Leissa: sus dudas políticas y cómo sigue la lucha antipastera

Por Carbone, Rivas y Lorenzo
- Cuéntenos sobre su candidatura. ¿Ya está decidida?
Luis Leissa:- Bueno, con respecto a ese tema quiero ser cuidadoso. Porque es algo que lo estamos discutiendo. Y por respeto inclusive a otros medios que me han preguntado. Obviamente no tenemos mucho tiempo. También es cierto que esto es muy fluctuante. De acá hasta el 8 de mayo debe haber alguna definición. Es un tema que me han propuesto y lo estoy evaluando. Hace 10 días tenía ordenado mi trabajo y mi vida personal. Ahora evalúo qué hacer.
- Independientemente de la candidatura, ¿cómo quedó conformado el Encuentro Federal Entrerriano (EFE)?
- Están el Nuevo Espacio, un sector de RECREAR y un desprendimiento del radicalismo que encabeza Lucio Godoy. Esperamos que se vayan adhiriendo otros sectores, a medida que definamos los candidatos a diputado nacional. Tenemos que ser realistas: lo que nos pasa a nosotros, le pasa al oficialismo en el orden nacional. En Capital Federal el Frente para la Victoria también está en una profunda discusión. El mejor encuadre de situación lo dio Gabriela Michetti cuando dijo que definir una cosa como ésta genera una enorme tensión espiritual y una gran incertidumbre. Yo creo que esa es la realidad. Por lo menos para quienes no manifestamos la voluntad de aspiración individual, sino que lo hacemos tratando de interpretar una voluntad más colectiva. Esto genera una enorme tensión. Y en otros casos la indecisión es por el momento político complicado que estamos viviendo. Porque lamentablemente hay una carencia de renovación dirigencial. Hay un repliegue del grueso de la sociedad hacia lo privado y un alejamiento de lo público. Y eso se nota. Por primera vez en mucho tiempo el partido justicialista oficial -que también se considera parte del peronismo- no proponía definir candidaturas a diputados nacionales en un encuentro cerrado. Y a veces somos presa también de lo que decimos. Al respecto, me acuerdo cuando tiempo atrás nos jactábamos -uno también cometía ese error- al decir: mientras el justicialismo debate sus candidatos en internas abiertas donde votan miles de personas, los otros partidos lo deciden en una casa o en un lugar cerrado o en una cabina de teléfono.
Se culpa a la dirigencia pero pocos se involucran
- Sin embargo, la sociedad pide renovación dirigencial, que es algo que parece imprescindible...
- Esto daría para un libro. Discrepo parcialmente con la afirmación de que la sociedad reclama renovación. Creo que hay sectores que la reclaman. Pero al grueso de la sociedad o por lo menos a un amplio sector, el tema no le interesa. Le es absolutamente indiferente que vaya uno o que vaya otro. Aunque esto duela, hay que decirlo. Porque en amplios sectores de la sociedad –no digo en todos- se piensa que los políticos son todos iguales. Y eso les sirve como argumento para retirarse de la cosa pública. Esto está muy arraigado. Hay aquí también una suerte de proyección psicológica: se culpa a la dirigencia para eludir las responsabilidades cívicas, como si la sociedad no tuviera nada que ver con lo que pasa en la gestión política. Hoy el grueso de la sociedad civil, quienes no ocupan cargos públicos -esto se puede ver en el libro de “Crepúsculos y Amaneceres” del sociólogo Vázquez– prefiere recluirse en el mundo privado y no nucleares en lo público. Dentro de lo privado pululan los encuentros gastronómicos (los asados de fin de semana) donde de lo que se habla, paradójicamente, es de política y donde prevalece la opinión de que la culpa siempre está afuera.
- Es decir, se politiquea todo el tiempo, pero nadie se compromete con la construcción de la sociedad...
- El rabino Sergio Bergman lo dice muy bien: “me solidarizo, pero no me comprometo”. Por cierto que existen también otros pequeños sectores preocupados sinceramente por la renovación y que hoy están tensionados. Pero hay una fuerza sistémica muy fuerte que hace que a aquel que está en la sociedad civil le cueste muchísimo tomar una decisión. Hoy meterse provoca muchos disgustos, genera una tensión muy fuerte. Como decía Michetti, muy fuerte. Y obviamente sortear ese paso exige una enorme energía moral e intelectual que desafía los mejores esfuerzos. Hoy hay una fuerza centrífuga que expulsa. La política en general es más refractaria que atractiva. Y a veces, lamentablemente, resulta más atractiva para aquellos que deseamos que no ocupen cargos públicos.
- La política -es claro- está llena de miserias de todo tipo. La pregunta es ¿cómo se sale de este círculo?
- Bueno, habrá que empezar por algún lado. Lo que pasa es que somos seres humanos y tenemos que reconocer nuestras debilidades y nuestras fortalezas. Cuesta enormemente tomar una decisión y aparte hay toda una fuerza inercial que tiene que ver con que uno se repliegue en lo privado.
Hay vida después del 28 de junio
- ¿Usted cree que esta elección es tan dramática?
- No debiera serlo. Uno a lo dramático lo asocia con la muerte.
- Al menos el gobierno lo plantea en esos términos...
- Es cierto, le quiere dar un tinte que no tiene. Pero es una elección más. Nosotros en Gualeguaychú, por el año ‘97 si mal no recuerdo, estando en el gobierno (formábamos parte de un grupo), perdimos una elección que creo que era para legisladores nacionales. Estaba el fenómeno masivo del “Chacho” Alvarez. Sin embargo a los dos años ganamos de vuelta. Pero esa vez perdimos por mucha diferencia. Son olas. Los sociólogos dicen que algo parecido está ocurriendo ahora. Es probable que el gobierno nacional, anoticiado de esta ola adversa, elija dramatizar para frenarla. Parece que no hay vida después del 28 de junio. Sin embargo siempre hay vida. La hay después de Botnia, después de la muerte de Alfonsín. Y la hubo después de Hiroshima.
- Volviendo a su posible candidatura, ¿no le atrae el hecho de que es probable que se venga un Congreso más plural y activo?
- Por ahora no pienso en eso. Dejo todas mis energías puestas en ver como tomamos la decisión. Además esto cobra una efervescencia muy corta de dos meses y después automáticamente uno se convierte en blanco de la crítica, de la catarsis social. Después de la expectativa inicial que uno genera, la gente cree que porque uno se convierte en diputado tiene una máquina motoniveladora para arreglar la calle, o acceso al crédito del Fondo Monetario Internacional para financiar las obras de cloaca que faltan, o la posibilidad de manejar la policía en la provincia de Buenos Aires para que haya menos inseguridad y crimen. No quiero hacer de esto un discurso dramático ni antipolítico –que quede claro-. Quiero hacer un discurso realista para saber dónde estamos parados. Esto lo dije cuando fui candidato a intendente hace poco: no hay que ver en quien ocupa un cargo público a una especie de mago que puede resolver de un día para otro todos los problemas, como quien cambia el dial. Hay que ver a un hombre común, sencillo, con debilidades y virtudes -lo esperable sería que con más virtudes que debilidades- dispuesto a avanzar. Porque lamentablemente estamos como en el Juego de la Oca: por ahí avanzamos unos pasos, y después tenemos que retroceder. Lo importante sería que, en el global, se avanzaran más pasos.
- Con respecto a la alianza política que conformaron, ¿recibirán el apoyo de Alfredo de Angeli?
- Alfredo De Angeli ha sido uno de los que me ha propuesto que yo sea candidato a diputado nacional. Él estuvo en una de las conversaciones grupales en las que se habló de esto. Lo demás es un tema que tenemos que definir. En el caso concreto de Alfredo, pretendo que esté al lado mío. Que recorra conmigo la provincia, que participe. Me gustaría porque creo que es importante, creo que es un figura abre puertas. Por otro lado creo que tiene una imagen que debe cuidar ante la comunidad entrerriana. Hay un respeto que se ha ganado por ser un luchador.
“Fue un episodio desgraciado”
- ¿Cómo se procesa en la Asamblea la muerte del motociclista en el corte de la ruta internacional, en la madrugada del domingo, y en vísperas de la quinta marcha al puente?
- En general hay conciencia de que fue un hecho absolutamente desgraciado que vino a empañar la resistencia civil, masiva y pacífica de una organización social, o de una comunidad que se expresa. Indudablemente una muerte es un hecho doloroso. El problema es cómo lo situamos en un marco de equilibrio. Nadie quiere hacer aparecer el episodio como si fuera un suicidio, como ha escrito Ricardo Roa (editor jefe de Clarín), en forma absolutamente manipuladora. Ni tampoco fue un homicidio. Nadie causó la muerte con una afán deliberado de suprimir una vida. Acá lo que hubo fue un episodio desgraciado, sobre el cual hay que dejar que la Justicia investigue. Ella debe definir qué tipo de responsabilidad hay por un obstáculo en la ruta. Pero también qué tipo de responsabilidad emerge de las circunstancias. La propia viuda lo dijo: este hombre conocía muy bien el camino. Además estaba advertido desde la aduana de que había gente circulando, como reconoció el señor Damasco. Hay testigos, como el señor Correa, que lo vieron arriba del puente y le hicieron señas porque venía a alta velocidad. El señor Damasco le dijo que tuviera cuidado porque había gente circulando; él conocía el camino. Es decir, pongamos todas las cosas en su lugar. Obviamente que produce congoja la pérdida de una vida, pero que esto no sea una excusa para venir a culpar a la Asamblea de algo que no tuvo una responsabilidad directa. Hay que ver, además, qué se hizo mal para que esto no vuelva a ocurrir. A la vez, hay que entender que la lucha contra Botnia tiene que continuar y que Botnia sigue contaminando. En suma, debemos separar la paja del trigo. Para esto viene bien un concepto de Jorge Luis Borges , que en uno de sus poemas, a través de sus personajes, escribió: “era tan inteligente que no describía el rojo elemental sino en los matices de los grises”. Y esto es cierto. Acá no hay rojos y esto no significa relativismo ético ni moral. Acá hay situaciones confusas, contradictorias. Nos duele la muerte. Es justo el reclamo de Gualeguaychú. Está bien que la gente se movilice. Hay que discutir si el corte debe seguir. Hay que discutirlo. Pero separemos los cosas. Porque de lo contrario creemos que está toda la verdad de un solo lado, y toda la falsedad del otro. Como si todo fuese, siguiendo una concepción binaria de la historia, blanco o negro. Pero las cosas suceden mezcladas, con marchas y repliegues. Porque entonces ¿cuál sería la lógica? ¿No reclamamos más, porque no se puede después de lo que pasó?. Tenemos que decir que acá hay una muerte lamentable. Y también que a la velocidad que iba este hombre, lo que le pasó le podía haber pasado en cualquier otro lado. Eso también es cierto, aunque cuesta decirlo en este momento. Al mismo tiempo, debe entenderse que Gualeguaychú tiene un reclamo legítimo contra Botnia.
- ¿Cuál fue el impacto anímico entre los asambleístas?
- Esto golpea, apichona. Es una carga. Creo que en la mayoría predomina esa sensación. En lugar de estar hablando de lo que significaba que hubiera tanta cantidad de gente arriba del puente después de 5 años de lucha, algo en sí mismo extraordinario. Depende de nosotros tratar de aquietar las aguas y ver después como se discrimina una cosa de otra.
- Esta claro que el episodio exacerbó la visión unilateral de un sector de la prensa, a la que sólo le interesa el tema del corte.
-No quiero meterme en la interna de la prensa. Pero nuestra visión ya se la planteamos a Roa y también a Fernando Taborda, de La Nación. Sabemos que ellos tienen una postura tomada. Dicen que Botnia no contamina, defienden el proceso celulósico y no les importa la suerte de Gualeguaychú. Y en esto fíjense lo que son las coincidencias: Clarín y Kirchner en este punto son aliados. Porque el gobierno no pone énfasis, no le preocupa, cada vez nos recibe menos, nos oculta información. Utiliza ese argumento de la confidencialidad para que Gualeguaychú no se entere, para que Gualeguaychú sea una especie de convidado de piedra. ¿En qué juicio el abogado no le participa a su cliente sobre lo que está pasando, y que le están reclamando? Esto es muy grave como para que lo sepa una sola persona. Las manchas no eran algas. Hay ocultamiento. Y en eso coinciden Clarín con Kirchner.
- ¿Le sorprendió la cantidad de gente que se movilizó hacia el puente?
- Sinceramente tenía mis temores. Creo que fue una muy buena movilización, más allá de que hay un lógico desgaste. Pero si a nosotros nos retrotraen 6 o 7 años, y en un juego de laboratorio, nos plantearan la hipótesis de la resistencia de Gualeguaychú, con una pastera contaminante funcionando, y en medio de la apatía sobre lo público, no sé qué pensaríamos. Lo concreto es que la movilización social existe y es fuerte. El problema ahora, como comunidad, es cómo, sin bajar la bandera, somos creativos en la lucha. Lo que ha dicho muy bien el rabino Bergman, en el sentido de cómo revisamos los métodos sin impugnar el contenido de fondo. Acá no hay que enamorarse ni del corte ni de ninguna medida especial. De lo que hay que enamorarse es de la justicia de nuestro reclamo.
“Bahillo actuó bien, pero hay gastos que irritan”
- ¿Cómo evalúa el reciente conflicto municipal?
Luis Leissa:- Me expresé públicamente por este diario, justo el día en que el diferendo se arregló. En concreto, creo que el municipio estaba haciendo un gran esfuerzo. Más esfuerzo de lo que hizo el municipio es muy difícil de hacer. Creo que en general el camino recorrido por el intendente Bahillo fue el correcto. Habrá habido por ahí interlocutores que no eran los queridos, pero me parece que actuó con responsabilidad. De mi parte expresé a algunos compañeros que están en el Concejo Deliberante, que había que hacer todos los esfuerzos posibles por destrabar los obstáculos, remover los inconvenientes que pudieran existir (...) También creo que se debe ser muy cuidadoso con algunas cosas que irritan en un marco de negociación, sobre todo desde el punto de vista del impacto simbólico. No podemos hacer todo lo posible por mostrar con sinceridad que hay finanzas municipales acotadas y por otro lado gastar 56 mil pesos en una agencia de comunicación. Creo que esto irrita enormemente. Pero haciendo un balance general, creo que el camino elegido fue el correcto.
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