cinco años es algo que antes no se veía. Tienen baja tolerancia a la frustración, parpadean todo el tiempo por tics nerviosos, sufren trastornos del sueño o presentan 'polaquiuria', que es la necesidad de ir al baño muchísimas veces al día para orinar muy poquito, actuando como un mecanismo del cuerpo para mitigar ese exceso de ansiedad", describió.
En este contexto, el uso de la tecnología juega un rol central. "Hoy una pantalla es el Rivotril más socialmente aceptado", sentenció Grosso, y agregó: "Se ve en cualquier lado: la madre que va a la peluquería o al gimnasio y le da el celular al nene para que no haga lío, o incluso en nuestra sala de espera. Esto genera estragos en la cronicidad, provocando un déficit severo en la cantidad y calidad de horas de sueño, que son vitales para liberar la hormona de crecimiento y favorecer el desarrollo cerebral". A su vez, apuntó cómo las pantallas también están generando problemas posturales físicos, como tortícolis o escoliosis, debido a las posturas "adaptativas" que adoptan los niños, además de un alarmante aumento en casos de ludopatía infantil.
En paralelo, los diagnósticos vinculados al neurodesarrollo van en franco ascenso. Vivian sostuvo que "se ve muchísimo aumento en los casos de autismo, retraso madurativo y trastorno de déficit de atención e hiperactividad (Tdah)". Grosso complementó esta visión señalando que, si bien hay causas múltiples, el diagnóstico temprano es una ventaja: "Al detectarlo a edades tempranas, en un cerebro que todavía es plástico, se logran mejores resultados con las terapias. Es fundamental brindar información a los padres para que entiendan por qué su hijo es distinto".
Adolescencia: excesos normalizados y salud sexual
Cuando los pacientes crecen, los desafíos naturalmente cambian. La doctora Grosso se refirió al consumo problemático en los adolescentes, destacando el alcohol y el vapeo por sobre las drogas tradicionales debido a su altísima aceptación social. "Las previas blancas están por doquier. Preocupa mucho el alcohol en las mujeres, donde se ven mayores cantidades de consumo que pueden llegar a la toxicidad. Por otro lado, el vapeo está súper naturalizado; no es barato, consiguen la plata de los padres, y me preocupa que estemos anestesiados viendo cómo un chico de 13 años vapea y nos parece 'cool'", reflexionó.
En cuanto a la salud sexual, la pediatra expuso una realidad llamativa: el aumento de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en todas las clases sociales. "Antes se veían más en poblaciones vulnerables o con falta de información. Hoy se ven en poblaciones con todos los recursos y acceso a profesionales. Saben que existe el preservativo, pero el 99% decide no usarlo. Esto lleva a una circulación impresionante de sífilis, HPV, herpes genital y gonorrea. Cuesta un montón que adhieran y completen los tratamientos", lamentó, y agregó que los embarazos no buscados, si bien han disminuido, siguen ocurriendo en una época donde hay acceso a la salud pública y a la información.
Crisis económica, vacunas y la ansiedad familiar
El contexto económico del país no es ajeno al consultorio. El doctor Vivian, desde su rol como director del Centro de Salud Juan Baggio, manifestó una profunda preocupación por la saturación del sistema público. "Hubo un aumento enorme de la demanda en los centros de salud. Mucha gente que se quedó sin trabajo o no puede pagar más su prepaga optó por el sistema público. Antes el trabajo se distribuía más, pero hoy tenemos un sistema público más saturado y eso es algo de lo que los pediatras hablamos mucho", aseguró. A esto le sumó otra luz de alerta: "Está bajando mucho el porcentaje de vacunación. Hemos visto pequeños aumentos, por suerte controlados, de enfermedades prevenibles como el sarampión".
Por último, otro de los nuevos desafíos que se nota a diario en las consultas tiene que ver con la inquietud de las familias. Gini Cambaceres señaló que lidia constantemente con la inmediatez que demandan los padres. "Hay mucha expectativa y ansiedad sobre cuánto tiempo sus hijos van a usar un tratamiento crónico o cuándo se les va a curar el asma. La gente quiere certezas absolutas y plazos exactos, pero hay que resaltar que la medicina es una ciencia basada en probabilidades y estadísticas. Uno puede manejarse con un alto grado de certeza, pero nunca con el 100% para asegurar cuándo se va a curar", reflexionó el neumonólogo.

