Las primeras señales
Acerca de "lo que vendrá" en el país reflexionábamos la semana pasada. No había hasta entonces demasiados elementos para un pronóstico, ni los hay 7 días después, pero acaban de manifestarse algunas señales. Por Mario Alarcón Muñiz Por lo pronto despertó en el gobierno la preocupación por el dólar. Aunque ya se la había observado durante el año a través de la cotidiana disponibilidad de divisas del Banco Central para mantener su precio en niveles razonables, las medidas adoptadas después de las elecciones revelaron que el dólar figura en el centro de la agenda oficial. En definitiva la moneda norteamericana, como toda moneda, es sólo un símbolo. No es el fundamento de la economía. En todo caso la representa. Por estos días o semanas parece recuperar su antigua fuerza frente al desgaste que afecta al euro, situación acentuada entre nosotros por dos motivos que los especialistas indican: primero, la fuga de capitales; segundo, el seguro antiinflación. Los verdes ajenosEn estos casos siempre es recomendable procurar la opinión de los economistas. Y estos, salvo alguna excepción, coinciden en advertir que si en los últimos cuatro meses han salido del país 14.000 millones de dólares y en el mismo lapso no se han registrado inversiones importantes, algo no funciona. A este ritmo se van 117 millones de dólares (promedio) por día. Será muy difícil recuperarlos. La salida de capitales puede ser producto de maniobras especulativas o desconfianza en la economía nacional. Sea como fuere la huída de fondos nos perjudica.El otro factor se vincula con la inflación. Cuando ésta se insinúa, la compra de dólares es un recurso para preservar los ahorros. Ha sido siempre así. Ahora también. No se cree que operaciones de este carácter alcancen el volumen de las motivadas por transferencias al exterior, pero de todos modos suman y es lógico que el crecimiento de la demanda impulse el ascenso del precio.El gobierno procura, por un lado, frenar la fuga de divisas; por otro, mantener cierto control sobre el valor del dólar. En medio de protestas, reclamos y más de una gambeta privada a las medidas oficiales, esta semana se ha conseguido el objetivo. Lo que es imposible predecir es la prolongación en el tiempo de este sistema de control, porque ya ha producido algunos efectos. Entre ellos los especialistas enumeran la caída de los depósitos en dólares y el ascenso de las tasas de interés.Las disposiciones oficiales pueden ser correctas o no, según como se las mire. De algo no cabe duda: el Estado tiene facultades suficientes -y hasta necesarias- para intervenir en estos temas. No puede ceder el timón a los especuladores. AnarcocapitalismoLa Presidenta trató de convencer de esta idea a los asistentes a la reunión del G.20 en Cannes, el jueves. No fue en la reunión central sino en el foro de empresarios, pero lo dijo: "Esto es anarcocapitalismo financiero; nadie controla a nadie". Cuestionó las inversiones especulativas y propuso "volver al capitalismo en serio". Cabe suponer que la misma posición sostuvo la jefa del Estado en la entrevista del viernes con el presidente Obama, reunión de la que no se conocen mayores detalles fuera de los proporcionados por los medios oficiales. Mientras tanto se observa que en nuestro país algunos capitales -principalmente los del juego y la minería- disfrutan de la más absoluta libertad para moverse a la sombra del poder. Más ruido que nuecesOtra señal de "lo que vendrá" procuró dar el gobierno el miércoles al eliminar algunos subsidios. Según lo acostumbra el oficialismo hubo más ruido que nueces. Pero la verdad es que los ministros Boudou y De Vido anunciaron que en adelante no habrá más subsidios para los servicios de energía, gas y agua que reciben los bancos, casas de juego, aeropuertos y empresas telefónicas, petroleras y mineras. Y es lógico. ¿Cómo se justifica subsidiar a esas actividades el consumo de servicios esenciales? No obstante, sólo se trata de un gesto simbólico, pues muy poco representa en números. La partida de subsidios ronda los 70.000 millones de pesos anuales. El ahorro anunciado será de 600 millones del presupuesto actual. Es decir 0,8%.Mientras tanto ha comenzado a rondar en muchos sectores la versión de una futura eliminación o restricción de otros subsidios. Esto impulsaría inevitablemente el aumento de tarifas. Por ahora nada indica que se adopte una medida de esa índole, pero pasa por ahí el comentario público.La política de subsidios no es buena ni mala en si misma. Se trata de un instrumento al que todos los gobiernos han recurrido, en mayor o menor medida y según las circunstancias. El ferrocarril privatizado está subsidiado desde los tiempos de Menem y Cavallo. Para el plan K el subsidio es una forma indirecta de la redistribución tan proclamada. Habrá que ver por qué razón -además de mantener tarifas a niveles accesibles para el usuario- suele beneficiar a grandes consorcios de cada una de esas actividades, lo que distorsiona el concepto del subsidio en cuanto herramienta para corregir desequilibrios o injusticias.Con alguna anticipación hemos comenzado a transitar el camino que institucionalmente se abrirá el venidero 10 de diciembre.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

