Lentamente el Teatro cambia su imagen

Por Carlos Riera
Inaugurado el 14 de julio de 1914, con la presentación de la ópera “Aída” de Giuseppe Verdi, el Teatro Gualeguaychú ha sufrido todos los avatares del paso del tiempo. Hasta hace un año atrás, cuando comenzaron con los trabajos de restauración, el lugar presentaba signos de total abandono y producía vergüenza ajena cuando compañías nacionales debían presentarse en esas condiciones.
Fiel a su estilo francés, el Teatro Gualeguaychú depende de la Municipalidad desde el año 1994 y fue declarado Monumento Histórico Nacional tres años más tarde. En esta oportunidad, la empresa SMC S.A de Quilmes, que ganó la licitación para la remodelación, realiza la segunda etapa de los trabajos que figuran en el pliego.
Hay que destacar que la primera etapa contó con los arreglos de la instalación eléctrica de todo el edificio, parte del escenario y del sistema contra incendios, entre otros. El arquitecto Gustavo Pirovani, uno de los responsables de las obras, contó que esta segunda etapa básicamente consiste en la restauración casi completa de la sala.
“Ya se hizo la etapa de consolidación de lo previsto en esta licitación, ahora se están haciendo los trabajos de reconstrucción de toda la marquetería, toda la parte ornamental del teatro, se hace una reconstrucción del piso y se está haciendo un estucado que estaba destruido por la humedad y por el paso del tiempo”, detalló el Arquitecto.
Sin dudas que cuando uno ingresa en la sala y recuerda lo que era anteriormente, antes de que comiencen con los trabajos, el aspecto es totalmente diferente y se lleva una grata sorpresa. El piso ha sido refaccionado, los baños hechos a nuevo, las paredes han sido mejoradas en su totalidad, la marquetería refaccionada y los ornamentos que vuelven a relucir.
Según explicó Pirovani, se pretende gestionar una ampliación presupuestaria y de obra para incluir el hall de acceso, la fachada del frente del teatro, el Paraíso y el cielorraso de la sala, en esta segunda etapa porque se considera fundamental finalizar con estos trabajos antes de la colocación de las butacas.
“La restauración de las butacas está bastante avanzada, hay cerca de 300 restauradas y listas para darle la cobertura de pana azul, tal como está previsto en el pliego”, informó el Arquitecto.
Además adelantó que se está pidiendo cotización por el muro que está por debajo del proscenio, “por recomendación de la Dirección Nacional de Arquitectura y principalmente por la Comisión Nacional de Monumentos, pidieron eliminar ese muro para aumentar la capacidad en el foso de los músicos para mayor capacidad y poder traer espectáculos de mediana envergadura”.
Respecto a la fecha estimativa para la finalización de la segunda etapa, Pirovani dijo que se pretende terminarla para principios del mes de agosto, “por eso el apresuramiento de gestionar la ampliación de obra y finalizar los trabajos faltantes en esta etapa”.
No todo lo que brilla es oro
Uno de los trabajos que sobresalen es el de las molduras ornamentales. La encargada de su restauración, Natalia Derudi, se sumó al equipo de trabajo hace más de dos meses y contó sobre este paciente trabajo que hace que todo reluzca y le de categoría a la sala.
“Lo primero que realizamos fue un estudio del estado de conservación general y de ahí se planteó cuales serían las técnicas y materiales para la intervención. En los cateos pudo verse que todas las molduras tienen una superposición de cuatro repintes sobre el dorado original, aplicados en distintas épocas, en restauraciones anteriores”, describió Derudi, con la que colaboran María Inés Preiz y Carlos Velázquez.
También aclaró que previo al dorado de las molduras se realizó las intervenciones de consolidación y restauración de la yesería. “Hay molduras muy deterioradas y en algunos casos se realiza la reproducción por el sistema de moldes”, explicó la museóloga que se encuentra reproduciendo más de 40 metros de molduras que faltaban en toda la sala.
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