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Liberan una orden de captura para un gitano condenado que no se presentó a cumplir la pena

Ariel Ricardo Castillo había sido condenado en febrero de 2017 junto a otros integrantes de una familia que fue llevada a juicio por estafas telefónicas a ancianas ocurridas en 2016. Estaba libre porque se había negado una prisión preventiva y tras quedar firme el fallo no se presentó a cumplir la sentencia.

En febrero de 2017, el Tribunal de Juicios de Gualeguaychú condenó a tres hombres y una mujer por las estafas telefónicas ocurridas en abril de 2016. Uno de los defensores y la Fiscalía llevaron la sentencia a Casación, pero el Tribunal de alzada confirmó en mayo de este año la sentencia de primera instancia.

Castillo y otras cinco personas habían sido imputados por los hechos de estafa a varias ancianas de Gualeguaychú, que algunas de ellas cayeron en un ardid de varios miles de dólares. Ariel Castillo fue el único en recibir una pena efectiva debido a sus antecedentes. Se le dictaron 3 años de prisión efectiva y se le unificó la pena con otra que le fue impuesta por el Tribunal en lo Criminal Nº 5 de Morón el 2 de junio de 2014, en la que había sido condenado a tres años de prisión condicional por robo agravado. En definitiva, se le revocó la condicionalidad y deberá cumplir una pena única de 4 años y 6 meses de prisión efectiva.

Más de dos años después de ese fallo de primera instancia, la Cámara de Casación de Paraná revisó la sentencia que fue recurrida por el Ministerio Público Fiscal y el tribunal paranaense consideró que se trató de “toda una organización delictiva”.

Los plazos recursivos prosiguieron desde mayo y en los últimos días la condena impuesta por el juez Arturo Dumón quedó firme. El único de los condenados que debía presentarse a cumplir con la pena de prisión efectiva era Ariel Castillo, pero hasta el momento no ha podido ser localizado en su domicilio en la provincia de Córdoba y por ello se liberó una orden de captura.

Es en este punto donde entra en discusión la necesidad de la prisión preventiva para los condenados que están radicados en otras ciudades. En este caso se había solicitado la preventiva de Castillo, pero se consideró que no había riesgos con su libertad, que no estaban dadas las condiciones para una fuga. Sin embargo, Castillo hasta ahora no aparece.

Algo similar sucedió hace poco tiempo atrás con otro gitano, detenido en julio por Gendarmería Nacional cuando intentaba cruzar desde Posadas hacia Encarnación (Paraguay). Está acusado de estafar en 40 mil dólares y 23 mil pesos a una anciana de 93 años en mayo pasado. Luego de trasladarlo a Gualeguaychú, el juez de Garantías Ignacio Telenta ordenó su libertad con medidas de coerción, sin embargo la Fiscalía apeló y la Cámara de Gualeguay anuló esa sentencia.

Hasta el momento, este hombre sigue libre, posiblemente ya no se encuentre en Misiones y haya cruzado a Paraguay finalmente, mientras tanto la Justicia aún no ha dictaminado ni ordenado su nueva detención y prisión preventiva. También es posible que al momento de buscarlo con una orden de detención pase lo mismo que con Castillo.

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