UN TRASTORNO DEL APRENDIZAJE NO LA DETUVO
Lola Faigenbaum: La dislexia como obstáculo y el gran logro de las Olimpíadas Matemáticas
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A los 6 años escuchó por primera vez la palabra “dislexia”. Sin conocer bien de qué se trataba, comenzó a transitar un camino que le aclararía el porqué de su dificultad para aprender a leer y escribir correctamente. Lejos de quedarse sentada, comenzó un camino de superación que hoy la llevó a la cima de las olimpíadas matemáticas, y a las puertas de la Universidad de Buenos Aires.
Por Mónica Farabello
La dislexia es definida como una “alteración de la capacidad de leer por la que se confunden o se altera el orden de letras, sílabas o palabras”. Ese trastorno en el aprendizaje puede ser acompañado, o no por alguna alteración o defecto neurológico.
Lola Faigenbaum tiene 18 años recién cumplidos. A los 6 años fue diagnosticada con esta condición y comenzó un rápido camino para afrontarlo.
Fue acompañada por sus padres (ambos psicólogos), por una psicopedagoga y por todo el equipo de docentes del Colegio Las Victorias, donde transcurrió su educación primaria. Luego, fue recibida en la Escuela Normal (Enova) donde terminó sus estudios secundarios.
Ahora, un enorme logro personal y académico es celebrado por todo su entorno. Por primera vez, Lola aprobó la instancia nacional de las Olimpíadas Matemáticas.
ElDía conversó con ella para conocer en profundidad de qué se trata esta condición de la que tanto se habla, pero muy poco se sabe.
“Conozco muchas personas con dislexia que han transitado la escuela pública, y en muchas ocasiones se las ha diagnosticado y no han hecho nada al respecto y eso afecta muchísimo a esas personas”, consideró Lola, quien logró ser escolta de la bandera de Entre Ríos es su educación primaria.
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De todos modos, opinó que “no vale la pena enloquecerse con el promedio. Es importante aprender y disfrutar del aprendizaje”.
“En el Colegio Las Victorias donde yo iba, había una psicopedagoga que observaba a los alumnos. Ella sospechó que yo tenía algún trastorno en el aprendizaje y me derivaron a una psicopedagoga particular. Cuando me hablaron de dislexia me explicaron un poco mis papás, y otro poco la psicopedagoga y ahí entendí qué era lo que me pasaba”, relató.
Lola disfrutaba mucho de estudiar y de hablar. Se considera una amante del lenguaje: “Aprendí a hablar desde muy chiquita, pero todo lo que era leer y escribir me angustiaba un montón; me frustraba y me quería mantener lejos porque no me salía. En el colegio escribía letras y número al revés pero yo no me daba cuenta. Me decían que estaba al revés y yo no me daba cuenta, hasta que me dijeron qué era lo que me pasaba”.
“Los primeros años de la primaria me frustraba bastante. A pesar que escribía los números al revés, siempre fui bastante buena en matemáticas. Me acuerdo que esas materias me encantaban, pero cuando dictaban textos largos me tenía que quedar en los recreos completando. La pasé mal en los primeros momentos de aprender a leer y escribir”. Recordó la joven de Gualeguaychú.
Con el diagnóstico en mano, en el Colegio dejaron de exigirle la escritura de textos largos porque sabían que a Lola no le servía y lo único que hacía era frustrarla.
Un camino largo y con muchos logros
Después de intentar varias veces, llegó la instancia más ansiada: “Me llenó muchísimo de alegría haber llegado a esta instancia de las Olimpíadas Matemáticas. Participé varias veces y tenía un buen desarrollo de los problemas, pero al cambiar algunos números de lugar, no llegaba bien al resultado correcto. Eran cosas de organización mía que tienen que ver con la dislexia. En ese momento me angustiaba mucho, pero he logrado superarme y hoy con mucha alegría puedo decir que aprobé el nivel nacional de la Olimpíada Matemática”, relató Lola a ElDía.
Para superar esta instancia viajó a Rosario como todas las personas concursantes de Entre Ríos, mientras que también había otras sedes en Córdoba y Capital Federal.
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Ahora, comienza a prepararse para iniciar la carrera de Ciencias Actuariales en la UBA. Esta profesión se dedica a “estudiar el riesgo y distintas operaciones de la macroeconomía. Es un poco difícil pero me gusta mucho su plan de estudios”, confesó la estudiante, quien ya tiene la mitad del CBC aprobado para empezar pronto su carrera.
No ignorar los problemas
Lola transmitió un mensaje para los padres, madres y personas que son diagnosticadas con dislexia. “La barrera más grande que hay que atravesar, es dejar de ignorar la problemática. Hay que enfrentarla y abordarla, porque la dislexia es una falla neuronal, pero mientras más lo practiques, más vas a avanzar. No hay que quedarse varado ni llegar a una final. Hay que aprender a vivir con ese trastorno del aprendizaje y podés llegar a hacer lo que quieras.
En muchos colegios se ignoran estos trastornos; es fácil mirar para el costado y decir “no me importa la escuela”, pero lo mejor es afrontarlo porque muchos chicos son dejados atrás y afecta muchísimo la autoestima. Es muy triste saber que muchos chicos atraviesan todo su recorrido académico sin encontrarle nunca el disfrute por algo que se puede resolver.
Mis viejos son psicólogos, así que tienen muchas herramientas y facilidad para acompañarme. Ellos me transmitieron el amor por el conocimiento”, cerró la joven destacada.
