Llaman a no temerle a la crisis que se avecina

Los conceptos fueron brindados por el sacerdote en una de sus homilías en el templo parroquial y ampliados en una conversación radial en Latidos FM. Allí sostuvo que “se aproxima, lamentablemente, un tiempo de una mayor pobreza de una mayor estrechez, donde los más pobres siguen sufriendo más esta crisis. El desafío nuestro -subrayó- es con qué recursos espirituales enfrentamos estos ajustes económicos y con qué recursos solidarios. Por que puede ser que un día tengamos menos recursos para hablar por teléfono, menos cosas en la mesa, ropa que se envejece siendo que estábamos acostumbrados a otra cosa”.
Tras esa enumeración Leiva reflexionó: “todo ese impacto que viene a dar sobre el consumo y sobre la adición que este genera, cómo va a afectar a nuestros corazones” y se preguntó “si estamos preparados espiritualmente para esta etapa”. Agregó además que si bien no está en nuestro alcance solucionar las cuestiones técnicas que hacen a la economía, es optimista en cuanto a las respuestas que dará la comunidad demostrando una vez más las reservas de espiritualidad y solidaridad que es capaz de aflorar en los momentos difíciles. El Párroco apoyó esas palabras en las que pronunció el Cardenal Jorge Bergoglio en su visita al Papa Benedicto XVI, donde habló de esas reservas para enfrentar creativamente los ajustes. “No soy pesimista -remarcó Leiva- y dio el ejemplo de las pequeñas comunidades frente a la crisis de 2001 y 2002 “que reaccionaron con mucha responsabilidad”.
Otro desafío, que los jóvenes participen con constancia de la vida religiosa
En otro tramo de la entrevista, el Padre reflexionó sobre la participación de los fieles larroquenses en la comunidad parroquial y dijo que aunque no puede ni le corresponde evaluar estadísticas, consideró que hay una linda asistencia en las misas dominicales y como se da en otras comunidades, cuesta las participación de los niños y de los jóvenes, planteando como un desafío lograr convocarlos y que sean constantes en su compromiso con la iglesia. También expresó lo que cuesta ver a los padres con sus hijos en el templo y destacó: “Yo digo que los padres jóvenes no saben lo que pierden cuando no le comunican los valores humanos y espirituales a sus hijos”.
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