"LAS BALAS CASI ME PEGAN"
Los escalofriantes testimonios de niños que sobrevivieron a la masacre de Texas
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Un alumno de 10 años se tiró al piso del aula cubierta de sangre y se hizo el muerto para no ser blanco de los disparos. Otro estudiante contó que mientras las víctimas esperaban a que la policía viniera a rescatarlos, nadie gritó.
En la víspera de la visita del presidente Joe Biden, surgieron este sábado los primeros testimonios de niños sobrevivientes de la masacre de Uvalde, que describen el horror en esta escuela de Texas, en el sur de Estados Unidos, donde un joven pistolero mató a 19 estudiantes y dos profesores.
Al entrar en el aula, Ramos cerró la puerta y se dirigió a los niños: “Van a morir todos”, antes de abrir fuego, relató el viernes un sobreviviente, Samuel Salinas, de 10 años, al canal ABC.
“Creo que me estaba apuntando”, confesó el niño, pero una silla entre él y el tirador bloqueó la bala.
Tirado en el piso del aula cubierta de sangre, Samuel Salinas, para no ser blanco de los disparos, se hizo el muerto.
De su lado, Miah Cerrillo, de 11 años, trató de escapar de la misma manera a la atención de Salvador Ramos. La niña se cubrió con la sangre de un compañero, cuyo cadáver estaba junto a ella, explicó a la cadena CNN, en un testimonio no filmado.
Acababa de ver al joven matar a su maestra, después de decirle “buenas noches”.
Otro estudiante, Daniel, contó al periódico Washington Post que mientras las víctimas esperaban a que la policía viniera a rescatarlos, nadie gritó. “Estaba asustado y estresado, porque las balas casi me pegan”, dijo.
Su maestra, que resultó herida en el ataque pero sobrevivió, les susurró a los estudiantes que “mantuvieran la calma” y “quedaran quietos”.
Una niña, también herida de bala, había pedido amablemente a su maestra que llamara a la policía, diciendo que “sangraba mucho”, relató Daniel, que ya no puede dormir solo y tiene pesadillas.
Los niños que sobrevivieron “están traumatizados y tendrán que vivir con eso toda la vida”, subrayó su madre, Briana Ruiz.
Samuel Salinas también afirmó que tenía pesadillas, en las que veía al tirador. La idea de volver a la escuela, o incluso volver a ver a los compañeros de clase, sigue siendo aterradora. “No tengo muchas ganas”, confesó, y añadió que quería “quedarse en casa” y “descansar”.
