Lorena Arrozogaray: “La meta es fomentar el consumo de la producción local”
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La directora de Producción y Desarrollo Económico, Lorena Arrosogaray , en dialogo con ElDía se refirió al inicio en la feria de emprendedores, frente al Corsódromo, de un grupo de pescadores locales, que "son acompañados y asesorados por distintas instituciones".Indicó que "primero se los ayudó en el proceso de comercialización, tanto individual como asociativa, y en ese transcurso, nació la posibilidad, mediante la Secretaría de Políticas Universitarias, de elevar un proyecto para un sector alimenticio, que tras varias reuniones recayó en el de los pescadores artesanales. A partir de eso se formuló el correspondiente proyecto, el cual estuvo a cargo de la Licenciada Belén Gómez, de la Universidad de Concepción del Uruguay, junto con aportes de diferentes instituciones y se presentó a nivel nacional. Fueron pasando distintas etapas, quedaron entre los primeros 300, entre los 150, hasta que finalmente fuimos autorizados para llevar adelante el proyecto".La funcionaria destacó que los pescadores de la economía regional y artesanal "cuentan con apoyo en marketing, en la parte contable, en bromatología (Uner), también del Inti, que trabaja en forma muy cercana a nosotros en diferentes problemáticas".Aclaró que si bien se está trabajando, todavía no se logró la conformación de una cooperativa de pescadores. "No contamos con toda la documentación, pero está la intención de hacerlo", dijo y destacó que "se trata de un sector, por la actividad de la pesca, acostumbrado a trabajar en forma individual".Acotó que la meta es "fomentar el consumo de la producción local, ya sea huerta, pescados y la cría y faena de pequeños animales". En este sentido, anunció que "se articuló con la Unidad Penal 9 (El Potrero), a los fines de armar un circuito de logística para faenar animales (corderos, lechones) de pequeños productores, siempre con la idea de acompañar a chacareros que necesitan de que nosotros, y que como Municipio, podamos de una manera más cercana, legalizar una actividad que podemos calificar como informal en muchos casos". Agregó que "es un camino, donde hay mucho por recorrer, con un inicio donde se puedan ir constituyendo los grupos. Que los podamos acercar de la huerta a la mesa, al igual que pescados y sus derivados, y pequeños animales, frutos de la producción local".Indicó luego que en la feria de emprendedores - que funciona los miércoles y sábado -, "los vecinos se acercan, compran mercadería local, y ahora se puede fomentar el consumo de pescado, además de contar con la ayuda de alumnas de la Facultad de Bromatología que asesoran en los diferentes platos que se pueden elaborar con ejemplares de nuestro río. DE LA HUERTA A LA MESAAsí, dos puestos de pescadores se sumaron a los ya existentes de verduras, hortalizas, panificación artesanal, venta de ropa y otros emprendimientos a la feria.Dagoberto Fernández, productor hortícola señaló que "la llegada del verano es buena para nosotros, porque es el tiempo de mayor venta, debido a que en el invierno bajan. La gente llega y compra tomates, lechugas, repollos, zanahorias, zapallitos, calabazas, rúcula, albahaca, perejil, todo fresco", destacó. Asimismo remarcó que "la gente viene temprano, hace las compras, toma unos mates, charla y regresa a su casa con la tranquilidad de haber comprado verduras producidas en nuestras chacras".José Sire, del barrio de Pueblo Nuevo, lleva cuatro décadas trabajando en el oficio de pescador, comentó que es nieto de pescadores y que "tiempo atrás vendíamos nuestra producción en la costanera con éxito, porque se consumía mucho pescado. Hoy cambió. Bajó la demanda, además se trabaja con otras precauciones, como por ejemplo la cadena de frío. Es otra la demanda. Y en la Feria vendemos filet de boga despinada, boga entera, también despinada, para la parrilla y pasta de boga para hacer empanadas.Dijo que el kilo de filet tiene un valor de noventa pesos, en tanto el kilo de boga despinada cuesta ochenta pesos".Comentó que se continúa vendiendo el mismo tipo de pescado "bogas, sábalos, bagres, tarariras y otras especies".En cuanto a la pesca, dijo que el pez, los cardúmenes, "no están siempre en el mismo lugar" y que "hay que tener en cuenta el río, que si baja mucho, el pescado se va aguas abajo". Se definió como "pescador artesanal" y relató: "tiramos nuestras mallas en el río Uruguay, donde a veces nos va bien, y otras no tanto".Roberto Gómez, que hace 16 años que está también en ese rubro, coincidió con lo mencionado por su colega y agregó que "uno de los problemas que se presenta es con el robo de mallones, muchas veces de parte de pescadores que vienen del otro lado del Uruguay, ya que en nuestras aguas se encuentra la mayor cantidad de peces. Hacemos las denuncias a Prefectura, pero agarrarlos con las manos en la masa o en los mallones es complicado porque actúan de noche", destacó.Indicó que pescar tiene su costo. "El combustible no para de aumentar y mucho; además, los motores hay que cambiarlos después de un tiempo y no son baratos".La vida de un pescador no es fácil. "Normalmente me levanto a las 4 de la mañana, para a eso de las cinco partir con destino al Uruguay a pescar hasta las 9 y luego pegar la vuelta para procesar lo pescado y prepararlo para comercializarlo. Nuestro fuerte está en esta época, mientras que en invierno nos dedicamos a la pesca del pejerrey y otras especies", contó.
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