Ciudad | Bomberos Voluntarios

Los bomberos de la ciudad regresan luego de combatir el fuego en Córdoba

Los cabos Luis Flores e Ingrid Alurralde regresarán a la ciudad luego de haber combatido el fuego en las sierras cordobesas. Formaron parte de la Brigada Forestal de la Federación Entrerriana que acudió a la provincia mediterránea con 17 voluntarios adiestrados y preparados para este tipo de siniestros.

No viene siendo un año sencillo para Luis Flores e Ingrid Alurralde: ambos son Bomberos Voluntarios del cuartel de Gualeguaychú, y son los únicos en la ciudad que forman parte de la brigada de Incendios Forestales de la Federación Entrerriana de Bomberos, la especialista en combatir el tipo de siniestro que actualmente está aconteciendo.

Y ante el panorama que se vive en gran parte de la provincia de Córdoba, donde los incendios forestales arrasaban a todos a su paso, Entre Ríos decidió enviar un escuadrón de 17 entrerrianos especialistas en este tipo de siniestros, y de esta comitiva formaron parte los dos Bomberos Voluntarios de Gualeguaychú

Finalmente, con la tarea cumplida, emprendieron la vuelta a Gualeguaychú, pero antes contaron su experiencia. “Llegamos en caravana a Cruz del Eje, donde nos hospedamos para luego trasladarnos a Villa de Soto, donde nos dieron las primeras directivas. Las mismas fueron las de sofocar, enfriar y hacer guardia de cenizas, además de hacer brechas para cortar el avance del fuego en los cerros de dicha zona trabajando con herramientas forestales diseñadas para tales fines y algunas mochilas con agua”, comentaron Luis e Ingrid.

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En total, fueron 17 los voluntarios que envió la provincia, entre ellos los gualeguaychuenses Luis Flores e Ingrid Alurralde.

En total, fueron 17 los voluntarios que envió la provincia, entre ellos los gualeguaychuenses Luis Flores e Ingrid Alurralde.

Además, destacaron que “recibimos apoyo aéreo casi en forma constante, dado que en la zona que nos tocó trabajar hace más de cinco meses que no cae una gota. Todos los trabajos se realizaron a pie dejando los vehículos a una distancia considerable, es decir varios kilómetros de distancia, en un terreno totalmente desconocido para nosotros”.

Asimismo, los voluntarios de la ciudad señalaron que “trabajamos a 1200 metros sobre el nivel del mar en un clima seco, caminando en un terreno agreste lleno de piedras que dificultó el acceso a los lugares donde teníamos que hacer nuestro trabajo. Es así que regresamos a Villa Soto a las 22.30 del primer día de trabajo. Al otro día se nos trasladó desde Villa de Soto a Villa Cruz de las Cañas con la misión específica de abrir brechas en un terreno más empinado y con las mismas dificultades que en el primer día. En esa jornada, llevamos únicamente herramientas y agua para tomar. Trazamos una brecha o camino, para aislar el paso del fuego en un ancho que fue desde los dos a los cuatro metros por espacio de 4 y 5 kilómetros, trabajando con motosierras y machetes”.

También, coincidieron en que “sirvió como experiencia, además de ser un nuevo desafío por las características del terreno”.

“Regresamos más que conformes por haber aportado nuestro granito de arena. Cansados, pero con la tranquilidad que genera el hacer bien las cosas y que la gente de Córdoba reconozca el esfuerzo. No hay mejor retribución que los aplausos de las personas, algo que nos conmovió hasta las lágrimas. Las gracias permanentes, las bocinas de los vehículos al paso de nuestras unidades fue muy gratificante”, rememoraron a ElDía.

Tanto Luis como Ingrid, y la inmensa mayoría de los bomberos son voluntarios, no cobran un peso por lo que hacen. Por eso, más que nunca, “gracias por tanto y perdón por tan poco”.

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