CUÁNTO SALE SALIR A COMER
Los aumentos impactaron de lleno en el sector gastronómico: la actividad cayó un 30% con respecto al año pasado
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/11/gualeguaychu_turismo_5.jpg)
Desde Hoteleros y Gastronómicos aseguraron que en enero hubo un 30% menos de actividad que el año pasado. El salto brusco de la inflación hizo que muchos vecinos salgan menos a restaurantes y el incremento de la nafta frenó el boom de uruguayos.
Lejos del movimiento turístico de otros años, y con el boom de uruguayos en disminución por los aumentos siderales y permanentes de la nafta, la ciudad comienza a sentir el impacto de la crisis económica.
Los memes de lo largo que fue enero ocuparon cada vez más lugar las redes sociales durante la última semana, y en la proporción opuesta fue la cantidad de gente que salió a comer afuera en la ciudad.
“Lamentablemente el sector se ha visto complicado con las medidas que ha tomado el nuevo gobierno, se sintió el impacto en los salarios y en lo que son los costos para emprender la actividad, y obviamente ha repercutido en las ventas”, sostuvo Marcelo Friederich, presidente de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos de Gualeguaychú.
En diálogo con Ahora ElDía, describió que “Los últimos dos años Gualeguaychú ha gozado los beneficios de la ventaja cambiaria para el turista que venía a consumir, la gastronomía se vio beneficiada todo este tiempo, pero eso está dejando de existir, el público uruguayo nos venía visitando hasta octubre y noviembre con un volumen muy interesante que mantenía la actividad, y a partir de diciembre eso empezó a disminuir y generó complicaciones en la temporada, en cuanto a la cantidad de público que ha llegado a la ciudad”, manifestó.
“Todas las variaciones de precios complicaron las tarifas hoteleras también y eso impactó en que tengamos una primera quincena baja, más de lo que se esperaba”, detalló Friederich, que puntualizó: “Y en cuanto a lo gastronómico, y en general a lo que tiene que ver con turismo, estamos hablando de un 30% abajo respecto de 2023 en el mes de enero”.
“Esperemos que en febrero repunte un poquito, lamentablemente tenemos el feriado de carnaval muy próximo, a mediado de mes, lo que hace que las últimas semanas flaqueen un poco porque pasa eso, las semanas que siguen se pinchan. Igualmente el sector está fuerte, tratando de traccionar la mayor cantidad de público para la ciudad, para el carnaval y para que todos podamos tener una temporada aceptable”, resaltó el empresario gastronómico.
Los malabares de los gastronómicos y el impacto en el bolsillo de los comensales
El impacto de la suba de precios se da en todos los sectores de la sociedad, y en la industria alimentaria ha sido incesante. Eso, sumado a los costos para mantener la infraestructura y los empleados, hace que salir a comer afuera se vaya transformando en un lujo.
“Hay grandes variaciones que uno lamentablemente tiene que trasladar casi de manera automática, y los aumentos que son más chicos que tienen que ver con la inflación mensual eso se va trabajando, por ahí se hace un ajuste mensual, cada uno usa su librito, pero va siempre atrás intentando alcanzar la inflación, y siguiendo estas variaciones de la manera más ajustada posible”, comentó Friederich al respecto del incremento de precios en los restaurantes.
“Hoy la limitante que tenemos es la falta de público y la falta de plata en la gente para que puedan consumir, entonces retraes un poco los precios o tratas de no aumentar tan seguido tratando de facilitar el consumo en cada uno de los restaurantes que poseemos en la ciudad”, resumió el referente local de los gastronómicos.
Por otra parte, del otro lado del mostrador están los turistas pero sobre todo el vecino de Gualeguaychú, quien mantiene la actividad del sector todo el año, pero que se ve limitado cada vez más por los precios.
Para ir a un plato típico como es una pizza, la más barata es una muzzarella, que ronda entre los $6.500 y $7.000. Mientras que las más elaboradas están en torno a los $8.500 y $9.500.
Para degustar otro clásico como las papas con cheddar y panceta, hay que desembolsar entre 5.600 y 6.800 pesos. Teniendo en cuenta que comen dos personas, es la opción más barata.
Ya si se opta por platos que contengan carne, los precios se ubican entre los $9.000 y los los $10.000. Por otra parte, una porción pastas, como ravioles o sorrentinos, sale entre $5.500 y $6.000.
Mientras que yendo a la bebida, tomar una pinta de cerveza artesanal está entre $2.300 (las variedades más baratas) y $3.550 (las más caras, como son las ipas). Y si se opta por un trago, hay que pagar en promedio $2.500 por un fernet con coca y $4.000 por un gin tonic, por mencionar los más habituales.
Por lo tanto, la salida más austera entre dos personas, de una porción de papas con dos pintas de cerveza, está rondando los $12.000.
Para comer bien y beber a gusto, ese monto al menos se duplica o triplica.

