GANADORES DE LA PANDEMIA
Los cadetes de Gualeguaychú trabajan un cien por ciento más que antes
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En un momento del país donde los comercios y las industrias se desploman, hay un sector que incrementó sus ganancias y hasta incorporó fuentes de trabajo: el delivery. ¿Subieron los precios?
Por Rodrigo Peruzzo Antes de la pandemia, difícilmente alguien catalogaría de trabajadores privilegiados a los cadetes. Sin embargo, en este contexto anómalo son una de las pocas actividades exceptuadas que no solo pueden seguir trabajando, sino que lo hacen multiplicando sus ganancias. La responsable de la cadetería Aktiva, Adriana Toledo, contó a ElDía que “el trabajo se duplicó y hasta triplicó. El pedido de alimentos, medicamentos, productos de limpieza y el pago de facturas es incesante”. Por jornada (de 7 de la mañana a 12 de la noche) el promedio de llamados al local era de 500; y a partir del aislamiento obligatorio superan los 900 pedidos telefónicos, con la particularidad que cuando llegan a los domicilios los esperan con dos o tres pedidos nuevos. Agustín y Hernán, dos cadetes de la empresa, comentaron que previo a la pandemia realizaban de 10 a 15 viajes por día, y hoy promedian los 30. “Hay días que no nos podemos bajar de la moto en 8 horas”, comentaron. Nazareno Marchesini, otro de los que recorre de punta a punta la ciudad en su moto, trabaja por su cuenta. Y corroboró el aumento de la demanda: “de un promedio de 20 viajes pasé a realizar el doble, un día llegué a hacer casi 50”, sostuvo. Contó que algunos días fueron caóticos, y reveló que “hay noches que tenía 5 pedidos para repartir en distintos puntos de la ciudad en 15 minutos porque se hacían las 12, y tenía que cumplir con los clientes, con el recaudo de no ir demasiado rápido por seguridad propia y por cuidado del producto, y no pasarme de horario para que no me agarren los controles policiales”. Nuevos puestos de trabajo Mientras que la gran mayoría de los comercios e industrias no pueden facturar y hacen malabares para evitar los despidos, el rubro del envío de encomiendas no para de crecer. “Habitualmente teníamos 30 personas trabajando, pero por la alta demanda tuvimos que incorporar gente. Actualmente somos 48 y no descarto seguir sumando”, destacó la titular de la cadetería. Agregó que “muchos de los nuevos son trabajadores que no pueden cumplir con sus oficios habituales porque no están exceptuados por el decreto. Nosotros les damos una mano ellos y cumplimos con todos los pedidos de la gente”. ¿Subió el precio del servicio? Toledo aseguró que ellos no subieron la tarifa: “El precio mínimo es $50 y el valor promedio es de $80, según la distancia a recorrer y la ubicación”. Aclaró que “lo que nos surgió es el tema de los pagos, y los chicos tienen que hacer colas desde las 6 de la mañana, fuera del horario de trabajo, y esos viajes están saliendo $100 porque demoran mucho. Lo que estamos implementando es juntar a varios clientes y el día siguiente realizamos varios pagos a la vez. El centro de defensa comercial es uno de los lugares que destinó una caja para cadetes y eso agilizó un poco”. Por su parte, Nazareno contó que tampoco subió los precios (“no hay motivo para hacerlo, el precio de la nafta es el mismo”), y que el valor mínimo del viaje es $45 y que por cada kilómetro recorrido suma $5 más. Los cuidados sanitarios Los cadetes manifestaron que utilizan barbijos o “tapabocas” y alcohol en gel, y que limpian permanentemente sus pertenencias personales como el celular. Otro cuidado importante es el de la distancia con los clientes: “por ahí algunos tienen miedo y entonces les dejamos el pedido a sin acercarnos mucho y ellos hacen lo propio con el dinero”, dijo Hernán. Las multas y el riego de no poder seguir trabajando No todo es perfecto en el rubro. Nazareno pasó de sus semanas con más trabajo a no poder salir de su casa. “Antes de la cuarentena estaba pagando una multa en cuotas, y correspondía que vaya el lunes siguiente a que anunciaron la cuarentena, pero fui para abonarla y que me den la prórroga del carnet pero en tránsito me dijeron que no están trabajando y que no me pueden cobrar la multa ni extender la prórroga del carnet. Me dijeron que no iba a tener problema, pero al otro viernes me paro la policía y me retuvieron la moto”, relató. “Ahora no tengo forma de retirar el vehículo para seguir trabajando y ayudando a la gente que no puede salir. Mi temor es la incertidumbre de hasta cuando voy a estar sin poder trabajar, y tengo que la plata para pagar la multa la termine gastando en alimentos. Hoy tengo para comer pero no se mañana”, contó angustiado, y aseguró que “lo mejor sería que desde el juzgado de faltas o de transito me den una respuesta, poder pagar lo que tenga que pagar y poder seguir trabajando”. Su situación se replica en varios casos de jóvenes que no pueden retirar sus motos. Otro cadete que sufre lo mismo es Marcelo Aguilar, que esta semana tuvo que salir a trabajar en bicicleta para poder tener algún ingreso. “El problema es que no podemos reunirnos con el juez de faltas”, aseguró, y relató que “seguramente este mes no pueda pagar el alquiler, vamos a tener que destinar la plata a comprar alimentos y abonar los servicios”.
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