Los idus de marzo
Buenos augurios representaban los idus de marzo, según los antiguos romanos, hasta que un vidente le vaticinó a Julio César que para esa fecha sería asesinado. Y así ocurrió en el 44 a.C.Por Mario Alarcón Muñiz"¡Cuídate de los idus de marzo!" es la advertencia que Shakespeare, en su obra Julio César, pone en boca del augur. Aquella prevención ha rodado los caminos de la historia. Nadie sabe por qué, pero no está mal tomar precauciones estos días (y siempre, se dirá), saltando por encima del misterio.Lo cierto es que no le vienen bien al gobierno los idus de marzo. Obsérvense las complicaciones que le ha generado la tragedia ferroviaria de Once y se concluirá que luego del conflicto con el campo hace cuatro años (¡y también en marzo, válgame Dios!) no se le ha presentado una situación tan complicada.Los 51 muertos y 700 heridos del ferrocarril Sarmiento subieron la crisis ferroviaria argentina a la escena nacional. No es nueva, bien se sabe. Pero a nadie se le ha ocurrido encararla en profundidad para darle una solución. En el mejor de los casos se aplica alguno que otro parche. Y el tiempo pasa, los muertos quedan y el atraso también.De eso se discute por estos días con el agregado de la cinchada de los subterráneos de Buenos Aires. Cinchada al revés porque nadie los quiere, al menos hasta ahora. Tampoco a los colectivos de la Capital Federal.De los docentes ni hablar. A la protesta frente a los desarreglos salariales se le sumó la bronca por la reciente calificación presidencial: los maestros, aplazados en laboriosidad. Si todo eso fuera poco, apareció en el escenario el vicepresidente de la Nación cargando a la espalda su guitarra y una grave denuncia de corrupción. El cuadro presenta detrás a una empresa editora quebrada, salvada por la Afip a instancias de Boudou y la adjudicación de la impresión de billetes, sin licitación. Escándalo andando y planteo de juicio político en puertas. Fintas de juicio político en realidad, pues no se cree probable que el oficialismo lo acepte, más allá de ciertas disconformidades que el vice despierta en filas K.¿Yo señor? ¡No señor!A esa baraúnda asistía nuestro país cuando la Presidenta le ordenó al ministro dePlanificación subirse a los trenes. Julio de Vido cumplió el jueves, respondiendo como sabe hacerlo: echándole las culpas al periodismo "por su falta de capacidad para entender" lo que quiere hacer el gobierno. Habló de renovación del material rodante y la infraestructura de las líneas San Martín y Belgrano Cargas, pero reveló cierta amnesia porque lo mismo anunció hace seis años, en tiempos del Presidente K y la gente viaja cada vez peor. A esto lo sabemos. No necesitamos demostrarlo.Lo más llamativo y casi antológico fue su repudio al pasado que le entregó este desastre, todo destruido, desordenado, mugriento y peligroso. "¿Qué hicieron ellos? ¿Y ahora vienen a criticarnos?" Sería interesante saber a quiénes se refería, porque los documentos, la historia y nuestra memoria, prueban que desde la restauración de la democracia, hace 28 años, el justicialismo ha gobernado 20 años y de estos llevamos casi 9 de gestión K. ¿Dónde estaba De Vido mientras el gobierno de su partido, entonces encabezado por Menem, rifaba los ferrocarriles, cerraba ramales, condenaba a centenares de poblaciones pequeñas al aislamiento y la ruina y abandonaba a su suerte un servicio público vital en casi todo el mundo? El pretexto principal de Menem fue el déficit ferroviario de un millón de dólares por día, una cifra que asustaba al más pintado. En 2011 los subsidios del Estado a los ferrocarriles significaron un millón y medio de dólares por día. La pérdida es mayor. Y los ferrocarriles ahora son ajenos. Y hay que hacerlos de nuevo o poco menos. Un dato ilustrativo dio a conocer el Instituto para el Desarrollo Social Argentino el último día de febrero: en 2005 los subsidios del Estado a las concesionarias de ferrocarriles sumaron 2.411 millones de pesos; en 2011 alcanzaron a 6.837 millones de pesos. Tres veces más. "Y vamos a seguir subsidiando", advirtió De Vido el jueves.Una luz en el caminoNo vienen bien los idus de marzo. Cabe desear que el gobierno se recupere y supere esta instancia comprometida Puede encontrar una orientación en las palabras del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, al inaugurar el pasado martes el año judicial: "La Constitución exige que los servicios públicos se presten en condiciones dignas y de seguridad para los usuarios"... Es necesario un diálogo profundo para evitar que los discursos reemplacen a las soluciones"..."Tenemos que escuchar a todos; es mejor la inteligencia colectiva que la individual"... "No es bueno que la sociedad vea que sus dirigentes se pelean y que sus problemas no se resuelven"..."No se puede perseguir desde el Estado al que piensa diferente"..."La crítica es parte de la libertad de expresión y no debe ser censurada".Quizá dependa del gobierno que los idus de marzo traigan buenos augurios.
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