Le pidió que le cuidara la casa, pero le robó y se compró un auto
Un hombre de 71 años, muy angustiado, se presentó ayer por la tarde en la Policía de Gualeguay y denunció que durante su ausencia había sido víctima del robo de ahorros en efectivo que tenía en su vivienda. Luego se comprobó que había sido su amigo, a quien le había encargado el cuidado del hogar.La ausencia del dueño de casa había sido transitoria y por cuestiones comerciales. Como no había aberturas rota, ni desorden en el interior del domicilio, creció la hipótesis de que había sido alguna persona cercana, que tuviera ingreso a la vivienda.Ante esta requisitoria, el anciano manifestó que desde hace un tiempo había permitido el ingreso de un hombre a su vivienda, a quien por compasión y para tratar de ayudarlo humanamente, ya que sabía de las penurias económicas que sufría, comenzó a darle todo tipo de "changas" inherentes a la mantención de la casa.Con el tiempo se fue creando un vínculo afectivo más estrecho, inclusive una amistad, ya que esta persona se ganaba en buena ley unos pesos para llevar a su familia, gracias a las tareas que el abuelo le conseguía.Días atrás el anciano debió realizar un viaje por negocios y lo mantendría unos días ausente de la ciudad. Por la confianza ganada, le entregó las llaves de la casa al amigo, quien tendría la sencilla tarea de cuidar de sus animales, la cual sería muy bien remunerada a su regreso.Cuando el anciano retornó se da cuenta de la faltante de un frasco con algunos billetes que estaba ahorrando, que en un total acto de confianza había dejado al alcance de la mano en la intimidad de su hogar, pero más se preocupó e indignó cuando además se percato que le faltaba unos 30 mil pesos que tenía bien escondidos.Si bien no le encontraba explicación a lo sucedido, comenzó a sospechar firmemente de su amigo, ya que era la única persona que había estado en su hogar, con llave de acceso incluida.La sospecha se hizo certeza cuando su amigo se apareció de buenas a primeras con un automóvil, exhibiendo una algarabía inusitada por haberlo adquirido recientemente. Las tareas investigativas de la Policía llevaron a un allanamiento en el hogar del sospechoso, que además de no poder acreditar de dónde provenían los fondos con que había comprando el Ford Escort, tampoco pudo demostrar qué hacían los dos frascos de vidrio donde el anciano tenía la plata guardada, con la salvedad que estaban vacíos.Con todos estos elementos de prueba en poder de la Justicia, el hombre fue trasladado a la Jefatura para ser identificado y luego recuperó su libertad, mientras se inició una causa en su contra.
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