Los Esposos sean unidos
Es expresión de alegría profunda por la complementariedad. El amor no es sólo sentimiento. Menos aun pasajero. Es experiencia de alegría por el encuentro con alguien que está para caminar juntos.Monseñor Jorge Lozano*EspecialEn el primer libro de la Biblia se nos cuenta que cuando Dios creó el mundo y toda la vida, mirando a Adán -que significa "hombre" en hebreo- dijo: "No conviene que el hombre esté solo" (Gn. 2,8). Y cuando Dios le presentó a Eva exclamó: "¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!". (Gn. 2,23)Saint-Exupéry, el autor de "El Principito", escribió: "Amarse no es mirarse uno en los ojos del otro, sino mirar juntos en una misma dirección".El amor implica proyecto a desarrollar en común. Es decidirse a escribir juntos una historia que es pequeña en relación a la historia de la humanidad, pero que es enorme, absoluta y total para quienes aman.Por eso la Biblia muchas veces apela al amor del varón y la mujer para expresar el amor y la entrega de Dios por su pueblo. Nos lo muestra comprometido y fiel en el amor, y esperando la misma respuesta de parte de aquellos a quienes tanto quiere.En el mismo sentido, San Pablo nos dice que así ama Jesús a su Iglesia:"Los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne. Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia. En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como así mismo, y la esposa debe respetar a su marido". (Ef 6, 28-33)Este es el fundamento del sacramento del Matrimonio: ser imagen, expresión del amor y la entrega de Cristo por la Iglesia. Por eso es un vínculo que une para siempre. Volvamos al libro del Génesis: "Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne". (Gn 2, 24).Alguno se preguntará: ¿es posible amar para siempre? La respuesta es ¡sí! El amor más grande está en dar la vida. La libertad mayor es la de poder entregar no sólo una hora, un día o un año, sino "entregar-se" por entero. Amor y libertad se llevan muy bien y se necesitan mutuamente.San Pablo decía "sin el amor soy nada". (I Cor 13). Y nos describe las cualidades del amor: "es paciente, es servicial, no es envidioso, no busca su propio interés...".Un filosofo de la primera mitad del siglo pasado decía que "amar a alguien es decirle tú no morirás jamás". El amor afirma en la existencia a la persona amada.Si la familia es la célula básica de la sociedad, un tesoro auténticamente valorado por nuestro pueblo, deberíamos cuidarla más, cuidando ni más ni menos que al amor. Individualismo y el hedonismo van minando el amor, viéndolo sólo como autosatisfacción, pero sin ponderar del mismo modo su dimensión de entrega.Hoy se vive una especie de tensión entre búsqueda de autonomía vs. comunión en el amor. Se teme quedarse solo o ser ahogados por una relación (que es de a dos) que no lleve a la plenitud.Es necesario plantear, pensar y organizar adecuadamente la preparación para el matrimonio. Para el sacerdocio y la consagración suele haber no menos de 6 a 8 años. Para esta otra vocación, apenas un par de charlas. ¿Es suficiente? ¿No deberíamos asumir la necesidad de un acompañamiento a los novios con plazos más prolongados?Un detalle. Mientras escribía esta columna, fui buscando algunas definiciones de "esposo/a" y su familia de palabras. Lo que casi todas tenían en común era el establecimiento de derechos y obligaciones entre los cónyuges, las cuestiones legales, lo que dictan los códigos que rigen las distintas sociedades y dentro ellas la asociación como matrimonio y constitución familiar. ¿Y el amor?Cantado por Silvio Rodríguez sonaría así: "Sólo el amor convierte en milagro el barro". En palabras de Mario Benedetti sería "Si te quiero es porque sos / mi amor, mi cómplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos".* Obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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