Lenguaje y tiempo
Más allá de los alumnos y de de los profesores, nadie sabe lo que sucede en la escuela . Son palabras de Laurent Cantet, director, guionista , profesor y protagonista de la película Entre muros. Por Claudia López Primera parteOrtega y Gasset estableció en sus Meditaciones del marco una relación esencial, entre los límites materiales de la obra y ella misma, así también entró en los muros, sabiendo que, mediada por la identificación del rol con Françoise ( profesor. protagonista) subyace en mi análisis un interés: la defensa ideológica de unas prácticas imperfectamente humanas- las suyas y las mías, que intentan ser legitimadas por otros. Algo me acerca al profesor francés y es su "desesperación" por el paso del tiempo (dedicar "tanto tiempo "a un tema, comenzar a corregir "en segundos", pasar de una cuestión a otra distinta, para volver a retomar la primera). Ese des-esperar nos une (o unía) en la dominación domesticación -diría Freire- de un tiempo institucional, canónico, curricular, instituido desde fuera del acontecer real del aula. Françoise enseña lengua. Para decirlo en palabras del pedagogo J. Larrosa, se trata ( justamente tratándose de la enseñanza de la lengua) de abrir la posibilidad de experimentar con la condición babélica de la palabra. Y para ello hace falta una dedicación que impone sus propias coordenadas. ¿No hace falta, a menudo, una reparación temporal? ¿Cuál es el tiempo que reclaman los alumnos y que entendemos como "excesivo"? ¿Podemos dejar de sentirnos perseguidos por el tiempo?¿Esa vivencia de pérdida de tiempo, es un signo de algo? ¿Hay un mensaje para descifrar? ¿Cuánto tiempo les fue dedicado a esos chicos en su "inscripción"en la cultura cuya pertenencia se les reclama en cada acto escolar? ¿Cuánto amparo -para usar un término cargado de significado pedagógico por Barcena Orbe?Bajo la diversidad de problemáticas, el rasgo común, no solo por procedencia cultural sino por olvido social, es su inscripción fragmentada (y reclamada desde la escuela) en una cultura como discurso homogéneo académico y social. Este hecho plantea un interrogante ¿son heridos temporales los alumnos de Françoise? ¿Lo son los nuestros?Nuestro profesor se deja encerrar en los muros de un tiempo que restringe la escucha y debilita la autoridad. Todos lo hacemos. Su apuro es meramente una insistencia retórica de autojustificación, lo cual no evita que haya, entre sus alumnos, quien consulte el reloj para saber cuánto falta y quien busque formas de entretenerse, divertirse, salir del aula, perder el tiempo, ser gracioso, formas de auto-reparación con la que los adolescentes hacen del tiempo perdido (según concepto académico) un espacio vivido, ganado en rebelión al adulto, en búsqueda de límite o en ambas cosas. Y he aquí la importancia del lugar que le asignamos al otro. Al convertirnos en controladores del tiempo, en sus policías, obligamos al otro a robárnoslo puesto que no se lo entregamos en justicia. Al permitir que se sobreimprima el apuro en nuestra práctica pedagógica. lo convertimos en un muro de Berlín. ¿Cuánto hacemos para que caiga?Segunda parte¿Hay una guerra de comunidades de sentido, la académica versus la adolescente (siguiendo la definición de Stanley Fish, sobre comunidades interpretativas) en cuánto al tiempo? ¿Esta "guerra" de comunidades de sentidos también se hace ostensible en el muro de la palabra en su aspecto formal, concepto que no clausura, de ninguna forma, todas las aperturas que operan en el aula?La enseñanza gramatical de los verbos enfrenta a Françoise con su clase Los adolescentes creen innecesaria la enseñanza de algunas formas. La discusión crece.Eco me presta el concepto guerrilla semiológica, que corro del discurso mediático para aplicarla como instrumento de análisis a lo que estoy mirando. Esa guerrilla es definida como una serie de intervenciones y actuaciones producidas, no desde el sitio de partida del mensaje, sino en el lugar al que llega, que induce a los usuarios a discutirlo, a criticarlo, a no recibirlo pasivamente. (2)Nuevamente desde el marco escucho a Françoise argumentar acerca del imperfecto: Exquisito, riquísimo momento de la clase: Babel en toda su lujuria semiótica. Como señala Bordieu, y aunque no se trate del campo periodístico aquí aparece el efecto agenda en tanto lógica del plebiscito. Se plebiscita la aceptación o no de las formas del imperfecto y la audiencia-alumnos rechaza su uso por causas poderosas ¿Cuáles causas? El poder legitimador de la familia "ni los abuelos ni los bisabuelos hablan así", por inscripción en una cultura denostada "es burgués". Aquí aparece la dispersión, la fragmentación de la palabra ¿cómo muro? que lleva a la desestimación de la autoridad del docente: ¿Cuándo escuchó a alguien hablar así, profesor?Inés Dusell interpreta la enseñanza de la lectura y de la escritura como un diálogo en el que cada uno toma su propia voz en la conversación de la sociedad humana. Podremos descifrar parte del enigma del tiempo perdido desde la otredad (del otro, alumno) preguntando dónde se cortó el hilo histórico del discurso que me dejó a mí y a mi familia afuera; ¿No es mejor comprobar que nadie habla así para no producir nuevas inscripciones del irrecuperable tiempo?Hay un tono de soberbia rebelión en el reclamo cifrado, hay un milagro en Françoise que sigue sacando piedras del muro (de Berlín)y mientras, con sus alumnos, edifica Babel. "Yo puedo responder" dice en un momento, y (yo lo uso como metáfora) puede. Iimperfecta, humana y docentemente, puede. Bibliografía:FLACSO virtual.( 2010) Especialización en Lectura y Escritura. Clases 1 a 9.
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