Los asentamientos, una triste realidad en Gualeguaychú

Por Rubén Skubij – Osvaldo Sosa – Luciano Garro
Decenas de familias se van sumando poco a poco en los terrenos periféricos de la ciudad. Algunas llegaron de lugares distantes y se instalaron en la zona extrema Oeste, más allá de los complejos; otros en el norte, cercanos al estadio de Sudamérica; un tercer grupo en el sur, en calles Las Tropas y terrenos donde no llegan los servicios.
Arribaron y lo siguen haciendo de los centros urbanizados más importantes del país como el conurbano bonaerense, del Gran Rosario, y de otros lugares como Misiones, Santa Fe, Corrientes y Salta, por mencionar solo algunos puntos de referencia. También los hay de nuestra provincia. ¿Alentados por la sed de sosiego y tranquilidad?, ¿por la falta de seguridad que perdieron en sus lugares de orígenes?, ¿o por las posibilidades laborales?
Lo cierto es que se mezclan con no pocos locales que también esperan encontrar respuestas del Estado y de la misma sociedad. Muchos de ellos no desconocen que instalándose en estos puntos alejados quedan desamparados por la falta de infraestructura y servicios y generan una demanda que, en algún momento, deberá atenderse.
No obstante hubo casos que señalaron que existe cierta preocupación oficial y social, aunque otros dejaron claramente traslucir su descontento por la falta de interés.
Diario El Día y Radio Cero salieron a la calle para conocer la situación de quienes viven en los nuevos asentamientos y a levantar testimonios que nos acerquen a un panorama más acertado de la problemática social y económica en la que se desenvuelven; además, hablamos con funcionarios y responsables de instituciones públicas y privadas que tienen incidencia en el tema.
La secretaria de Desarrollo Social, Luisa Britos, aseguró que se hizo una reciente visita y relevamiento socio-sanitario. “Casualmente, hace 15 días vinieron desde la provincia para tomar conocimiento de la situación real de cada una de las familias. Y desde la municipalidad y los centros de salud les estamos brindando atención sanitaria y salud alimentaria”.
- ¿Cuántas familias tienen relevadas?
Estamos con un promedio de 239 personas en cinco asentamientos relevados.
Es gente de afuera que llega a Gualeguaychú. Tenemos grupos, parejas de jóvenes, que forman su familia y como sus antepasados, sus padres, sus abuelos, han tenido esta situación, ellos también la repiten.
- ¿De dónde proviene esta gente?
Viene mucho de Entre Ríos y también de Misiones y Corrientes.
- Hablamos de lugares adónde el agua potable, cloaca y luz no llegan…
No tienen los servicios básicos. Estamos tratando desde Guardería Nazareth de brindar la ayuda que podemos desde ahí.
- ¿Qué se está haciendo desde la municipalidad?
Estamos trabajando con la Dirección de Viviendas y de Salud en el asentamiento que tenemos en calle de Tropas y Ayacucho. Muy próximos a la formación de una cooperativa de trabajo. Costó que las personas comprendieran cuál era el fin de una cooperativa.
Nuestra idea es formar una cooperativa de trabajo para lo que sea necesario, que incluirá a 239 personas de un total de 90 familias. De todo esto se hizo un relevamiento desde la provincia.
- ¿Hay muchos menores?
Hay adolescentes de entre 17 y 20 años que han conformado pareja y sus hijos concurren a guarderías y jardines municipales.
“No hay solución de un día para otro”
El responsable del Área Viviendas municipal, Gustavo Dumón, admitió que nunca se han dado expectativas a la gente de los nuevos asentamientos de solución habitacional rápida. Señaló que no tiene “la solución de otorgar vivienda de un día para otro”.
Junto a otros funcionarios recorrió los lugares y dijo que mantiene “contactos con varios de los vecinos de los asentamientos del norte y del sur”.
Si bien no llega una respuesta con la rapidez que ellos pretenden, indicó que al menos “vamos a ir atacando los casos más comprometidos de enfermedad y de marcado hacinamiento existente en algunas de estas viviendas. Le estamos buscando la vuelta”.
Coincidió con Luisa Britos en la posibilidad de un proyecto de vivienda por autoconstrucción y en la conformación de cooperativas para elaborar bloques.
- ¿Cuántos asentamientos tiene usted relevado y cuántas viviendas?
Con integrantes del asentamiento en el Sur (20 familias) he conformado una cooperativa de trabajo. Más que nada son las mujeres las que se han puesto al frente de esto, nos comprometimos en todo lo que es infraestructura y materiales como para que se fabriquen bloques y tratar la forma de cubrirle la mano de obra. Dejamos que ellos busquen el terreno o lotes donde asentarse.
Respecto de los asentamientos que tenemos en el Norte, sobre el Boulevard Montana, frente a la plaza “Toto” Irigoyen, notamos un crecimiento día a día. Para este grupo iniciamos la construcción de viviendas en la zona de la Cuchilla. Lo que debemos resolver es a qué grupos familiares de la zona se les va a adjudicar.
Hoy por hoy, no tenemos los medios como para construirles las viviendas a todos. La forma es encarar obras por autoconstrucción: le damos una mano para que hagan fundaciones, contrapisos e instalación primaria de cloacas. Después tienen que arrancar ellos a conformar grupos para empezar a trabajar.
En la zona de calle de Tropas y detrás del Agrotécnico existen también asentamientos. Más que nada están relevados de la parte de Desarrollo Social.
- ¿Es toda gente de Gualeguaychú?
Ha venido gente de afuera: de Misiones, Corrientes, Buenos Aires…
- ¿Tienen los medios para venir?
Diría que no son ayudados, que es espontánea su llegada.
- Llama la atención tanta gente que mira nuestra ciudad.
Me ha llamado la atención. Nunca me había enterado que está viniendo gente de Misiones. Los últimos sondeos que hemos hecho da la impresión de que de esa zona están viajando.
- ¿Qué opinión tiene Bahillo?
Lo tiene en la agenda para dar solución cuanto antes. Más allá de que estén usurpando terrenos, en las condiciones que están viviendo no pueden seguir mucho tiempo. Creo que si solucionamos el problema habitacional descomprimimos lo que es el área de salud.
Precisamente, con el Subsecretario de Salud proyectamos el programa “Una mejor vivienda para una mejor salud”. En cualquier momento estaríamos arrancando con esto.
- ¿Estos habitantes no tienen nada que ver con las 3000 familias que están aguardando los pedidos ante el IAPV?
Un porcentaje de quienes viven en estos asentamientos no están registrados. Cuando se produjo el asentamiento en el Sur lo primero que hicimos fue hacer un relevamiento de la gente para ver si están inscriptos. A ellos nos les agradó porque pensaban que estábamos pretendiendo desalojarlos, pero pretendíamos incorporarlos al registro. Hay gente que está anotada desde el año 99 y que no se le ha podido dar solución.
“Recorrimos la zona”
Amalia Peroni, a cargo de la Secretaría de Planeamiento Municipal, informó a Radio Cero que cuentan con relevamientos. “Recorrimos la zona, fuimos un grupo de funcionarios porque se notaba un incremento en la cantidad de viviendas precarias que habían comenzado a aparecer en una zona bastante problemática. Con condiciones ambientales no las mejores para la salud de la gente que se quiere asentar en ese lugar”.
Reconoció que el problema “va en aumento ante la falta de terrenos para construir casas. Se está trabajando desde el Área de Viviendas para obtener programas nacionales y provinciales”.
Consideró que “existe gente muy joven que deja de vivir con sus padres y forman pareja, tienen hijos y son gente de muy baja edad. Además, familias anotadas esperando por una vivienda”.
-¿Hay diferencias por estar primeros?
Empieza una disputa entre todos, no es fácil el tema de otorgar una vivienda. Por ahí hay gente que está esperando un lugar desde hace mucho tiempo. No es fácil el tema.
Testimonios de vecinos
Don Hipólito: Vive en el asentamiento cercano a Plaza “Totó” Irigoyen. Afirma que “todo lo que tengo lo hice con sacrificio” y reconoce que está dispuesto a construir su vivienda si recibiera materiales. Con él vive un “criadito” de 7 años y hay gente que lo ayuda.
Hay otros vecinos que hace un lustro están asentados aquí, en la misma situación que Don Hipólito. Son de nuestra ciudad.
Pero también hay oriundos de Misiones, que están ocupando parte de los terrenos donde ya estaban asentados los locales.
“Contamos con una canilla comunitaria que habilitó la Municipalidad, aunque algunos tienen pozos negros para los baños. No obstante, hay varias casas que no tienen nada”, comentó el hombre mayor.
Don Hipólito tiene 60 años y “mucho trabajo; con estos fríos otoñales uso leña, aunque tengo una estufita ahí”.
María julia Díaz: vive en una vivienda de cartón y plásticos. En este sector hay más de 40 construcciones precarias.
“Acá vivo yo con dos hijos. Somos 3, lleno de agua adentro de la vivienda, así no puedo vivir. Nací acá en Gualeguaychú y estoy luchando con mi trabajo, por mis cosas, por mis hijos. Tiro un carrito y gracias a Dios hasta ahora vamos sobreviviendo”.
“Vivo luchando, no aflojo y no bajo los brazos para que a mis hijos no les falte nada. Lo más importante para mí es eso”, nos asegura y agrega que está dispuesta a construirse su vivienda si hubiera un plan.
- ¿Personal de Desarrollo Social los visitan?
Nunca vinieron, pasan de largo por mi casa. Nunca tuve ayuda de las asistentes sociales. Nadie vino y ofreció darme una mano y me prometían. Ahora estoy esperando que a esas promesas las cumplan, que venga con palos, chapas, tablas…, todo para hacer una casa nueva. Todo lo que hago acá es mío.
- ¿Quién le prometió el material?
Marisa Fariña me entregó un papelito con el que me iban a otorgar una casa, estoy esperándola. Todos me prometieron y no puedo vivir así como estoy viviendo. Para mí es una vergüenza, pasan de largo, nadie viene, tengo criaturas. Nadie me da nada, ando para todos lados. Los asistentes sociales no me preguntan si me falta algo, si se me llueve o necesito cobija, colchón. Nada. Tengo 7 hijos y los tengo que hacer dormir en otro lado.
Terrenos de Baggio y zona Oeste
Una mujer con 4 chicos: “Trabajamos en la una cooperativa del complejo Quijano pero no nos cumplieron porque tuvo un problema de salud mi marido y los encargados no quisieron darme la llave por una semana. Para colmo, no pudimos pagar el alquiler, ni nada. Quedamos en la calle. A dos cuadras vive mi tío y desde ahí acarreamos agua con balde o bidón”, manifestó.
Los asentamientos tienen similares realidades en cuanto a carencias de servicios y la gran mayoría de las viviendas son armadas con materiales; están rodeados de barro y pasan sus días en situaciones insalubres.
En el Oeste, entre el complejo 348 viviendas y el denominado barrio Florida: paredes de costanera, techos de bolsas de plástico y/o nylon, exactamente igual que en otros puntos periféricos. Acá hay alrededor de 20 familias asentadas, no tienen agua ni cloaca, obtienen agua de un pozo para siete casillas. ¿El agua está contaminada? Es de una napa superior (tres ó cuatro metros de profundidad) y es muy probable que esté contaminada.
Dialogamos con Raúl. En terrenos fiscales levantaron sus viviendas, nadie los ha ido a visitar y conocer su realidad. Hace un año que están asentados en esta zona Oeste de la ciudad.
“Aspiramos a que nos apoyen con materiales y así poder levantar una vivienda digna y vivir un poco mejor”, señala y añade que han solicitado “ayuda a la Municipalidad, somos alrededor de 20 familias que no tenemos vivienda digna”.
Acción de Cáritas Catedral
La Concejal y referente de Cáritas Catedral, con plena incidencia en las cuestiones sociales de un vasto sector de la ciudad, manifestó que desde dicha institución creen que “lo más urgente de la problemática social es el hambre y la falta de salud y viviendas”.
Respecto a la alimentación, en nuestra ciudad se entregan bonos a 639 familias dirigido a personas que tienen bajo peso o desnutrición; el monto de cada bono es de $47, el llamado Programa Refuerzo Alimentario Focalizado -PRAF- que llega de Nación a través de la provincia. Esto es para las familias que hacen control, es decir que llevan a sus hijos a los centros de salud.
También se cuenta con el Programa Comiendo en Familia que tiene como proyecto el vale alimentarnos. Es municipal, se entregan alrededor de 900 bonos discriminados de la siguiente manera:
-grupo familiar hasta dos personas: $40
-grupo familiar hasta cuatro personas. $70
-grupo familiar hasta seis personas: $90
-grupo familiar más de siete personas: $110
También se entrega el Programa alimentario federal -PAF- llega de Nación a través de la provincia. Se entregan bonos a más de 1500 familias, el monto es de $50.
“Creemos que es muy insuficiente y te diría una burla los montos que se manejan.
Además hay muchas situaciones de bajo peso que no reciben ningún beneficio.
La situación en salud también tiene aspectos lamentables, como por ejemplo el pedido a guardería Nazareth que pague remedios. El Estado le solicita ayuda a Cáritas”.
Respecto a viviendas, el año pasado se manifestaron más de 40 días hermanos sin casa. Hasta hoy no se ha resuelto ninguna situación, por el contrario, se ha profundizado con el aluvión de casillas de costaneras.
“Creemos que la falta de comida, medicamentos, vestimenta, vivienda, lo que se llama necesidades básicas siempre es el fruto de la injusticia, una injusticia permanente y enquistada. Vivimos una situación injusta y soportamos un sistema muy desigual. La distribución del ingreso por acá no pasa”, consignó a El Día.
Visión de la Iglesia
El representante de Cáritas Diocesana, presbítero Mauricio Landra, aseguró que la “solución al problema de vivienda en Gualeguaychú se ha encarado a nivel oficial de una manera bastante eficaz y sensata, en el municipio fueron aprendiendo las lecciones sobre sus errores”.
Recordó que “no vivía en la ciudad cuando se construyó el barrio 338, 140 y 348, eso es un ejemplo de aprender sobre sus errores, no es que esté mal diagramado pero le costó mucho a la población ubicarse en un sistema barrial cuando muchas veces no vivía en una zona superpoblada y se convirtió de golpe en un lugar superpoblado”.
Aclaró que “nos consta que dentro de los planes de vivienda se han dado casos que las personas necesitadas de vivienda no ocupan las casas que le otorgan a pesar de que está en mejores condiciones que la que vive, no la habitan”.
Landra destacó que esto se debe a un tema de “mentalidad de una persona o de una familia completa, que se le ofrece una vivienda pero no le conviene por determinadas razones, a veces por la cercanía de donde trabajaban antes o la comodidad de sus hijos”.
Asimismo, aseguró que la Iglesia ve con “tristeza que se recurra a asentarse en un lugar que no es digno y que no podemos considerar que dignifique a la familia. Además, muchas veces las familias se ven obligadas a asentarse en estos lugares porque son expulsadas de otros lados”.
Finalmente, dijo que no “solo hay que enseñarle a la gente a pescar, sino hay que darle pescados y además mostrarle un lugar donde pescar. No solo basta con aprender un oficio, valores y tomar la iniciativa, sino saber donde vuelco todo eso”.
Drama local
“Como ha informado este diario, se observa un incremento de asentamientos poblacionales precarios en Gualeguaychú. Se trata de familias pobres expulsadas a la periferia.
Lo que llama la atención son las condiciones de marginalidad en las que viven. Su principal drama es la ausencia de una vivienda digna. Son grupos familiares, con fuerte presencia de niños, que habitan en casuchas miserables”, refleja la editorial de El Día en su edición del viernes 15 de mayo.
“Hay que aclarar que la pobreza en la periferia del casco urbano no es nueva en Gualeguaychú. Siempre hubo sectores sociales deprimidos. Sin embargo, este fenómeno nunca alcanzó la morbidad que existió en otras ciudades.
¿Acaso la presencia de estos nucleamientos poblacionales emergentes configuran una nueva geografía de la pobreza en Gualeguaychú?. No conocemos ningún relevamiento oficial que dé cuenta del fenómeno”.
“¿Qué se puede hacer desde el gobierno local para paliar el problema? Como se sabe, la municipalidad depende básicamente de los fondos que le gire la Nación.
En los últimos años, mediante esta vía, se concretó el llamado Plan 1.000 Viviendas. Fue la modalidad que se encontró para hacer frente al gravísimo problema del déficit habitacional de los sectores populares.
A propósito, habría que pensar qué hubiera pasado en Gualeguaychú sin la realización de estos barrios sociales, que no obstante son cuestionados por razones urbanísticas.
¿Acaso tendríamos más asentamientos precarios en Gualeguaychú? Una cosa sabemos: algo hay que hacer para evitar que se extienda este fenómeno a nivel local”.
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