Llega a Gualeguaychú el cardenal argentino que participó de la elección de León XIV
:format(webp):quality(60)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/08/cardenal.webp)
Ángel Sixto Rossi visitará la ciudad el lunes 17 de agosto para participar del Encuentro Diocesano de Catequistas. El arzobispo de Córdoba y vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina mantendrá además una rueda de prensa. Su llegada adquiere una relevancia particular por su participación en el cónclave que eligió a León XIV y por el lugar que ocupa actualmente dentro de la Iglesia argentina.
Gualeguaychú recibirá mañana a una de las figuras de mayor peso de la Iglesia Católica argentina. El cardenal Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba y vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), llegará a la ciudad para acompañar el Encuentro Diocesano de Catequistas, una jornada que reunirá a quienes desarrollan tareas de formación religiosa en distintas comunidades de la Diócesis.
La presencia de Rossi trasciende, sin embargo, el marco estrictamente pastoral del encuentro. Su llegada constituye una oportunidad poco habitual para conocer de primera mano la mirada de uno de los principales referentes del Episcopado argentino sobre la realidad de la Iglesia y sobre los cambios sociales que atraviesa el país. El cardenal mantendrá a las 11.30 una rueda de prensa con medios locales en la capilla Sagrado Corazón, ubicada en Bulevar Montana y Sáenz Peña, frente al Polideportivo Norte.
Rossi nació en Córdoba en 1958 y pertenece a la Compañía de Jesús. Fue ordenado sacerdote en 1986 y desarrolló buena parte de su trayectoria vinculada al trabajo pastoral y social. Entre 1990 y 1992, por ejemplo, fue rector de la iglesia de El Salvador, en Buenos Aires, período durante el cual impulsó la creación del Hogar San José, destinado a personas en situación de calle. En 2021 fue designado arzobispo de Córdoba por el papa Francisco.
Dos años después, Francisco lo creó cardenal. Desde entonces, Rossi pasó a integrar el Colegio Cardenalicio y adquirió un lugar de mayor relevancia en la estructura de la Iglesia universal. En noviembre de 2024 fue elegido vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina para el período 2024-2027, detrás del arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo.
Pero uno de los momentos que marcó especialmente su trayectoria reciente fue el cónclave de 2025. Tras la muerte de Francisco, Rossi fue uno de los cardenales argentinos que participaron de la elección del nuevo pontífice en la Capilla Sixtina. Allí fue elegido Robert Francis Prevost, quien adoptó el nombre de León XIV. Rossi luego contó públicamente detalles de aquella experiencia y se mostró como uno de los referentes argentinos que tuvo contacto directo con el nuevo Papa.
Su llegada a Gualeguaychú se produce, además, en un momento en que el vínculo entre la sociedad argentina y las instituciones religiosas atraviesa una transformación significativa. Un reciente estudio del Observatorio de las Creencias en Argentina (Ocrear), radicado en el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, muestra que el catolicismo continúa siendo la principal identidad religiosa del país, pero perdió buena parte de la centralidad que tuvo durante buena parte del siglo XX.
Estos datos no implican, sin embargo, que la religión haya desaparecido de la vida social argentina. Por el contrario, permiten observar un escenario más complejo, en el que las instituciones religiosas continúan ocupando espacios comunitarios, asistenciales y de acompañamiento, aunque su capacidad de representar una identidad colectiva homogénea sea menor que décadas atrás.
En ese contexto, la visita de Rossi también puede leerse como una oportunidad para preguntar por el lugar que pretende ocupar hoy la Iglesia frente a una sociedad atravesada por la crisis económica, el crecimiento de las desigualdades, las nuevas formas de pobreza y el debilitamiento de algunas instituciones tradicionales.
El propio recorrido pastoral del cardenal está ligado a esa dimensión social. Su experiencia con personas en situación de calle y su pertenencia a la tradición jesuita forman parte de una mirada que concibe la tarea religiosa más allá de los templos.
