Los 10 momentos que hicieron de Messi una leyenda de la Selección Argentina
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Durante más de dos décadas, el capitán atravesó derrotas, renuncias y noches inolvidables hasta conquistar los títulos que parecían imposibles. Un recorrido por las escenas que definieron su vínculo con la Albiceleste.
El anuncio del retiro de Lionel Messi de la Selección argentina marca el final de la era más trascendente en la historia del equipo nacional. Fueron más de 20 años de trayectoria en los que el capitán rompió todos los récords de presencias y goles para finalmente completar un de los arcos narrativo más dramáticos que haya visto el fútbol moderno: del rechazo y las finales perdidas a la gloria total.
Para dimensionar la huella que deja el astro rosarino tras su última función en la final del Mundial, hay al menos 10 episodios fundamentales que explican su leyenda. Un viaje cronológico que va desde sus traumáticos 47 segundos en Budapest hasta su última tarde pisando el césped con la camiseta albiceleste.

El chico que debutó en 47 segundos
El 17 de agosto de 2005, el estadio Ferenc Puskás de Budapest atestiguó un insólito bautismo de fuego. Lionel Messi ingresó a los 18 minutos del segundo tiempo para reemplazar a Lisandro López. Apenas 47 segundos después, tras una gambeta corta en la que lo venían agarrando de la camiseta, el rosarino tiró un manotazo para desprenderse de la marca. El árbitro Markus Merk no dudó y le mostró la tarjeta roja directa. Aquella salida entre lágrimas, con la cabeza gacha camino al vestuario, fue la primera postal de una relación con la Selección que jamás conocería los atajos ni los caminos sencillos.
Un año después de aquel cruce traumático, la joya del Barcelona llegó a su primera Copa del Mundo como uno de los talentos a seguir. El 16 de junio de 2006, en Gelsenkirchen y ante Serbia y Montenegro, José Pekerman le dio la chance de hacer su estreno mundialista a los 39 minutos del segundo tiempo. El tramo final del encuentro le alcanzó para dejar su huella.
Con 18 años y 357 días, Messi entró en la historia: asistió a Hernán Crespo con un centro preciso y, minutos más tarde, definió con la pierna derecha por entre las piernas del arquero Dragoslav Jevric para sellar el 6-0 definitivo. Fue la presentación formal de un prodigio ante los ojos del planeta futbolero.

Beijing 2008: conocer la gloria con la Albiceleste
El primer gran trofeo de Leo vistiendo la camiseta celeste y blanca requirió una batalla diplomática previa, en la que el por entonces entrenador del Barcelona, Pep Guardiola, intervino para que el club catalán le permitiera viajar a China.
Bajo el calor sofocante de Beijing, Messi lideró un plantel estelar conducido por Sergio “Checho” Batista y secundado por Juan Román Riquelme. El ídolo de Boca se encargó de apadrinar al crack en su primera página dorada con la Selección.
El 23 de agosto de 2008, en la final frente a Nigeria, una recuperación en mitad de cancha y una asistencia milimétrica de Messi dejaron habilitado a Ángel Di María para que picara la pelota sobre el arquero rival. Aquel oro olímpico significó la primera coronación de una sociedad destinada a hacer historia.

El Mundial de Brasil 2014 representó la consolidación de Messi como líder absoluto del equipo nacional. Con cuatro goles decisivos en la fase de grupos y una actuación determinante en los cruces eliminatorios, cargó con las ilusiones de un país hasta la final del 13 de julio en el histórico Maracaná.

Sin embargo, tras 120 minutos de desgaste físico y un gol agónico de Mario Götze para Alemania, el sueño se derrumbó. La imagen de Messi recibiendo el Balón de Oro del torneo mientras contemplaba con la mirada perdida el trofeo dorado a metros de distancia se convirtió en el retrato del dolor colectivo, aunque no sería el primer gran golpe que sufriría por ese entonces.

La Selección argentina siguió compitiendo al máximo nivel tras la derrota con Alemania, pero aquellos años quedaron marcados por una dolorsa secuencia de frustraciones. Las finales de Copa América perdidas ante Chile en 2015 y 2016 llegaron a sumergir a Messi en su punto más bajo con la camiseta de la Selección argentina.
Tras errar su disparo en la tanda de penales del MetLife Stadium en la Copa América Centenario, el capitán rompió en llanto sobre el césped. En el vestuario, pronunció una frase que congeló al país: “Se terminó para mí la Selección”.

El clamor popular y una movilización social sin precedentes empujaron su regreso 66 días más tarde contra Uruguay en Mendoza, transformando aquella impactante renuncia en una cuenta regresiva para torcer la historia.
El día que se sacó la mochila en el Maracaná
El 10 de julio de 2021 marcó el quiebre definitivo en la narrativa de Messi con su país. Frente a Brasil en Río de Janeiro y tras 28 años de sequía de títulos mayores para la Selección, el equipo dirigido por Lionel Scaloni se impuso 1-0 con gol memorable de Ángel Di María.
Al pitazo final del árbitro Esteban Ostojich, todos los futbolistas corrieron a abrazar a un Messi de rodillas en el piso, llorando de desahogo. La imagen levantando el trofeo continental en el corazón del eterno rival enterró años de críticas desmedidas y abrió la etapa más gloriosa del ciclo.

Tocar el cielo con las manos en Qatar
El Mundial de Qatar representó la obra cumbre de su carrera, un torneo donde Lionel Messi desplegó una versión tan magistral en lo futbolístico como implacable en su liderazgo. Tras la sorpresiva derrota con Arabia Saudita en el debut que cortó el invicto de 36 partidos, el capitán absorbió la presión de un país entero y destrabó la crisis con un zurdazo lejano frente a México. A partir de allí, el torneo se transformó en una exhibición personal: la asistencia quirúrgica a Nahuel Molina y el cruce tenso ante Países Bajos, el cual dejó para la posteridad la postal del Topo Gigio a Louis van Gaal y la frase “Qué mirás, bobo”, seguido por la jugada antológica en la que sacó a pasear a Joško Gvardiol para servirle el gol a Julián Álvarez en semifinales ante Croacia.
La final en el Estadio Lusail frente a Francia quedará marcada como el partido más dramático de la historia de los mundiales. En un choque no apto para cardíacos donde la Argentina dominó, sufrió y resucitó, Messi convirtió dos goles en los 120 minutos y no falló su remate en la definición por penales. La atajada heroica de Emiliano Martínez en el último segundo y la efectividad en la tanda decisiva sellaron el destino.
Con la túnica negra tradicional sobre los hombros y la sonrisa de quien cumplió su promesa, alzó la Copa del Mundo, cerró para siempre el debate futbolístico y alcanzó la inmortalidad deportiva.

El bicampeonato en Estados Unidos que ratificó el dominio
En la Copa América 2024, Messi mostró la faceta de un líder que supo acompañar la evolución de una estructura colectiva madura. En la final del 14 de julio frente a Colombia en Miami, una dura lesión en el tobillo derecho lo obligó a dejar el campo entre lágrimas a los 65 minutos. Desde el banco de suplentes, vio cómo Lautaro Martínez sellaba el 1-0 en el tiempo suplementario.
El triunfo sirvió para consolidar el bicampeonato de América y demostrar que la Selección había construido una identidad capaz de sostenerse en lo más alto.

El Mundial de los récords y el partido que se hizo bandera
Muchos no lo veían posible después del título en Lusail, pero su resistencia al paso del tiempo lo hizo jugar su sexta Copa del Mundo con 39 años. En Estados Unidos, donde decidió pasar el último tramo de su carrera con Inter Miami, Messi quebró la marca histórica de presencias en la competición y sumó una última gran exhibición antológica que se transformó en bandera.
Después de ser protagonista en la fase de grupos con una racha goleadora sin precedentes, Leo capitaneó remontadas de época -como contra Cabo Verde y Egipto- para luego pintar un cuadro contra Inglaterra en semifinales con una asistencia agónica a Lautaro Martínez. Garra y corazón.

El último baile
La última función de Lionel Messi con la camiseta de la Selección argentina fue en la final del mundo contra España, un encuentro decisivo donde la exigencia física llegó al límite.

El doloroso desenlace dejó imágenes que invitaron a recordar otros tiempos, pero con el alivio de saber que la huella que había dejado el capitán era imborrable. Su llanto fue el de miles, imaginando el final del recorrido. Dos días más tarde, con una carta escrita de puño y letra, Leo se desahogó sobre el papel y tomó la decisión irreversible de dejar la Albiceleste.

De aquel descargo a la publicación del comunicado que salió a la luz este lunes 31 de agosto, Messi recibió la noticia más triste de su vida tras la muerte de su padre Jorge. Ese trágico suceso lo convenció aun más de que tenía que cerrar su ciclo con el seleccionado. Y así fue.
El telón se baja de la forma más inesperada y dolorosa, pero con el deber cumplido de quien entregó la vida por sus colores. Detrás de los números inalcanzables, las batallas ganadas y las copas alzadas, queda el legado inmortal de un capitán que enseñó a no rendirse jamás.
Fuente: TN
