Lo que dejó la guerra de Malvinas: suicidios, silencio y abandono
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Alberto Altieri preside el Centro de Heridos de Malvinas desde su creación en 1997. Denunció el abandono y olvido de los combatientes. Eduardo Rotondo, como corresponsal de guerra registró la sangre derramada por compatriotas y entrevistó a nuestro soldado Mosto. El reclamo permanente por la visualización de quienes fueron y volvieron con la frente alta. Fabián Miró En el marco de una serie de actos que realizó la Comisión de Homenaje permanente por Malvinas en nuestra ciudad, el veterano de guerra Alberto Altieri contó A ElDía su experiencia en la batalla, y el después de un conflicto que lo marcó para siempre.Argentina sufrió 649 bajas en el conflicto del atlántico sur. Una cifra que fue superada por ex combatientes que se quitaron la vida después de la guerra.Altieri indicó que se han suicidado aproximadamente más de 700 veteranos. "El problema de suicidio se debe a que faltó un tratamiento pos guerra. La ley 23.109 sobre veteranos de guerra, que se promulgó a principios de los '80, en uno de los artículos dice que tenemos que tener una junta de reconocimiento médico como en la época de la colimba". Pero hasta el momento "no tuvimos el reconocimiento médico, y nunca nos citaron para ver cómo estamos". Es más "nos tuvimos que mover solos y los que fuimos heridos tenemos, por nuestra cuenta, que pedir las prótesis a las fuerzas armadas a las que pertenecíamos".EL ABANDONO Y LOS SUICIDIOSDenunció que los suicidios fueron en gran parte porque "nos dejaron abandonados". Cuando regresaron, fueron pocos los que consiguieron trabajo. "Es un loco de la guerra no lo podemos tomar", recibían como respuesta. "Y así fueron pasando los años. Sin una pensión digna hasta que pusimos los pies bien en las botas y fuimos A protestar al Congreso de la Nación a principios de los '90".Lograron una pensión mínima de 90 pesos, que hoy llegan a poco más de 3000 pesos. Entonces siguieron luchando para conseguir algo más, pero los veteranos ya tenían un problema psiquiátrico severo. "Fue la peor época, los suicidios", se lamentó Altieri. Y contó que nació otro problema: "los hijos de los soldados que estuvieron en Malvinas, en un buen número, nacieron con discapacidades, posiblemente por el uso de armas químicas. "Hay chicos que nacieron con Síndrome de Down, problemas en la piel, neurológicos. Nosotros tenemos una estadística porque nos conocemos, y molesta que el Estado no se haga cargo de averiguar qué es lo que nos está pasando".LOS VETERANOS "Estamos trabajando con el fin de solidarizarnos con el veterano que está herido y abandonado. Hay muchos que están en las provincias, y no están informados con respecto a la pensión que les corresponde. Lamentablemente, algunos le tienen que hacer juicio al Estado porque les dan un 5 % de incapacidad por un problema de estrés post traumático o una amputación", explicó Altieri. ¿Cuántos veteranos de guerra quedaron discapacitados por acciones de combate? "Pedimos un informe a la fuerza, pero no nos brindaron los datos de los discapacitados. Entonces viajamos a las provincias para ponernos en contacto con los muchachos, y saber cuál es el verdadero cuadro de situación".UN CASCO QUE SALVÓ UNA VIDAAltieri fue herido en combate. El casco le salvó la vida. "Fui uno de esos tantos soldados convocados del Regimiento Siete. Me tocó ir al Monte Longdon primera Sección con el Subteniente Baldini. El 11 de junio empezó el combate y en la madrugada del 12, a las cinco de la mañana más o menos, al no dejar avanzar a los ingleses a Puerto Argentino, estos batieron la zona con morteros. Estábamos en el monte, muy cerca unos de otros. Ellos estuvieron pisando a compañeros nuestros vivos. Al no dejarlos avanzar, empieza el bombardeo. Un proyectil cae sobre el Sargento Primero Ron, que era del escuadrón de exploraciones que nos agrupaba a nosotros. Esa que le pegó a él se hizo esquirla. Y una de las esquirlas me pegó a mí en la cabeza. Tenía la cabeza afuera y la mano tirando con el FAL. Me produjo hemiplejía del lado derecho y pérdida del ojo izquierdo. Y ahí vinieron mis otros compañeros, cuando ya los ingleses pasaron y nos levantaron al Sargento Primero Ron y a mí", relató.Les dicen chicos de la guerra. "Algunos nos decimos ex combatientes, pero seguimos combatiendo en la democracia, pidiendo beneficios para el resto de los veteranos. Nos decimos veteranos de guerra, pero no somos viejos. Ya vivimos una guerra. Ojalá que nunca haya más guerras. Estoy con los compañeros en oposición a la guerra, a los cascos de paz que es pura mentira. Ellos van para vender sus armas y adiestrar al enemigo para que mate al otro, y es todo un comercio entre ellos" denunció finalmente. "MALVINAS ERA MI GUERRA Y ESTABAN MURIENDO ERAN COMPATRIOTAS"Eduardo Totondo cubrió el conflicto del Atlántico Sur como corresponsal de guerra. La guerra lo marcó para siempre. Entrevistó a Carlos Mosto 48 horas antes de que cayera por una bomba enemiga. Es el autor del libro "Alerta Roja", que graficó con imágenes únicas de la guerra.Eduardo Rotondo era camarógrafo de una agencia de noticias para medios extranjeros, estaba cubriendo la guerra de Nicaragua y El Salvador cuando fue citado para cubrir Malvinas. Sus imágenes, como eran muy fuertes, el Canal 9 no se atrevió a emitirlas y las compró la cadena ABC NEW de EEUU. Sus fotos fueron publicadas en revista GENTE. Fue el único cámara en el mundo que tiene grabado el día de la rendición. Luego se escapó -el 17 de junio-, lo estaban buscando para secuestrar lo que había filmado.Rotondo también estuvo en Gualeguaychú hace unos días, en el marco de Las primeras jornadas malvineras, organizadas por una comisión de homenaje permanente que tiene por objetivo, precisamente homenajear a esos héroes que quedaron en Malvinas. Son 649 y Gualeguaychú tiene dos: el soldado Carlos Mosto y el sargento Raúl Dimotta.- Estuvo en una guerra en Centroamérica, pero en este caso se trataba de su país...- Claro. Esa era la gran diferencia. En Centroamérica era la guerra de otros y en Malvinas era mi guerra y los que estaban muriendo eran chicos argentinos que podían ser mis hermanos o quizás mis hijos. Entonces, los sentimientos eran encontrados, porque paralelamente a lo que uno filmaba tenía que ser neutral para entregar un material digno, pero los sentimientos pudieron más que el profesionalismo.- ¿Cuando hizo el curso de corresponsal de guerra vez pensó que le iba a tocar un conflicto Argentina- Gran Bretaña cuando la hipótesis era Argentina- Chile?- Ni remotamente. En realidad, al curso lo hice para poder viajar a Centroamérica y para poder acreditarme sin ningún tipo de problema, porque el tipo de acreditación era diferente. Es más, en marzo la agencia me llama y me dice que tengo que viajar a Buenos Aires. Le digo ¿para qué? te vamos a mandar al Mundial de fútbol en España. Le digo: pero si yo no hago deportes. Era camarógrafo. Llegué el 29 de marzo más o menos y a los tres días ocurre lo de Malvinas. La agencia me llama y me dice: Bueno, ahora sabes para qué te mandamos a llamar. Fíjate cómo podes hacer para cruzar. La primera vez que pude entrar a Malvinas fue el 7 de abril, domingo de Pascuas. Entré, gracias a que en Río Gallegos una firma muy importante de chocolates había mandado un huevo gigante. Y el huevo estaba en el aeropuerto esperando, pero ningún piloto lo quería llevar. Había que llevarlo en la mano sino se rompía. Entonces cuando me enteré de esa noticia dije: yo lo llevo en la mano hasta donde ustedes quieran. Me aferré a ese huevo gigante que era más grande que yo.- ¿Qué fue lo primero que sintió cuando llegó a Malvinas?- Primero el orgullo de pisar esas tierras que durante tanto tiempo y desde nuestra niñez nos habían educado que eran argentinas. Recuerdo que era chico y que para la revista Billiken, todos los años era el mismo dibujo, la República Argentina, las Malvinas y una cinta celeste y blanco que la cruzaban. Cuando arribé me encontré con soldados orgullosos de estar en Malvinas.- Se los llama los chicos de la guerra ¿está bien?- Eran chicos cuando estaban con el lápiz de la escuela. Cuando le sacaron el lápiz y le dieron un fusil, se convirtieron realmente en hombres, porque hasta un libro británico titulado "No Picnic" escrito por un coronel al que tuve el gusto de conocer 20 años, reconoce la bravura del soldado argentino. Hablando con este coronel, comenta que él estaba en Angola con su Regimiento y lo mandan a llamar urgente y le dicen "tenés que ir a Falkland Island, que a estos gauchos se les dio por queremos tomar las islas. Pero no te hagas problemas, va a ser un picnic, porque llevaron todos soldaditos". Cuando llegué a la isla, los soldaditos me tuvieron con la cara en el piso más de una vez. Y es por eso que terminé dedicándole el título del libro".- ¿Cuántos días estuvo en Malvinas?- Más de dos meses. El 15 de junio a la mañana salgo para filmar y me encuentro que estaban buscando a otro periodista, y me estaban buscando para pedirme el material que había filmado el día anterior. Filmé la rendición y parte del 15 de junio, cuando todavía las tropas argentinas y británicas se cruzaban en la misma cuadra. Una de una vereda y la otra de la otra. Está fotografiado y filmado. Esa imagen para mí fue muy fuerte. Los argentinos todavía estaban armados y los británicos también. Ya se había firmado la rendición y se respetaban las dos fuerzas.- ¿Filmó cuando se arrió la bandera?- No me atreví.MOSTO, NUESTRO HÉROE- ¿Qué cosas vio en Malvinas?- Observé muchos actos heroicos. Me han ocurrido cosas que después, con el tiempo han pasado a ser para mí, parte de una historia muy fuerte. Una de ellas, reportear a un sargento que 10 años antes había sido mi instructor. Fui soldado como todos los demás. Y bueno, este sargento me tenía zumbando como a todos. Mientras le estoy haciendo el reportaje al sargento, corro y le hago el reportaje a un soldado que había sufrido una herida. Y ese soldado cuenta que un compañero que era estudiante de medicina le había hechos las curaciones. Giro la cámara y entrevisto a este soldado que terminó siendo Carlos Mosto. Después me entero que 48 horas luego de que le hiciera la nota, muere por una bomba en Moody Brook. La nota me la acuerdo perfecto, porque el soldado era Díaz Rolón y cuenta que él había caído derrotado por una esquirla y estaba brotando mucha sangre. Así que el soldado Mosto saca su paquete de curaciones del casco y le para la hemorragia. Dejo a Díaz Rolón, corro la cámara sin dejar de filmar y Mostto me dijo en una breve entrevista "le puse un paquete de curaciones, apliqué una compresa y paré la hemorragia". Le pregunto si tuvo miedo, y respondió: "en ningún momento". Eso está en el video. Fueron segundos inolvidables.- ¿Qué opina de la desmalvinización?- Me he encontrado con dos países distintos. Un país es Capital y Gran Buenos Aires, y otro es el interior del país. En el interior del país se le tiene mucho respeto. Acá, que haya una plaza que se llame Sargento Dimotta y una escuela que se llame Soldado Mosto es importante, porque en otras localidades ni siquiera hay eso. Y eso significa ponerle nombre a algo. En Capital Federal y Gran Buenos Aires, cuando yo volví, estaban todos mirando el Mundial de Fútbol. A los soldados se los trajo encerrados en micro con las ventanas tapadas. En charlas con los veteranos de guerra que forman el grupo de la Asociación de Heridos de Veteranos de Guerra me contaron que era real. Que los trajeron escondidos. Que los llevaron a los hospitales y no les permitían a los familiares entrar a verlos. Fue doloroso. Uno esperaba que después de algunos años esto se revirtiera, pero lamentablemente no fue así. Creo que uno de los problemas más grandes está en los mismos veteranos. Porque veteranos que estuvieron en Malvinas combatiendo fueron diez mil. Veteranos que en este momento figuran como tal son 24 mil. Así que hay 14 mil veteranos truchos, que para justificar que estuvieron en Malvinas cuentan cosas que no son reales. Y los verdaderos veteranos en realidad se callan la boca.- ¿Hay entonces silencio y olvido?- Sí. Y también por parte del gobierno. Ocurre que primero no se los reconoce como se los tiene que reconocer. O sea, no es el hecho de darle una pensión, pasa por rescatarlos del olvido. En este momento los veteranos de guerra si van a pedir un trabajo se lo dan. Perdón la expresión, no es por desmerecer ni nada, terminan como porteros de escuela. Y creo que se merecen algo más.- ¿Qué opina del mundo moderno, de la Primavera Árabe, de Isis? ¿Alguna vez se imaginó algo así?- Sabía que el conflicto tarde o temprano se iba a desatar de esa manera y que iban a ocurrir estas cosas que estamos viendo por televisión, y ahora más, con el advenimiento de internet, que se ven fotografías tan crudas y tan fuertes. Entonces uno dice: ¿y esto qué es? Bueno, esto es lo que está pasando en todo el mundo. Así que tenemos que adaptarnos a lo que pasa y no compartirlo.
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