“Le rogué al ladrón que no disparara”, dijo la novia del médico entrerriano asesinado
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"El era muy tranquilo, pero ya me había dicho que si lo asaltaban no iba a entregar sus cosas", reconoció su novia. "La bala le perforó la aurícula del corazón y la vena cava", detalló el jefe de Guardia en el hospital Gutiérrez.Gimena Juri no puede sacar de su memoria el instante en que un disparo atravesó el pecho de Francisco Guerrero, el joven médico oriundo de Concordia con el que salía desde hacía dos años y al que mataron frente a sus ojos. "El era muy tranquilo, pero ya me había dicho que si lo asaltaban no iba a entregar sus cosas", reconoció la chica.Horas antes del crimen, a Francisco habían intentado robarle la moto. En su casa de 36 y 127, del barrio Villa Catela de Ensenada, los ojos verdes de Gimena, y su voz, reflejaban la amargura por ese episodio que convirtió a la noche del viernes en la peor de su vida.Gimena aceptó contar cómo fue el cuarto intento de robo que sufrió Francisco, y el que terminó en su muerte. La pareja tenía un plan para la noche del viernes: celebrar los 28 años de francisco, que había cumplido un día antes de su asesinato."Íbamos a festejar su cumpleaños, que había sido el jueves, junto a sus amigos. Todavía no habíamos definido si iba a ser en la casa de uno de ellos o en algún bar del centro de La Plata", reveló la chica a Diario Río Uruguay.Pero ese viernes ya había arrancado mal. A Francisco habían intentado asaltarlo a una cuadra de la casa de su novia. Según Gimena, "fue un poco después de las siete de la tarde, cuando me venía a buscar para ir a festejar su cumpleaños. Unos pibes que iban caminando le pidieron la moto, pero él aceleró y los perdió de vista"."No era la primera vez que quisieron robarle, pero siempre fue cuando estaba en su moto. Ya le había pasado a la vuelta del hospital Gutiérrez y hasta frente a su casa", recordó la joven. Pero el intento de asalto que tuvo como protagonista a Francisco horas después terminó de la peor manera. Robo, resistencia y asesinato "Íbamos caminando hacia su casa. Estábamos a pocas cuadras. Y en 66 y 116 se nos acercó un joven de unos 25 años. Nos dijo que era un robo", recordó Gimena, agregando que el delincuente le pidió a su novio que le diera la billetera, pero "él se negó. Le grité que no disparara, pero igual le pegó un tiro en el pecho".Mientras el criminal escapaba corriendo, la chica veía desplomarse a Francisco, con la ropa cada vez más cubierta de sangre. Desesperada, "le pedí por favor a un muchacho que estacionaba su coche que nos llevara al hospital".Pero "como este chico estaba asustado, primero se fue en el auto y volvió con un patrullero. Ahí me ayudaron a subir a mi novio y nos fuimos hasta el hospital San Martín", contó.Aturdida, y con miedo, Gimena se sentó a esperar que los médicos que operaban a su novio le dieran alguna noticia. Un rato más tarde, uno de ellos le comunicó la peor: "Me dijo que no habían podido salvarle la vida. Que murió mientras lo operaban", recordó. De Concordia a La Plata Francisco era oriundo de la ciudad del citrus y se había instalado en La Plata para estudiar medicina. Desde hace tres años hacía la residencia de traumatología y ortopedia en el hospital Gutiérrez. Como todos los residentes, trabajaba de lunes a viernes de 8 de la mañana a 5 de la tarde, y los fines de semana cumplía con las guardias.Sus compañeros lo recuerdan como un "chico bárbaro, predispuesto y trabajador". Tenía un hobbie: hacer artesanías. Y practicar artes marciales.Sobre el final de la entrevista, su novia quiso hablar del principio de la relación. "Nos conocimos hace dos años en el hospital Gutiérrez, cuando me atendió por un esguince de tobillo. Estábamos muy bien, éramos muy compañeros".
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