Literatura y cine de ciencia-ficción
Los relatos de anticipación científica que proyectan la crítica al mundo central atravesado por la crisis de la modernidad en la posguerra y en la "guerra fría", que "mira lo nuevo pero no conoce nada nuevo" y donde "lo que parece un triunfo de la racionalidad objetiva, la sumisión de todo lo que existe al formalismo lógico, es pagado mediante la dócil sumisión de la razón a los datos inmediatos". (Dialéctica del Iluminismo, Frag filosóficos" de Horkheimer y Adorno).Por Mirta Harispe Opinión
El proceso de reificación no sólo implica al conocimiento sino que el individuo cambia, se reduce a reacciones y comportamientos convencionales para garantizarse la autoconservación, "el industrialismo reifica las almas".La supresión en el imaginario del mito y la utopía, necesidad humana constante, va a tener la revancha en el arte y por supuesto, con los mismos materiales deificados, de la tecnología y la ciencia aplicada, va a construir los imaginarios y las historias más lejanas de la ciencia-ficción.Las mejores novelas de anticipación científica, de autores prestigiosos, reeditadas continuamente en todo el mundo, llegaron al cine y algunos filmes son obras de arte, aunque son nominadas al Oscar, sospechosamente, el premio nunca ha sido otorgado al género.El espectador de televisión hoy puede elegir tanto las obras clásicas y de culto de la ciencia-ficción, como las películas de animación con estas narraciones y los productos más adocenados y comerciales, ligados al los efectos especiales y el horror.André Tarkoski filmó Solaris, de Stanislao Lew, que se proyectó más de diez años, día de la semana y hora fija, en el viejo cine-arte de precios populares en Corrientes casi obelisco, hoy transformado en Arteplex. Hoy hay nueva versión de Hollywood cuyo protagonista es George Clooney.La vieja versión, que ha mejorado con los años, fue proyectada en trasnoches de TV con cine de autor. Viaje estelar de fuerte metafísica, de recomposición de la materia humana en el espacio, de una gran "verosimilitud" y fascinación hacen pensar y asombrarse, como "2001 una odisea espacial" de Arthur Clarke, llevada al cine por Stanley Kubrik, aventura que imagina una búsqueda en el cosmos de una segunda cuna para el hombre. "2001..." es una de las novelas mejor escritas del género.El gran novelista e intelectual inglés Aldous Huxley "romperá la cabeza" con "Un mundo feliz", en la que anticipa una sociedad con "madres alquiladas" para permitir el trabajo y la libertad de la clase productiva, la manipulación genética para crear hombres fuertes para tareas de transporte, que no piensen, la propaganda subliminal nocturna obligatoria para el control social y otras "novedades" de la condición humana.Los jóvenes y no tan jóvenes leen "Un mundo feliz" hoy, como un relato que se acerca cada vez más al género realista. (Encontré una lectora mayor in fraganti la semana pasada).Ray Bradbury, el gran cuentista norteamericano, publicará su novela "Fahrenheit 1984" de George Orwell, en 1950, después de "Rebelión en la granja", imagina una Inglaterra bajo las garras de un estado policíaco, totalitario, que controla a los ciudadanos manteniendo la disciplina popular al "Gran Hermano" que controla acciones y pensamientos con métodos refinados de espionaje y tortura, está en guerra con el resto del mundo y ha producido la amnesia colectiva respecto del pasado rehaciendo continuamente la historia y la prensa pasada.Construida bajo los verosímiles de la novela de aventura, de un fuerte realismo, se constituye en un brillante alegato a favor de la libertad del individuo. La novela se resignifica continuamente por lo condicionantes de la lectura. Se la ha relacionado con el nazismo y con stanilismo.Tuvo su proyección a la pantalla televisiva en una serie, en los 70 que es una obra de culto. (El miércoles me habló por teléfono una lectora fanática de Philip Roth que me leyó un párrafo, asombrada por la actualidad del texto).Otro relato que anticipa "la ingeniería" de las Ciencias Sociales es "La naranja mecánica" que cuenta la historia, también en Inglaterra, en un futuro sospechosamente cercano en la puesta expresionista y pop, y con jerga de grupo incluida, que hoy es puro presente, de jóvenes dedicados a la violencia gratuita y amoral; y como oponente un estado que experimenta técnicas "de adaptación" que suprimen el libre albedrío. Llevada al cine a mediados de los 70 por Stanley Kubrick fue prohibida por la dictadura, como muchas películas de ciencia-ficción. Su director se negó a cortar secuencias y, en épocas que no existían los videos, hubo peregrinaciones al Uruguay para verla junto con tantas más.Igual suerte de censura tuvo "Rollers Bol, gladiadores del Futuro", relato protagonizad por James Caan de un juego a muerte cuyos jugadores tienen como dueños a las Corporaciones que han controlado la memoria histórica en una gran computadora fuera del alcance de todos.Masacrada por los cortes proyectaron en el Cine Gualeguaychú, en esa época una hermosa película del género protagonizada por Dvid Bowle, extraterrestre que se transformaba en humano, par cumplir una misión de compartir la tierra para trasladar a su pueblo de un mundo lejano que se terminaba y en el camino de os placeres humanos perdía el objetivo de su tarea.Esta historia, con otras características, fue contada en una novela inédita de un poeta y narrador conocido de nuestra ciudad, un "viaje interestelar", tópico seductor del género."La guerra de los mundos" de Wells, "El hacedor de estrellas" y "Sirio" de Olaf Stapleton, "Más que humano" de Sturgeon, de y tantas de novelas de los 50 generan en plena "Guerra fría" entre EEUU y la URSS, la paranoia a las invasiones extraterrestres que tienen tantas escaramuzas conocidas y que proyectan el miedo al diferente y a una probable guerra nuclear.Se exporta a todo el mundo ya globalizado por la información, extendiendo la paranoia ante el extraño o el distinto, se tensiona la subjetividad moderna con la carrera espacial y la "tercera guerra Mundial" y las películas y novelas que transcurren en el espacio y en el futuro subyugan con el miedo y también con la posibilidad de los viajes interplanetarios que extenderían el límite de lo humano.Hubo entonces un desarrollo geométrico de dos géneros considerados menores: la novela de espionaje y de ciencia- ficción, que invade también el cine y la televisión en expansión."Free-Jack" otra película de gran impacto y sugerencia mostrará un mundo central de gran exclusión, cuando no se imaginaba nadie de la economía, donde los poderosos están recluidos en edificios cerrados y vigilados y todo el resto de la población sobrevive en la indigencia y la lucha de tribus urbanas.En una escena señalada por la memoria y la crítica, uno de los cínicos y perspicaces personajes descubre entre la basura portuaria el escudo con el águila del gran imperio destrozado."Blade Runner", basada en una novela de Philip Dick, un gran imaginador de paranoias y mundos fantásticos, es uno de los filmes más vistos, en todas sus versiones. Dirigida por Ridley Scout y protagonizada por un Harrison Ford joven, como un "blade runner" que persigue a replicantes criminales creados genéticamente.En Los Ángeles siglo XXI, selva de acero y microchip, el protagonista de asesinar a los que pretenden ser humanos. Recientemente ha salido remasterizada digitalmente el filme en "La versión del director".Difiere sugestivamente de la versión inicial de 1982. Aquí se suspendió la narración en off de Deckard, se amplía el romance entre él y Rachel, y suprime el director el final "esperanzador". Incluye "el sueño del unicornio", donde se sugiere que el protagonista podía ser humanoide. Suena mejor la música original compuesta por Vangelis.Otro gran autor llevado mucho al cine y que ha realizado guiones magistrales es JC Ballard, ("El mundo sumergido", "Playa Terminal" y tantos más). Su escritura filosa y de una negra ironía, nos ha trasportado a un futuro donde el hombre, enamorado de las máquinas, desea ser ellas. Así, un relato como "Crash", llevado recientemente al cine y que se ha visto en TV, exacerba la fascinación por el riesgo automovilístico asta imaginar un mundo cercano donde adquiere fascinación y erotismo, el accidente y la mutilación como deporte para un canon de belleza nuevo: reemplazar partes del cuerpo por piezas cibernéticas.No podemos olvidar la deslumbrante "Brazil" de Terry Guilligan: una ciudad enorme y desolada, de largos pasadizos y torres, como una Londres futura donde el control es el terror, que contrasta con un mundo frívolo y lujoso, donde por ejemplo, la madre de uno de los personajes en sucesivas cirugías plásticas va transformando de manera demencial su cara, hasta no ser reconocida en una fiesta por el hijo, que ahora es más viejo que ella. .Toda la literatura, que en un tiempo fue considerada en el gran género de la ciencia ficción, como la trilogía de "El señor de los anillos" de Tolkien, releída muchísimo después de las películas excelentes que son preferidas por el público joven, tocan más con los mitos recreados de manera fantástica-.Igualmente la trilogía excelente de la mendocina Liliana Bodoc, que recrea mitos americanos. Así mismo, clásicos como "El señor de las moscas", de William Golding, dos veces filmado, que crea un mundo aislado por el accidente aéreo de un grupo de chicos en una isla desierta y desarrolla una "sociedad de la anomia" o de reglas brutales, son partes de la fantasía de "una vuelta atrás" de la ley, es notable, como, recreada y re recreada en "Lost", con una estructura compleja y nueva que fascina a los nuevos "lectores, espectadores e internautas" que ha analizado García Canclini, tocan el mismo imaginario de "Cuerno de casa".Dentro de esa corriente, que mezcla ciencia ficción y mito, más el subgénero del terror, el maestro es HP Lovecraft, en "El color que cayó del cielo", por supuesto de Minotauro que sigue incansablemente su colección de nuevos y viejos relatos que andan en manos de lectores jóvenes y viejos."Gatacca", que se ve actualmente en algún cable, fue estudiada en la Universidad del Salvador en filosofía un mundo futuro de hombres diferenciados en dos clases y "validados" a la vida alta por la identificación continua de su código genético y el esfuerzo del héroe para romper el determinismo impuesto. Podemos ver en este mes, películas excelentes de la antiutopía, como "Doce Monos" o "Niños del hombre", que dan un respiro optimista.En los últimos Premios Oscar, nominados por sus valores cinematográficos fueron "Avatar", de James Cameron, de una gran tecnología, muy vista en los cines de las grandes ciudades y que tuvo algunos premios , pero no pudo superar el problema del canon imperante, donde la ciencia-ficción "juega en segunda".Asimismo "Sector
El proceso de reificación no sólo implica al conocimiento sino que el individuo cambia, se reduce a reacciones y comportamientos convencionales para garantizarse la autoconservación, "el industrialismo reifica las almas".La supresión en el imaginario del mito y la utopía, necesidad humana constante, va a tener la revancha en el arte y por supuesto, con los mismos materiales deificados, de la tecnología y la ciencia aplicada, va a construir los imaginarios y las historias más lejanas de la ciencia-ficción.Las mejores novelas de anticipación científica, de autores prestigiosos, reeditadas continuamente en todo el mundo, llegaron al cine y algunos filmes son obras de arte, aunque son nominadas al Oscar, sospechosamente, el premio nunca ha sido otorgado al género.El espectador de televisión hoy puede elegir tanto las obras clásicas y de culto de la ciencia-ficción, como las películas de animación con estas narraciones y los productos más adocenados y comerciales, ligados al los efectos especiales y el horror.André Tarkoski filmó Solaris, de Stanislao Lew, que se proyectó más de diez años, día de la semana y hora fija, en el viejo cine-arte de precios populares en Corrientes casi obelisco, hoy transformado en Arteplex. Hoy hay nueva versión de Hollywood cuyo protagonista es George Clooney.La vieja versión, que ha mejorado con los años, fue proyectada en trasnoches de TV con cine de autor. Viaje estelar de fuerte metafísica, de recomposición de la materia humana en el espacio, de una gran "verosimilitud" y fascinación hacen pensar y asombrarse, como "2001 una odisea espacial" de Arthur Clarke, llevada al cine por Stanley Kubrik, aventura que imagina una búsqueda en el cosmos de una segunda cuna para el hombre. "2001..." es una de las novelas mejor escritas del género.El gran novelista e intelectual inglés Aldous Huxley "romperá la cabeza" con "Un mundo feliz", en la que anticipa una sociedad con "madres alquiladas" para permitir el trabajo y la libertad de la clase productiva, la manipulación genética para crear hombres fuertes para tareas de transporte, que no piensen, la propaganda subliminal nocturna obligatoria para el control social y otras "novedades" de la condición humana.Los jóvenes y no tan jóvenes leen "Un mundo feliz" hoy, como un relato que se acerca cada vez más al género realista. (Encontré una lectora mayor in fraganti la semana pasada).Ray Bradbury, el gran cuentista norteamericano, publicará su novela "Fahrenheit 1984" de George Orwell, en 1950, después de "Rebelión en la granja", imagina una Inglaterra bajo las garras de un estado policíaco, totalitario, que controla a los ciudadanos manteniendo la disciplina popular al "Gran Hermano" que controla acciones y pensamientos con métodos refinados de espionaje y tortura, está en guerra con el resto del mundo y ha producido la amnesia colectiva respecto del pasado rehaciendo continuamente la historia y la prensa pasada.Construida bajo los verosímiles de la novela de aventura, de un fuerte realismo, se constituye en un brillante alegato a favor de la libertad del individuo. La novela se resignifica continuamente por lo condicionantes de la lectura. Se la ha relacionado con el nazismo y con stanilismo.Tuvo su proyección a la pantalla televisiva en una serie, en los 70 que es una obra de culto. (El miércoles me habló por teléfono una lectora fanática de Philip Roth que me leyó un párrafo, asombrada por la actualidad del texto).Otro relato que anticipa "la ingeniería" de las Ciencias Sociales es "La naranja mecánica" que cuenta la historia, también en Inglaterra, en un futuro sospechosamente cercano en la puesta expresionista y pop, y con jerga de grupo incluida, que hoy es puro presente, de jóvenes dedicados a la violencia gratuita y amoral; y como oponente un estado que experimenta técnicas "de adaptación" que suprimen el libre albedrío. Llevada al cine a mediados de los 70 por Stanley Kubrick fue prohibida por la dictadura, como muchas películas de ciencia-ficción. Su director se negó a cortar secuencias y, en épocas que no existían los videos, hubo peregrinaciones al Uruguay para verla junto con tantas más.Igual suerte de censura tuvo "Rollers Bol, gladiadores del Futuro", relato protagonizad por James Caan de un juego a muerte cuyos jugadores tienen como dueños a las Corporaciones que han controlado la memoria histórica en una gran computadora fuera del alcance de todos.Masacrada por los cortes proyectaron en el Cine Gualeguaychú, en esa época una hermosa película del género protagonizada por Dvid Bowle, extraterrestre que se transformaba en humano, par cumplir una misión de compartir la tierra para trasladar a su pueblo de un mundo lejano que se terminaba y en el camino de os placeres humanos perdía el objetivo de su tarea.Esta historia, con otras características, fue contada en una novela inédita de un poeta y narrador conocido de nuestra ciudad, un "viaje interestelar", tópico seductor del género."La guerra de los mundos" de Wells, "El hacedor de estrellas" y "Sirio" de Olaf Stapleton, "Más que humano" de Sturgeon, de y tantas de novelas de los 50 generan en plena "Guerra fría" entre EEUU y la URSS, la paranoia a las invasiones extraterrestres que tienen tantas escaramuzas conocidas y que proyectan el miedo al diferente y a una probable guerra nuclear.Se exporta a todo el mundo ya globalizado por la información, extendiendo la paranoia ante el extraño o el distinto, se tensiona la subjetividad moderna con la carrera espacial y la "tercera guerra Mundial" y las películas y novelas que transcurren en el espacio y en el futuro subyugan con el miedo y también con la posibilidad de los viajes interplanetarios que extenderían el límite de lo humano.Hubo entonces un desarrollo geométrico de dos géneros considerados menores: la novela de espionaje y de ciencia- ficción, que invade también el cine y la televisión en expansión."Free-Jack" otra película de gran impacto y sugerencia mostrará un mundo central de gran exclusión, cuando no se imaginaba nadie de la economía, donde los poderosos están recluidos en edificios cerrados y vigilados y todo el resto de la población sobrevive en la indigencia y la lucha de tribus urbanas.En una escena señalada por la memoria y la crítica, uno de los cínicos y perspicaces personajes descubre entre la basura portuaria el escudo con el águila del gran imperio destrozado."Blade Runner", basada en una novela de Philip Dick, un gran imaginador de paranoias y mundos fantásticos, es uno de los filmes más vistos, en todas sus versiones. Dirigida por Ridley Scout y protagonizada por un Harrison Ford joven, como un "blade runner" que persigue a replicantes criminales creados genéticamente.En Los Ángeles siglo XXI, selva de acero y microchip, el protagonista de asesinar a los que pretenden ser humanos. Recientemente ha salido remasterizada digitalmente el filme en "La versión del director".Difiere sugestivamente de la versión inicial de 1982. Aquí se suspendió la narración en off de Deckard, se amplía el romance entre él y Rachel, y suprime el director el final "esperanzador". Incluye "el sueño del unicornio", donde se sugiere que el protagonista podía ser humanoide. Suena mejor la música original compuesta por Vangelis.Otro gran autor llevado mucho al cine y que ha realizado guiones magistrales es JC Ballard, ("El mundo sumergido", "Playa Terminal" y tantos más). Su escritura filosa y de una negra ironía, nos ha trasportado a un futuro donde el hombre, enamorado de las máquinas, desea ser ellas. Así, un relato como "Crash", llevado recientemente al cine y que se ha visto en TV, exacerba la fascinación por el riesgo automovilístico asta imaginar un mundo cercano donde adquiere fascinación y erotismo, el accidente y la mutilación como deporte para un canon de belleza nuevo: reemplazar partes del cuerpo por piezas cibernéticas.No podemos olvidar la deslumbrante "Brazil" de Terry Guilligan: una ciudad enorme y desolada, de largos pasadizos y torres, como una Londres futura donde el control es el terror, que contrasta con un mundo frívolo y lujoso, donde por ejemplo, la madre de uno de los personajes en sucesivas cirugías plásticas va transformando de manera demencial su cara, hasta no ser reconocida en una fiesta por el hijo, que ahora es más viejo que ella. .Toda la literatura, que en un tiempo fue considerada en el gran género de la ciencia ficción, como la trilogía de "El señor de los anillos" de Tolkien, releída muchísimo después de las películas excelentes que son preferidas por el público joven, tocan más con los mitos recreados de manera fantástica-.Igualmente la trilogía excelente de la mendocina Liliana Bodoc, que recrea mitos americanos. Así mismo, clásicos como "El señor de las moscas", de William Golding, dos veces filmado, que crea un mundo aislado por el accidente aéreo de un grupo de chicos en una isla desierta y desarrolla una "sociedad de la anomia" o de reglas brutales, son partes de la fantasía de "una vuelta atrás" de la ley, es notable, como, recreada y re recreada en "Lost", con una estructura compleja y nueva que fascina a los nuevos "lectores, espectadores e internautas" que ha analizado García Canclini, tocan el mismo imaginario de "Cuerno de casa".Dentro de esa corriente, que mezcla ciencia ficción y mito, más el subgénero del terror, el maestro es HP Lovecraft, en "El color que cayó del cielo", por supuesto de Minotauro que sigue incansablemente su colección de nuevos y viejos relatos que andan en manos de lectores jóvenes y viejos."Gatacca", que se ve actualmente en algún cable, fue estudiada en la Universidad del Salvador en filosofía un mundo futuro de hombres diferenciados en dos clases y "validados" a la vida alta por la identificación continua de su código genético y el esfuerzo del héroe para romper el determinismo impuesto. Podemos ver en este mes, películas excelentes de la antiutopía, como "Doce Monos" o "Niños del hombre", que dan un respiro optimista.En los últimos Premios Oscar, nominados por sus valores cinematográficos fueron "Avatar", de James Cameron, de una gran tecnología, muy vista en los cines de las grandes ciudades y que tuvo algunos premios , pero no pudo superar el problema del canon imperante, donde la ciencia-ficción "juega en segunda".Asimismo "Sector
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