Las últimas remadas
Ya llegan. Finaliza la navegación desde el corazón de Sud América. Juan Martín Rivas, Herman Feldkamp y Ezequiel Vela, los remeros de Gualeguaychú, atracarán en el puerto de Buenos Aires el próximo jueves, cinco meses después de su partida.Por Mario Alarcón MuñizEl domingo 8 de mayo estuvieron en la marcha "Por la vida de todos", el séptimo abrazo multitudinario al río Uruguay por el desalojo de Botnia. Después partieron hacia el norte por vía terrestre. El sábado 14 de mayo echaron al agua las pequeñas embarcaciones en Diamantino, Mato Grosso do Sul, el lugar donde la sierra divide las aguas de las cuencas del Amazonas y del Plata.Cruzaron el Pantanal, palpitaron la maravilla, desafiaron el peligro, convivieron con aborígenes y gente muy pobre, bajaron por el río Paraguay hasta Asunción donde el cuarto remero, Lucas de Miguel, se vio obligado a desertar y continuaron aguas abajo: Formosa, Resistencia, Goya, La Paz. El martes 20 de septiembre llegaron a Paraná. Estuve con ellos. Me contaron sus experiencias y angustias. Conocí detalles de la aventura, pero también supe de la destrucción, la contaminación, el desmonte contínuo, el avance de las multinacionales, la soja oro hoy y qué importa si mañana revienta todo. Al día siguiente reanudaron la navegación. Cabe suponer que alguien los recibirá el jueves en Buenos Aires. Grandes dudasEn nuestro país estas cosas -y tantas otras- trascienden si pasan por Buenos Aires. Han hecho bien Martín, Herman y Ezequiel en proyectar el final en el mismo puerto del que sale desde hace más de cuatro siglos la riqueza sudamericana. Es un símbolo. A la vez puede despertar por lo menos la curiosidad de mucha gente.¿Servirá el esfuerzo? Es la pregunta que no alcanza a disimular la duda. Detrás del despojo que nuestros remeros denuncian, se mueven enormes capitales multinacionales que compran todo. Hasta gobernantes. Ni hablar de funcionarios de rango menor, políticos, jueces, policías, gendarmes, lo que raye.Por eso no debe extrañar la reanudación de ciertas conversaciones en torno del archivado plan del Paraná Medio. A principios de este año el ministro Julio de Vido, al referirse al proyecto del puente Reconquista-Goya, deslizó la posibilidad de "completarlo con una generadora de electricidad".Poco o nada se ha hablado después -al menos públicamente-, pero el tema nos obliga a mantenernos en estado de alerta. Vale recordar que el domingo pasado se cumplieron 14 años de la sanción de la ley de ríos libres de represas, por parte de la Legislatura entrerriana. Primero la pelotaMientras tanto, no deja de ser curiosa la demora de la adhesión de Entre Ríos a la ley nacional 26.331 que dispone la conservación y el enriquecimiento del bosque nativo y crea un fondo con ese objetivo. La ley se sancionó hace cuatro años que se cumplirán el mes próximo. Entre Ríos anda a las vueltas desde entonces. Que sí, que no, que más adelante, que vamos a ver. Y entre tantos rodeos, la provincia no ha percibido la asignación monetaria que la ley dispone. El mes pasado las 15 provincias que se inscribieron comenzaron a recibir los fondos. Entre Ríos no está en la lista. ¿Por qué razón no adhirió todavía? ¡Vaya uno a saber! Eso sí, conforme se acostumbra, discursos abundan.Cierto es que los fondos no son tantos, apenas 300 millones para distribuir entre los estados provinciales. Se hablaba en principio de 1.300 millones, pues el fondo se integra con el 0,3% del presupuesto nacional y el 2% de las retenciones agropecuarias, pero la suma fue reducida a principios de año para pagar el "Fútbol para todos". Así lo dispuso el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Desde luego nadie se quejó. Primero la pelota. "Espinel de olvido"Mucho más grave es el panorama que se presenta para el año próximo. El proyecto de presupuesto explicado esta semana por el ministro Boudou contempla una reducción del fondo de bosques fijándolo en 267 millones de pesos. Son números mezquinos. El 0,3% del presupuesto equivale a 1.515 millones y el 2% de las retenciones llega a 684 millones, total 2.199 millones de pesos. Hay alguna diferencia. Si el Parlamento aprobara tal como está ese presupuesto, violaría la ley 26.331.La adhesión entrerriana no puede esperar más, no sólo para recibir su parte del fondo, sino para iniciar de una buena vez y en serio la protección y el enriquecimiento del monte nativo. De esto habló hace un año, el 15 de octubre de 2010, el ministro de Producción de la provincia, en oportunidad de firmar un convenio con el jefe de Policía para destinar un helicóptero de esta repartición al control de los desmontes. Nada se sabe de lo actuado en un año. Ignoro si ha funcionado el helicóptero. No conozco el 0800 que, se dijo entonces, sería habilitado y publicitado ampliamente para denunciar desmontes.El miércoles último la comisión de salud del Senado provincial consideró -¡por fin!- la adhesión y emitió un dictamen favorable. Falta la intervención de otras comisiones del cuerpo. No deja de ser una buena señal. Más vale tarde que nunca. Entre tanto Juan Martín, Herman y Ezequiel, hunden sus últimas remadas. Y esperan que no sean como "el espinel de olvido" de Dalmasio Lemos, aquel pescador evocado por Aníbal Sampayo.
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