Las víctimas de la violencia laboral
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El trabajo puede ser lugar de hostigamientos reiterados que atentan contra la salud psicofísica de las personas. Ariel Villarreal, letrado del Ministerio de Trabajo de la Provincia, explicó cómo actuar ante estos casos. Lo hizo durante una charla en Gualeguaychú, auspiciada por el gremio local SADOP. Marcelo Lorenzo ¿Qué es propiamente la violencia laboral? ¿En qué se diferencia de otras conductas abusivas en el trabajo, como el acoso sexual? ¿Cuál es la protección legal que tiene la víctima? ¿Qué dice la legislación? ¿Qué puede hacer en Entre Ríos la persona que cree ser blanco de esta injusticia? ¿Cuál es el rol del delegado gremial en estos casos?Éstos son algunos de los interrogantes que intentó responder Ariel Villanueva, del equipo técnico jurídico del Programa Defender, dependiente del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Entre Ríos, durante el taller sobre violencia laboral que tuvo lugar en Gualeguaychú el sábado 14 de septiembre pasado, en la Cooperativa Eléctrica.El encuentro, donde también se habló de prevención de adicciones en el ámbito laboral, por parte de funcionarios de la Secretaría de Lucha de las Adicciones (SELCA), fue impulsado a nivel local por la delegación local del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP), que conduce Carlos Echazarreta.Durante su intervención Villanueva - que fue consultado por el grupo de docentes que asistió al taller, generándose así un intercambio de pareceres- explicó que el Programa Defender, dentro de la órbita del ministerio de trabajo provincial, es de reciente creación.El área está pensada para intervenir ante situaciones de violencia laboral y para prevenir este tipo de problemática, que aunque siempre existió en los trabajos, recién ahora está emergiendo a la superficie, a partir de una nueva toma de conciencia.Se trata de una experiencia novedosa en la cual la oficina estatal interviene ante casos de denuncia en el territorio entrerriano. Y esto desde una instancia equidistante que escucha a las partes en conflicto, y elabora un dictamen técnico administrativo que puede aportar elementos de juicio al juez, si el conflicto llega a los tribunales.Hasta ahora el Ministerio de Trabajo venía abocándose exclusivamente a resolver tradicionales conflictos laborales, asociados fundamentalmente a cuestiones salariales. "Pero la violencia que se ejerce en el trabajo existe, y no se puede mirar para otro lado", confió el Villanueva, quien resaltó que aquí también se trata de "rehabilitar derechos" para el trabajador.La comitiva oficial repartió entre los asistente al taller el "Manual de Violencia Laboral", un escrito confeccionado desde el Programa Defender, donde se da información básica sobre esta temática, dirigido especialmente para los delegados gremiales. No es delito, pero puede haber condena El expositor señaló que la violencia laboral tiene un encuadre problemático desde el punto de vista jurídico, más allá de que configure una violación de los derechos humanos según las Naciones Unidas, y esté condenada por otros tratados internacionales.Según dijo, en Argentina no es una conducta conceptuada como "delito", y por tanto en teoría no es susceptible de ser penada por ley. Sin embargo los jueces han producido fallos a favor de quienes se han sentido hostigados en su lugar de trabajo, y para ello han apelado a la figura jurídica de la "injuria", presente en la ley de contrato de trabajo."La justicia, a través de sus sentencias, no habla de violencia sino que habla de injuria. Y esto porque la violencia laboral no existe como delito en la legislación nacional", destacó.¿Qué debe entenderse, entonces, por violencia laboral? Según el Manuel elaborado por el Programa Defender, "se caracteriza por un hostigamiento sistemático, recurrente y durante un tiempo prolongado, cuya finalidad es aislar a la víctima, perturbar el desarrollo de sus tareas, destruir su reputación para terminar anulando a la persona o lograr que abandone su trabajo".Villanueva explicó que aunque este tipo de violencia en el empleo es factible que lo ejerza frecuentemente un superior contra un subordinado, puede darse a la inversa (de un subordinado contra un superior). Es posible que se dé también a nivel horizontal, entre trabajadores de igual jerarquía.En cuanto a la relación del empleador y el empleado, que esencialmente es asimétrica, la Ley N° 20.744 de Contrato de Trabajo establece en su articulado una serie de condiciones donde podría encuadrarse esta violencia, según explicó el expositor.El artículo 63, por ejemplo, habla de que las partes deben obrar de "buena fe". La violencia también podría ser parte de los daños provocados al trabajador por la no observación de las normas sobre higiene y seguridad, consagrados en el artículo 75.En los juicios donde se ha fallado a favor del denunciante por violencia laboral, los jueces han fundamentado sus sentencias sobre todo en el artículo 242 del contrato de trabajo relativo a la "justa causa".Allí se lee: "Una de las partes podrá hacer denuncia del contrato de trabajo en caso de inobservancia por parte de la otra de las obligaciones resultantes del mismo que configuren injuria y que, por su gravedad, no consienta la prosecución de la relación".Villanueva comentó que existe una ley provincial sobre violencia laboral, la N°9.671, que fue sancionado en 2005 y promulgada un año después. "Pero esta ley no está reglamentada, así que es de difícil aplicación", señaló, al tiempo que aclaró que una ley provincial tiene poco alcance si no está avalada por una legislación nacional. Cómo discernir la patologíaUna de las tareas esenciales del Programa Defender es determinar si las denuncias sobre violencia laboral que se presentan en su ámbito son tales. "Nosotros actuamos como terceros imparciales", refirió el coordinador del Programa."Sabemos que hay trabajadores que tal vez se quieran aprovechar de esta figura", aclaró, dando a entender que no todas las denuncias sobre violencia tienen fundamento, y de hecho desde la oficina del ministerio la pueden desestimar, con su informe técnico."Desde este lugar nosotros le transmitimos sobre todo a los empleadores que deben estar tranquilos si en sus oficinas o empresas hay buen clima laboral. Incluso a ellos les debe interesar que también se blanquee la situación", comentó.Según dijo, el Ministerio de Trabajo está afinando los procedimientos para dilucidar estos casos de violencia, que pueden dar lugar a malentendidos. "Si nosotros no somos serios en este trabajo, le hacemos un flaco favor a la verdadera víctima de la violencia laboral, porque estaríamos desacreditando una herramienta válida para su protección", razonó.Tras aclara que el ministerio no juzga, sino que escucha a las partes, facilita una mediación si hace falta, y elabora un informe técnico sobre la situación que puede aportarse luego a una futura causa judicial, Villanueva enfatizó que es esencial determinar con justeza la patología en cuestión.Al respecto, precisó que la oficina que coordina en el ministerio, más allá de la visión jurídica, ha incorporado el aporte de psicólogos, quienes son los encargados de determinar "científicamente" se si está ante un caso de violencia.La prueba psicológica es clave para que un magistrado, llegado el caso, pueda fallar en un juicio sobre violencia laboral. "La forma más objetiva para determinar esta violencia la dan los profesionales de la psicología. Ellos pueden determinar si la persona está sufriendo violencia. Esta información clave nutre el expediente administrativo nuestro", señaló.La oficina de Defensa sigue un protocolo cuando se produce una denuncia. "Recibimos al denunciante, lo escuchamos, le explicamos sus derechos. Después citamos a la persona denunciada. Le mostramos cuál es la denuncia, y le damos el derecho a que se defienda. El paso que sigue es la intervención del equipo de psicólogos, quienes deben determinar si la persona que está denunciando tiene perfil psicológico de persona violentada laboralmente", señaló el abogado.Los psicólogos deben tomarse su tiempo, comentó, para comprobar fehacientemente que el daño que el denunciante dice sufrir, y que él atribuye a la violencia laboral, no lo ocasiona otro evento traumático (por ejemplo la pérdida de un pariente cercano).Quien practica este tipo de hostigamiento tiene una personalidad enferma. "El violento, según la literatura especializada sobre el tema, es un asesino psicológico. Porque lo que busca es ir matando psicológicamente al trabajador para arrastrarlo a una situación límite", describió el expositor."Lo puede hacer por gusto, y en este caso hay una satisfacción perversa. O puede pretender que la persona, que ya no tolera la presión que se ejerce sobre él, decida renunciar a su trabajo", apuntó.Por lo general, agregó, el violentado está en una encrucijada. Muchos aguantan su infortunio, porque no quieren perder su trabajo, e impotentes perciben que nadie puede reparar el daño que se comete con él. "Son los que agachan la cabeza, aunque la estén pasando mal", graficó.Pero además, ¿quién en el trabajo va a testificar por ellos, sabiendo que corren riesgos también? Algunos toman incluso una decisión drástica: se suicidan. "En Concepción del Uruguay, seis meses atrás, se mató un muchacho, un trabajador de un frigorífico", ejemplificó Villanueva."Por eso nosotros creemos que hay más violencia de la que se denuncia. Esta forma de hostigamiento está invisibilizada, es decir ocurre pero no sale a la superficie. Por lo general el violentado lo que necesita es un espacio de escucha. Porque vienen sosteniendo solo su padecimiento", describió. Estrés es otra cosa El abogado del Ministerio de Trabajo reconoció que se necesita la colaboración de los profesionales de la psicología y la psiquiatría, antes quienes acuden los trabajadores, para definir los casos de violencia laboral.Algunos de ellos extienden una licencia médica por dos meses bajo la figura del "estrés laboral", pero éste es un procedimiento que tiene sus riesgos. "Hay casos en los que a un trabajador lo han despedido con causa por no poder justificar su licencia", aclaró el disertante."Tenemos que llegar a los psicólogos y psiquiatras para que conozcan bien la problemática de la violencia laboral. Nos encontramos con que el 90% de los trabajadores que tienen licencia tienen el mismo diagnóstico: estrés laboral. Pero creo que estos profesionales cuentan con otras herramientas para ir más allá. Algunos no se juegan en diagnosticar la violencia laboral. Pero pueden ayudar al Ministerio de Trabajo determinando esta patología", afirmó.Por otro lado, Villanueva enfatizó que hay que deslindar perfectamente la violencia de otras situaciones complicadas que existen en el ámbito laboral, pero que no tienen nada que ver con ella, como son: estrés; burn out; violencia física o agresiones eventuales; exigencias organizacionales; acoso sexual y conflictos laborales. Los síntomas del mal Según el Manuel de Violencia Laboral, elaborado por el Ministerio de Trabajo de Entre Ríos, que dirige el doctor Guillermo Smaldone, la persona que es objeto de hostigamiento laboral desarrolla estos síntomas:Dificultad para concentrarse; decaimiento del ánimo; apatía o falta de iniciativa; irritabilidad; nerviosismo; sentimiento de inseguridad; insomnio; aislamiento; manifestaciones física.En cuanto a las conductas concretas en el empleo que permiten inferir cuándo una persona padece violencia laboral, se mencionan:-Las limitadoras de comunicación: le interrumpen continuamente cuando habla; los compañeros le impiden expresarse; le avasallan, gritan, o insultan en voz alta.- Las que desprestigian a la persona y limitan su contacto social: no consigue hablar con nadie, todos le evitan; se le asigna un lugar de trabajo que le mantiene aislado del resto de sus compañeros; se prohíbe a sus compañeros que hablen con él.- Las que desacreditan su capacidad: no le asignan nuevas tareas, no tiene nada que hacer; le obligan a ser tareas inútiles o absurdas; le asignan tareas muy inferiores a su capacidad o competencia profesional.- Las que comprometen su salud física y psicológica: le obligan a realizar trabajos peligrosos o especialmente nocivos para su salud; le amenazan con violencia física; recibe ataques físicos pero sin lesiones graves como mensajes de advertencia.
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