“Licho” Ríos: amó el fútbol y conoció el mundo por el duatlón
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Un gran deportista. En su casa, rodeado por trofeos, medallas y recordatorios, Luis María 'Licho' Ríos contó su pasión por el fútbol, su club de toda la vida Black River, y la posibilidad que le dio el duatlón de conocer muchos países del mundo. Un ejemplo para los jóvenes. Las vivencias del hombre que alternó su trabajo en la Cooperativa Eléctrica con la pelota. Rubén Skubij Luis María "Licho" Ríos es sinónimo de práctica deportiva, dedicación, esfuerzo y participación en torneos en diferentes lugares del mundo. Hoy, con 78 años de vida y en una habitación que contiene cientos de trofeos, medallas y cuadros; dialogó con diario El Día, contó anécdotas y valorizó el apoyo de Adelma, su esposa y compañera a la que nombró en varios momentos de la entrevista."La vida mía siempre fue jugar al fútbol, correr. La idea de todo muchacho humilde y trabajador. El club al que añoro es Black River, lo conocí cuando niño, después jugué en Defensores y Pueblo Nuevo -cuando se fueron al descenso-, también en Sudamérica", relató."Acá -señala el entorno de su casa ubicada frente a Black River- vine a los 10 años, con mis viejos. En ese momento desarrollaba su actividad Asistencia Pública que luego fue trasladada frente a la plaza".Por aquellos años su club de toda la vida estaba a dos cuadras del edificio actual. "Me acerqué y empecé, tenía 12 años. A los 15 ya jugaba en primera, aprendiendo de grandes valores como Marcelino Villagra, un verdadero deportista", precisó."Licho" Ríos tiene tres hijas: María José, Susana y Rosana. Y siete nietos, "uno quiere irse a Norteamérica a estudiar, tengo otro en Concepción del Uruguay. Son buenos gurises pero el deporte no les gusta mucho", dijo con una sonrisa.A los 20 años comenzó a trabajar en la Cooperativa Eléctrica, lugar donde estuvo hasta los 55, momento en que se jubiló; primero como mecánico, ascendió a maquinista y luego cablerista. "Tuve grandes jefes, dirigentes que por el deporte nunca me hicieron problemas. Había un señor de apellido Vilche que siempre me daba permiso. 'Si tenés que ir a jugar, andá, cubrís la guardia después' me decía. Y obvio que jugaba, todo un caballero", destacó.- ¿Cómo era practicar el fútbol años atrás? ¿Qué diferencia observa en la actualidad?Antes, los muchachos estaban para el fútbol nomás. Llegaba la noche y nos acostábamos más temprano, ese deporte es muy importante, si no veníamos a las 10 de la noche a dormir a casa, los viejos nos esperaban al lado de la puerta. Ahora mi nieto viene a las 45 ó 6 de la mañana, las cosas han cambiado.Hay diferencias con nuestra época y en la manera de vivir. Si no tenías 18 años no podías ingresar al teatro a mirar una película verde. Hoy, prende la televisión y están jugando al truco o mostrando cosas increíbles.Los años fueron pasando y nuestro entrevistado tuvo que dejar la pelota, su pasión. "No querían que jugara más al fútbol, me decían que me iba a romper las piernas, estaban chuecas desde antes (risa generalizada). Entonces me dediqué a correr duatlón, triatlón y maratón. Tenía como 50 años", recordó. Conocer el mundoCuando "Licho" Ríos empezó a correr nunca se imaginó que iba a terminar participando en grandes campeonatos por las calles de países como España, Italia, Alemania, Francia, Estados Unidos y en muchas ciudades de Argentina. Sin embargo lo logró y se trajo para su rica colección, decenas de presentes que hoy atesora y muestra con gran orgullo.- ¿Cuándo inició con la práctica del duatlón? Lo hice con 50 años, entrenaba todos los días, me gustaba ir a correr al Parque Unzué; en realidad de chico hice todo esto. No tomaba, no fumaba, me atraía el deporte.Hice muchos amigos y la posibilidad de premios y haber viajado a Europa cinco veces. Estuve en Italia, Alemania, Francia, España, además de Estados Unidos y en decenas de ciudades de Argentina. Lo hacía con otros compañeros que corrían duatlón también.-¿Qué edad tenía al retirarse?Dejé de practicar y correr en el 2007, tenía 72 años. Me sentía bien, los médicos no me indicaron sobre el retiro pero los huesos estaban medio gastados por lo que decidí parar.- Ahora tiene que caminar.Hago los mandados en bicicleta y recorro el barrio, me encuentro con muchos amigos y gente que se para a conversar, siempre sale algún tema del fútbol o de mis viajes.-¿Percibe el reconocimiento de la comunidad de Gualeguaychú?Tengo amigos en todos los clubes, la gente de Gualeguaychú me reconoce al igual que el periodismo. Le doy gracias a Dios por todo esto.- ¿Los viajes a otros países que significaron para Ud?Eran maravillosos. La primera vez que fui a Europa me encontré con el mar, se veía solamente agua y cielo, me asusté, no sabía dónde iba. Después todo se hizo más fácil, cinco veces viajé a Europa, en mi vida hubiera pensado que iba a hacer eso, me lo dio el destino, agradezco a Dios siempre.Estuve en las calles de Alemania, en Roma, en el Vaticano, en tierras de Estados Unidos. Qué más puedo pedir, conocí muchos lugares hermosos de nuestro país.Por otra parte, Ríos contó que de esos viajes trajo trofeos. "Allá hay un nivel bárbaro, los atletas son de primer nivel. Con sólo llegar y estar participando me sentía conforme, además yo también practicaba con gran responsabilidad, iba representando al país". Consejos sanos"Licho" Ríos no deja de mirar las copas y trofeos, todos obtenidos con esfuerzo. "Esto también lo pueden hacer otros jóvenes, sólo les digo que practiquen deporte, se cuiden, así pueden llegar lejos".-¿Le gusta dar consejos a los jóvenes?Les digo que no deben fumar ni tomar que es lo importante para el deporte. Ahora, la tengo clara, los consejos deben hacerlo los padres, antes el joven era más manejado en el buen sentido. Hoy en día los muchachos salen y regresan a la madrugada.-¿Este es el ámbito diario de Licho Ríos?Sí, en esta habitación tengo todos mis copas y recuerdos, la camiseta en el ropero, presentes que me dio el padrecito Luis Jeannot. Todo esto es parte de mi vida, nunca le hice mal a nadie, ni para correr. Le doy gracias a Dios. Adelma, "mi compañera"La compañía de Adelma, la esposa de Luis Ríos, significa mucho para él. En varios pasajes de la charla la nombró y reconoció. "Tenía 25 años cuando nos casamos, ahora tengo 78 años, toda una vida juntos. En las buenas y en las malas, juntos, mi compañera de toda la vida".-¿Siempre lo apoyó en el deporte?Nunca me reprochó nada, sabía que yo hacía vida sana y sin hacer trampa en las competencias. Gran cocinera, guapísima, me acompañó en todo, tenía la ropa que era un chiche para correr y la comida sana, que era muy importante.-¿Qué trofeo quiere más?Todos por igual, de las copitas más chicas y medallas hasta el trofeo más grande. Si están acá, en mi casa, es porque los obtuve con sacrificio. Si no gané en algunas oportunidades fue porque otros deportistas fueron mejores. El deporte es así, siempre me gustó la humildad.-¿Y sus nietos, le preguntan mucho sobre vida deportiva?Tengo seis nietos, los quiero mucho. Sí, les hablo de lo que hice y me preguntan también. Uno quiere irse a Norteamérica a estudiar, otro en Concepción del Uruguay. Son buenos gurises pero el deporte no les gusta mucho."Gracias a Él"Ríos agradece constantemente a Dios por todo lo que logró. "Me ha acompañado siempre en mi vida, desde chiquilín, en el deporte y todo. Jugué cientos de partidos y nunca me echaron de la cancha. Iba a disfrutar del fútbol, no iba a lastimar a nadie. Ahora miro para arriba y me acuerdo del maestro que me ayudaba. Además, mi amistad con el Padre Jeannot con el que conversaba".Recordó que en Parroquia San Francisco "antes o después de la misa hablábamos del deporte, le gustaba mucho al fútbol, él hincha de River y yo de Independiente".
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