Le negaron la prisión domiciliaria a un condenado por doble crimen
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Nicolás Martínez cumple una condena en la UP4 por el asesinato de Adrián Rivero y su abuela Nelly Akrich en diciembre de 2009 en Concepción del Uruguay. Su abogado aseguró que sufre de esquizofrenia pero la Justicia desestimó el pedido.El abogado Luís María Haddad, a solicitud de la familia del homicida, pidió la prisión domiciliaria sosteniendo que una vez culminado el proceso y condenado, a Nicolás Martínez se le diagnosticó la enfermedad de esquizofrenia.Esto se manifestaría con brotes psicóticos, que han dado lugar a un tratamiento farmacológico, realizado en el establecimiento carcelario, pero que -según su criterio- resultaría absolutamente conveniente que Martínez "cumpla su condena en un lugar adecuado, cómodo y distendido, con asistencia familiar y espiritual, cuidado en su domicilio, a fin de obtener un adecuado ambiente que aleje cualquier posibilidad de encuentros traumáticos".Haddad aduce que la Unidad Penal N° 4, no cumple con las condiciones edilicias para alojar a una persona con la enfermedad de Martínez, como lo describen los estudios y consejos de profesionales, resaltando que es una enfermedad incurable y su situación corre riesgo si no se le brinda una atención médica adecuada.Esta presentación generó idas y vueltas de especialistas, pasando por las manos de las respectivas autoridades judiciales pertinentes, como ser el juez de Ejecución de Penas de Gualeguaychú, Carlos Rossi, y el Fiscal Coordinador de Gualeguaychú, Mauricio Derudi.Mientras esto sucedía, en Concepción del Uruguay los familiares de las víctimas y quienes fueron testigos o parte de la causa para llegar a la detención del homicida, miraban azorados y atemorizados la posibilidad de que se conceda el pedido, a menos de dos años de condena, destacando que por su peligrosidad Martínez sería realmente incontrolable, informó 03442.Dada la seriedad del tema, se realizaron infinidad de estudios sobre la situación del condenado, donde profesionales coinciden en señalar que "vive en una etapa caracterizada por la inacción, la falta de deseo, el empobrecimiento afectivo, la falta de interés, discordancia ideoafectiva, lo cual es propio de la afección psiquiátrica que padece, que si bien se encuentra estabilizada al momento del abordaje, deberá ser supervisada a lo largo de toda su condena y la falta de ese tratamiento lo puede convertir en alguien sumamente peligroso, con la aparición de un brote psicótico o descompensación psíquica aguda".Según los especialistas, la enfermedad altera y deteriora progresivamente la salud psíquica del sujeto y en ese sentido, el reo ha padecido brotes psicóticos, requiriendo de modificaciones en la estrategia psicofarmacológica, con el objetivo de lograr una mejor eficacia terapéutica.El fiscal Mauricio Derudi realizó un análisis pormenorizado del caso y resolvió al respecto, pasando su decisión al juez de Ejecución, Carlos Rossi, y ambos no hicieron lugar al pedido, rechazando la solicitud de detención domiciliaria presentada por el defensor, por lo tanto Martínez continuará pagando su condena de 35 años en la Unidad Penal N° 4 de la ciudad de Concepción del Uruguay.
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