“Les decimos a las chicas que el embarazo es algo maravilloso”
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Grávida es un servicio voluntario de ayuda a la maternidad y a la vida naciente, que ofrece una respuesta al embarazado inesperado. ElDía entrevistó a miembros del grupo que desde 2012 funciona en Gualeguaychú. Marcelo Lorenzo "Tratamos de acompañar a las mamás que estén en conflicto con su embarazo para ayudarlas a que opten por la vida. Les decimos a las chicas que el embarazo no es una enfermedad, sino algo maravilloso. Y que nosotros como padres podemos testimoniar que los hijos es lo mejor que nos ha pasado en la vida".Así sintetizó ante ElDía la labor de Grávida Luisa Melchiori, que forma parte del equipo de laicos de la Iglesia Católica que, dentro de una filosofía pro vida, se han especializado en el abordaje de la problemática del embarazo adolescente, la maternidad y la paternidad en crisis, y el aborto. Nota relacionada: Rotman: "los embarazos en adolescentes de nuestra provincia representan el 27.11 %" En la entrevista con este diario estuvieron también su esposo Juan José Selva y la obstetra Ana Kachinsky, miembros de esta asociación católica que, fundada en 1989 en la diócesis de San Nicolás de los Arroyos, se ha replicado en todo el país.Grávida actúa como un centro de ayuda a la vida por nacer y a la maternidad. En Gualeguaychú comenzó a funcionar en 2012, organizado por Luisa y Juan José, tras una capacitación realizada en Rosario.Luisa es una reconocida docente y Juan José es dueño de la librería 'Rayuela'. Aunque según ellos, el "motor" del servicio en la ciudad es Ana, una entusiasta voluntaria pro vida que trabaja en el Hospital Centenario desde hace 34 años, y se define a sí misma como "genéticamente partera".Los tres son parte de un grupo amplio de personas que trabajan para la promoción y cuidado de la vida desde la concepción, como un servicio de la Diócesis y bajo la orientación del presbítero Roberto Crettaz.El modelo espiritual en que se inspira Grávida es María, la madre de Jesús, que tuvo a su hijo en medio de grandes dificultades y persecuciones, modelo de maternidad en el mundo cristiano.El servicio está pensado como una respuesta inmediata y concreta ante mujeres, sobre todo jóvenes, que experimentan un conflicto con su embarazo. La idea es persuadirlas para que no aborten, pero respetando siempre su libertad, en un marco de estricta confidencialidad.Según el relato de los entrevistados, es difícil imaginarse la situación de confusión y de duda, y quizá de desesperación, de una adolescente, por caso, que empieza a evaluar la posibilidad de interrumpir la vida de su hijo en gestación.Acaso rechazada por su familia y abandonada por su pareja, o temerosa de que ellos se enteren del embarazo inesperado, experimenta un sentimiento de soledad y orfandad que puede conducirla a tomar una decisión drástica.Muchas veces no tienen a nadie a quién acudir para que las acompañe y las oriente. En Grávida están atentos a estos casos, que tienden a crecer en una sociedad donde los jóvenes suelen estar más solos y temerosos de lo que se cree.La asociación tiene a disposición un número telefónico, 03446-15641875, a donde las mamás pueden acudir, o también personas cercanas a ellas (familiares o conocidos) que las quieran ayudar."Nosotros hacemos un trabajo totalmente personalizado y confidencial. Sabemos que una chica que planea abortar no anda contando por la calle lo que va a hacer. Nosotros la acompañamos en ese momento difícil, con absoluta discreción y respetando su voluntad, pero recordándole el valor de la vida que lleva en su vientre. Ella, por supuesto, puede decir si acepta o no nuestro acompañamiento. Y no importa la decisión que tome, no la juzgamos", refirió Luisa Melchiori.Juan José Selva dijo que en la mayoría de los casos estas jóvenes mamás están necesitadas de que se las escuche, de que alguien se tome el tiempo para saber qué piensan o qué las angustia, o simplemente que se las contenga ante una situación de falta de afecto."Muchas de ellas nos confiesan, después de un tiempo con Grávida, que es la primera vez que se sienten escuchadas. Hace poco una chica nos dijo una frase tremenda: yo me sentía invisible", relató."Algunas llevan el embarazo como un trauma. Lo esconden para que otros no adviertan lo que les está pasado. Es una situación dolorosa, porque es cuando más necesitan del amor de los demás. La presión social que sufren estas chicas es muy grande", refirió por su lado Ana Kachinsky.Según Selva, los conflictos de mujeres con sus embarazos no tienen un origen social determinado, no es una cuestión clasista, aunque aclaró que las chicas de familias modestas tienen menos recursos para lidiar con la situación."La vida de estas chicas es muy complicada por la pobreza. A la falta de recursos se suma un hábitat familiar caracterizado por el hacinamiento, en casas muy precarias. A lo que hay que agregar que a veces los entornos son de abuso y violencia", describió.El servicio de Grávida, explicó, no distingue a las personas por su origen, religión o ideología, y esto porque la vida humana es un valor que trasciende estas diferencias.Habitualmente personas allegadas a las mamás acuden a Grávida. "La gente cree que eso es una denuncia y no lo es. Es simplemente una ayuda", aclaró Melchiori.Y añadió: "Puede ser un familiar que diga: mi sobrina, mi nieta, está pensando en abortar y quisiera que puedan hablar con ella. Esto es totalmente confidencial. No preguntamos quién habla. Nada. No llevamos registros".Kachinsky contó el caso de historias de amigos que acuden a Grávida: "Los adolescentes saben que esto no es ser buchón. Muy preocupados por sus amigas, vencen cualquier prejuicio, y nos llaman. Gracias a ellos hemos llegado a tiempo en muchos casos".La gente de Grávida suele hacer charlas en colegios secundarios, cuando son invitados. "No hacemos educación sexual, sino prevención del aborto. A las chicas les decimos que si bien no es ideal ser mamá a los 15 años, eso no les va a arruinar la vida. Al contrario, los hijos son motivo de felicidad, más allá de los momentos duros que se puedan pasar", apuntó al respecto Melchiori.Otro aspecto se vincula con rescatar el valor del padre, y esto ante una tendencia de los varones a huir de la responsabilidad ante el embarazo de sus parejas. "Insistimos siempre -apuntó por su lado Selva- que toda decisión, toda conducta, tiene consecuencias. Y de ellas hay que hacerse cargo". Talleres de gestación y crianzaGrávida lleva adelante además programas de acción tendientes a acompañar y fortalecer a la madre en dificultades, a través de un proceso de enseñanza-aprendizaje, en un intento por transformar el presente de las mamás, sus bebés y las familias.Así, en Guardería Nazareth funcionan talleres de gestación y de crianza. "Las mamás que están en estos talleres son 'madrazas'. ¡No sabés lo que son!", dice Cachinsky, que trata con ellas asiduamente y sabe del proceso de transformación que han experimentado desde el embarazo conflictivo."En los talleres de gestación -explicó la obstetra- hay una 'mamá gallina', que acompaña a las chicas en el afecto. La idea es crear un ambiente donde se fortalezca el lazo entre la mamá y sus hijito. Nosotros estamos cerca de ellas desde el nacimiento. Aprenden todo lo que tiene que ver con el cuidado del bebé. Se las acompaña en la ecografía. No les faltan ropa, ni alimentos. No les faltan contacto, abrazos. No les falta 'oreja', compartir el mate. Es un espacio muy lindo. Para ellas y para nosotros".Las mamás crean una comunidad a través de la cual comparten experiencias y se protege entre ellas. "Se comunica por WhatsApp para todo. Si una está enferma o su bebé, otra llama al doctor. Saben que del otro lado hay alguien que las está escuchando. Cuando les pasa algo feo, piden oraciones. Así se fortalecen entre ellas", relató Kachinsky.Después están los talleres de crianza, donde las mamás aprenden algunos oficios. "Queremos fortalecer la maternidad -dice- Eso significa que las chicas puedan hacer cosas por sí mismas y por sus hijos también. Entonces aprenden por ejemplo, a coser. Estamos vinculados con una cooperativa textil que tiene Cáritas en la Catedral. Las chicas van a los dos lugares".Kachinsky recordó, por otro lado, que el día 25 de cada mes, en las capillas e iglesias de la ciudad, se bendice a las embarazadas y a sus parejas que las acompañan. Es un día en el cual los feligreses hacen donaciones (pañales, leche, cochecitos, camas y demás) a favor de la maternidad. Proyecto RaquelGrávida Gualeguaychú ofrece, por otro lado, orientación y ayuda a las personas que sufren las consecuencias del aborto. El Proyecto Raquel, así se llama, fue creado en Estados Unidos, para lidiar con el síndrome posaborto.Se parte del supuesto de que la interrupción del embarazo provoca una herida que afecta a todas las dimensiones de la persona. Un sentimiento de culpa se apodera de ella, algo que puede durar años si no se cura.Hay un vacío en este sentido, porque no se prevé la posibilidad de que el aborto tenga contraindicaciones y que produzca malas consecuencias.Sin embargo, la experiencia indica que tras un período de negación, llega un momento que esta herida acaba irrumpiendo, provocando amargura y tristeza, y un sentimiento de culpa incurable, algo que suele venir aparejado con decaimiento físico.La idea, dicen en Grávida, es ofrecer entonces un tratamiento especial para tramitar el duelo, a través de un camino de reconciliación y de cura, en cuyo centro siempre está el perdón.Cabe consignar que Grávida, al ser un servicio voluntario, se sostiene sobre la base donaciones, de ventas a beneficio y del aporte de un grupo de socios.
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