Policiales | Lucas Bentancourt

Los antecedentes de Genaro Gutiérrez y los motivos de su libertad

La multitudinaria marcha del miércoles expuso a la Justicia ante la mirada de la sociedad. El detenido por el crimen de Lucas Bentancourt fue condenado en agosto a una pena de 3 años de prisión condicional. Incluso, en uno de los hechos pudo haber matado de un fierrazo en la cabeza a una víctima. ¿Por qué estaba libre?

Carlos Riera

A nadie le gusta estar en el ojo de la tormenta y otra vez la Justicia parece ser la que debe responder a una sociedad enojada por una muerte innecesaria, a manos de una persona que ya alertaba lo que era capaz. Pero qué lleva a los operadores judiciales a alejarse del sentido común y de la gente para hacer lo contrario. La respuesta es muy simple, no se pueden despegar de lo que dice la Ley.

Genaro Gutiérrez tiene 19 años y una vida signada por las drogas. En su caso, la adicción y el delito van de la mano. Desde muy chico comenzó a consumir y casi simultáneamente comenzó a incursionar en el robo. Tal es así que a los 15 años ya contaba con al menos dos robos, uno de ellos con arma. Estos casos fueron judicializados y la Fiscalía pidió su internación en un establecimiento para un tratamiento, pero luego el juez de Menores, Héctor Vasallo, dictó el sobreseimiento por inimputabilidad.

Esto, por tratarse de un menor de edad al momento de los hechos cometidos, no le figura como antecedente. Es así que llegó a sus 18 años sin condenas anteriores, aunque con una gran cantidad de hechos delictivos recientes que no habían sido judicializados.

Los antecedentes

Pudo haber existido una víctima fatal antes que Lucas Bentancourt, pero tal vez la fortuna, el destino o vaya a saber qué otra cosa, impidió que así fuera. El 27 de agosto del 2018, Genaro Gutiérrez golpeó con un fierro en la cabeza a un hombre que le reclamaba al delincuente que había intentado abrir su automóvil Renault Clío que se encontraba estacionado en la calle 3 de Caballería, en el barrio Eva Perón (348), a metros de donde vivía con su madre y hermanos, y donde fue detenido el pasado sábado 8 durante el allanamiento policial.

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Gutiérrez fue detenido en enero de 2018 arriba de un colectivo, luego de asaltar una despensa en Gervasio Méndez al 2600
Gutiérrez fue detenido en enero de 2018 arriba de un colectivo, luego de asaltar una despensa en Gervasio Méndez al 2600

Este joven delincuente había intentado abrir el vehículo para llevarse algunos elementos que había dentro y cuando el damnificado lo sorprendió y lo increpó, recibió un fierrazo en la cabeza que le originó una lesión en el cuero cabelludo que demandó sutura.

Un poco más atrás en el tiempo, el 10 de enero del 2018, fue el protagonista de una historia que en ElDía se lo tituló: “Asaltó una despensa y lo atraparon escondido arriba de un colectivo”. Ese día, durante la mañana, ingresó a una despensa situada en Gervasio Méndez al 2600, sacó una navaja y amenazó a la joven de 25 años que estaba detrás del mostrador. “Estúpida de mierda, dame la plata”, le dijo y como la chica quedó inmovilizada por el miedo, él mismo sacó 5000 pesos de la caja registradora y escapó en dirección al barrio 348.

La víctima aportó datos precisos sobre su identidad a la Policía. Lo conocía bien. Todos sabían a esta altura quién era Genaro Gutierrez. Pero lo extraño de todo es que mientras la Policía la entrevistaba, por la puerta del negocio pasó un colectivo de línea y alguien se dio cuenta que entre los pasajeros estaba el joven buscado.

Gutiérrez intentó esconderse entre los asientos, pero para ese momento ya era tarde. Un móvil siguió al colectivo hasta Nágera y Gervasio Méndez, donde detuvo su marcha. Cuando subieron, encontraron al delincuente. La Fiscalía le imputó el delito de “robo calificado por el uso de arma blanca”, pero a los investigadores le fue dificultoso probar el empleo de la navaja y se decidió excluir el agravante de la imputación, por lo tanto el hecho fue tipificado como “Robo simple”.

Dos días antes de haber quedado detenido por este “Robo simple”, Gutiérrez intentó hurtar la cartera de una mujer del interior de su automóvil Ford Fiesta, estacionado en calle Gervasio Méndez casi boulevard Martínez. El delincuente abrió el vehículo que se encontraba sin seguridad y extrajo el bolso de la mujer, pero no logró consumar del todo el hurto porque fue sorprendido por el hijo de la mujer, que junto a otros vecinos de la zona lo persiguieron hasta que arrojó la cartera en la calle y se pudo recuperar todo.

El 11 de febrero de 2018, Gutiérrez y otro delincuente ingresaron durante la madrugada a un galpón en calle Luis N. Palma 1954, utilizado como depósito de mercaderías de un supermercado chino situado en calle Urquiza, entre Boulevard Daneri y Gutemberg. Ambos escalaron un portón y lograron entrar al galpón, de donde se llevaron un pack de gaseosas. Fueron aprehendidos con las seis botellas a la vuelta del lugar.

La primer condena

A medida que sucedían los casos, la Fiscalía iba acumulando causas y el 30 de agosto, tres días después de haber golpeado con un fierro en la cabeza a un vecino, firmó un juicio abreviado. Gutiérrez no tenía antecedentes hasta ese momento y por ello la condena debía ser de cumplimiento condicional. El juez de Garantías, Guillermo Biré, que por aquel entonces subrogaba el cargo, convalidó el acuerdo de 3 años de prisión en suspenso por “las circunstancias que rodean el hecho atribuido, como ser la naturaleza de la acción, y de los medios empleados para su ejecución, y asimismo la extensión del daño y del peligro causado; como también la edad, la educación, la costumbre y su conducta precedente, el motivo que lo determinaron a realizar la conducta desaprobada, y su participación que tomo en el hecho. Teniendo en cuenta que no tiene antecedentes computables, la pena consensuada es acorde al ilícito del que se trata”.

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<b>Su última detención.</b> Gutiérrez fue aprehendido por última vez antes del crimen en agosto del 2018 por golpear con un fierro a un vecino al que trató de robarle el auto
Su última detención. Gutiérrez fue aprehendido por última vez antes del crimen en agosto del 2018 por golpear con un fierro a un vecino al que trató de robarle el auto

Se lo declaró responsable de los delitos de “lesiones leves dolosas” por el ataque con el fierro, “robo simple” por el asalto a la despensa, “hurto simple en grado de tentativa” por la sustracción del bolso que luego se recuperó, y “hurto calificado por haber sido perpetrado con escalamiento” por lo cometido en el galpón del supermercado.

Se ordenó su libertad (había permanecido tres días detenido luego del ataque con el fierro hasta que se adecuó al juicio abreviado) y se le impuso reglas de conducta a cumplir por el término de tres años. Entre ellas se dispuso la realización de “un tratamiento médico o psicológico - de acuerdo a la problemática que presenta de consumo de droga- por el tiempo que demande el mismo pudiendo extenderse hasta el plazo de tres años -Art. 27 bis del C.P.-, a llevarse a cabo en el Hospital Centenario o lugar a coordinar con los especialistas de dicho nosocomio”.

¿Por qué estaba libre?

Fue recién a partir de ese juicio abreviado que Gutiérrez comenzó a tener antecedentes. Para la Ley, las personas que no tienen antecedentes y no han cometido hechos graves, es decir aquellos que no revisten penas mayores a los tres años, deben recibir indefectiblemente como primera condena una sanción de cumplimiento condicional.

La Ley Penal tiene dos maneras de aplicación, una de cumplimiento efectivo y otra condicional, para los delitos menores cuya aplicación de pena no supera los 3 años. En el caso de una persona que no tiene antecedentes previos y se le deba aplicar una pena de prisión que no supera los 3 años se aplica la prisión de ejecución condicional (Art 26 del Código Penal)

Solamente no se aplica el Artículo 26 cuando la pena supera los 3 años de prisión. El único requisito que debe tener la persona es no tener antecedentes condenatorios previos. Cuando ya tiene una condena condicional, no la puede volver a tener y todas las condenas que vengan a posteriori serán penas de cumplimiento efectivo.

“Cuando este joven cumple 18 años, se le pudieron probar cuatro hechos delictivos de robo, que no son de los más graves del Código Penal, y al no tener antecedentes penales, en el caso de ir a un juicio oral -y como el robo tiene una pena mínima que arranca a partir de 1 mes- de seguro se le iba a dar una pena de prisión condicional. Entonces, y a los fines de evitar que una vez llevado a juicio los defensores planteen los recursos de Casación y Extraordinario ante el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, y estuviera dos o tres años sin sentencia firme, es que se acordó un juicio abreviado”, explicó a ElDía el fiscal coordinador del Ministerio Público, Lisandro Beherán.

Para llegar a un juicio abreviado es necesario que el imputado reconozca los hechos y tras la pena acordada, esta adquiere firmeza inmediatamente. Por lo cual, con los 3 años de prisión condicional pasa inmediatamente a ser una persona con antecedentes y no se debe estar esperando dos o tres años que lo resuelva un tribunal superior como hubiera sucedido si se hacía un juicio oral. En definitiva, lo que se logra es que la persona cuente con antecedentes de forma inmediata porque la pena a aplicar, ya sea en un juicio oral o en un abreviado sería la misma, de prisión condicional por no tener antecedentes previos.

¿Qué se gana con esto? Si esta persona, tras acordar la pena en un juicio abreviado, vuelve a cometer un nuevo hecho al otro día, esa nueva condena será indefectiblemente de prisión efectiva. En caso contrario, si hubiera sido condenado en un juicio oral, los defensores recurren la sentencia y por dos o tres años el condenado seguirá siendo una persona sin antecedentes.

“Lo que tiene de positivo un juicio abreviado es que el imputado firma una condena y automáticamente queda condenado firme”, indicó Beherán. “La pena iba a ser de prisión condicional igual porque no tenía antecedentes, y con el juicio abreviado lo que se obtiene es que no se dilaten los tiempos”, agregó.

Justicia vs legisladores

Actualmente, y antes de que ocurriera el terrible crimen de Lucas Bentancourt, la Fiscalía tenía en marcha tres nuevas causas en su contra, de las cuales dos estaban prácticamente terminadas y por ser elevadas a juicio, mientras que aún estaba en etapa de investigación una tercera, por lo cual en poco tiempo más iba a ser llevado a juicio nuevamente y la sentencia que recibiría iba a ser de prisión efectiva.

“La solución no pasa por los operadores, que en definitiva aplican la Ley de prisión condicional, sería bueno que se empezara a tener leyes que le guste a la gente, que su aplicación le venga bien a la sociedad, porque si la Justicia aplica leyes que a la gente no le vienen bien siempre vamos a estar distanciados de la población y acá se acabaría el problema si se elimina un artículo del Código Penal (el artículo 26). Si se elimina ese artículo directamente todos los hechos delictivos pasarán a tener un castigo efectivo, no van a existir más las penas condicionales. Por ahí estaría bueno que no estuviera esa ley porque al que le toque aplicarla va a tener un problema; porque por el solo hecho de aplicar la ley se distancia de la población”, manifestó.

“A nadie le gusta la aplicación de la pena condicional pero nadie pide que se derogue el artículo 26 del Código Penal.Otro artículo que hay que derogar es el de la Probation porque también genera esta problemática”, opinó el operador judicial respecto a otro de los puntos que tanta polémica genera en la sociedad y que favorece a aquellas personas que inciden en un delito menor por primera vez y los jueces lo deben conceder si se da el requisito.

“A nosotros la libertad de un delincuente nos complica mucho más que la prisión. Por ahí alguno piensa que se los libera para trabajar menos y es al revés. Trabajamos menos cuando logramos que entren a la cárcel que cuando quedan afuera, por la sencilla razón que el que queda preso no comete más hechos. Cuando liberamos a un delincuente lo hacemos porque no nos queda otra, no porque preferimos liberarlo. Esto hace que nos distanciemos de la gente porque nosotros aplicamos la regla legal, y estaría bueno que el legislador modifique la Ley y la haga más a gusto de la gente y ahí en vez de hacernos marcha nos van a empezar a aplaudir. Si nosotros lo único que hacemos es trabajar. La gente se la agarra con el que aplica la ley y no con el que la hace”, pronunció Beherán.

Sin contención estatal

Gutiérrez, cuando recibió la pena de prisión condicional, debía someterse a un tratamiento por su adicción a las drogas “en el Hospital Centenario o lugar a coordinar con los especialistas de dicho nosocomio”. ¿Pero quién regula esto? ¿Existe alguien que se encargue del seguimiento? ¿Existen lugares acordes para este tipo de adictos?

La respuesta es no a todos estos estos interrogantes. La persona a la que se le imponen estas medidas debe acreditar a través de su defensa el cumplimiento, pero el incumplimiento de estas normas no vuelve efectivas las condenas. La única manera para que la pena condicional se vuelva efectiva es que el condenado cometa otro delito.

Además, el control de las medidas impuestas es dificultoso. No hay personal encargado de controlar la cantidad de causas que se tramitan. También, no hay establecimientos de puertas cerradas para la recuperación de adictos en toda la provincia. No hay un centro de rehabilitación cubierto por el Estado.

“Muchas veces los defensores se vuelven locos buscando un centro donde mandarlos y no lo consiguen. Los jueces saben que no tienen a la mano un centro. No hay un centro de rehabilitación para la persona que incurre en un delito ni para otros que todavía no han delinquido. No hay”, aseguró Beherán.

6 de cada 10

Uno de los lugares a donde se recurre como centro de rehabilitación es la Fundación El Edén, en Concepción del Uruguay, pero este espacio no funciona como centro de puertas cerradas. De este lugar se escapó Leandro “Coño” Martínez 48 horas antes de enfrentar el juicio por el crimen de Estela Alberto y permaneció 9 meses prófugo de la Justicia hasta que se logró detenerlo en Brasil y repatriarlo para llevarlo a juicio y condenarlo a 27 años de prisión.

Esta semana que pasó estuvo en la ciudad Julio Santa Coloma, uno de los referentes de la Fundación El Edén, y dejó datos alarmantes: 6 de cada 10 adictos en recuperación alojados en la fundación, son de Gualeguaychú.

Este hombre aseguró que Gualeguaychú es la ciudad “más amenazada por el consumo de drogas” y que es donde “se hace una droga que es la más adictiva, la más potente, la más tóxica: la cascarilla”.

Según una estadística que realizó el psicólogo Natanael Solanas sobre lo recabado en una muestra de 90 pacientes de la costa del Uruguay. De todos ellos, más de la mitad son oriundos de Gualeguaychú, con una edad inicio de consumo de entre 12 y 13 años con marihuana y que a partir de los 15 la droga utilizada es la cocaína.

Solanas aseguró que en el inicio de la desintoxicación, en un 80 por ciento de los casos, la familia acompaña, pero ese porcentaje empieza a disminuir a medida que crece la edad del paciente. “Un 70 por ciento de las personas que llegan a desintoxicarse lo hacen sin haber finalizado previamente el secundario y la mayoría de ellos cuentan con condiciones sociales desfavorables, con una familiar directo consumidor, es decir que desde niños el consumo de droga era moneda corriente en el hogar”.

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