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Los niños y la cuarentena: ¿Qué son las desestabilizaciones del desarrollo?

El aislamiento deja huellas en lo inmediato, y probablemente, las dejará en el futuro próximo. Pero ¿qué pasa en la cabeza de los niños y las niñas que no pueden ver y compartir con sus abuelos? ¿Qué ocurre cuando la escuela –como ámbito socializador- desaparece?

Mónica Farabello

Gabriela De la Cruz es psicóloga (MP 2119) y describe a la situación actual como “una bisagra” o una “catástrofe social”.

Muchas veces los adultos sentimos que no podemos sostener más el aislamiento o las reglas del distanciamiento social que debemos cumplir, producto de la pandemia que estamos atravesando. Pero ¿qué ocurre con los niños? ¿Cuáles son las herramientas con las que ellos cuentan para hacerle frente a esta nueva realidad?

“Hay eventos que son una bisagra y que no dejan afuera a nadie: marcan un antes y un después. Podemos pensar que la pandemia es algo de esto; es una catástrofe social y nadie escapa, porque es algo que viene desde afuera y que irrumpe”, explicó Gabriela De la Cruz a ElDía y agregó: “Esto genera muchas cosas, tanto en los adultos como en niños, niñas y adolescentes”.

Con respecto a la información que se transmite, es la familia quien deberá tomar decisiones. “Hay muchísima información y no es bueno ‘intoxicarse’, pero sí es bueno tener datos concretos -de fuentes oficiales- para poder tomar decisiones en base a eso. Por ejemplo, cuando pensamos en que los niños van a salir, pensemos en quién decide esto, dónde van a salir, cómo, cuándo y con quién”, alertó la psicóloga.

La escuela como espacio socializador

Respecto a la situación que atraviesan los niños de no poder asistir a una institución educativa (aunque sigan con las clases online), se observa que hay algo que también se vio interrumpido.

La profesional de la salud mental explicó que “hay que pensar en los contenidos, pero el factor más importante es el efecto socializador que tiene la escuela. Su ausencia la podemos pensar de dos maneras. Por un lado, las reglas que se transmiten en estas instituciones y que son otras normas más allá de los padres; y por otra parte, el crecimiento y el aprendizaje que es con pares, y esto también se está perdiendo”.

“Podemos pensar además en que toda la energía que los chicos tenían desplegada en un montón de actividades como el deporte, los amigos y los juegos, se ve frenada y toda esa energía se ve reflejada hoy, dentro del hogar y con la familia más cercana; porque en muchos casos no se puede salir a ver a primos, tíos, tías o abuelos”, indicó De la Cruz.

Ante este panorama, la profesional aseguró que se pueden producir desestabilizaciones del desarrollo; “este concepto lo trae una psicóloga que se llama Clara Shechtman que es muy interesante para pensarlo. Esto plantea que el desarrollo va y viene. El niño puede adquirir algún aprendizaje y en algún momento eso se puede perder con un poquito de regresión, para luego volver a adquirirlo”.

En cuanto a la cuarentena a la que todos hacemos frente, De la Cruz ejemplificó: “Lo que pueden mostrar los chicos en estos momentos son este tipo de desestabilizaciones; lo que hay que hacer es acompañar y contener porque pueden ser esperables estas conductas. Por ejemplo, un niño o niña que controlaba esfínteres, en un momento comienza a hacerse pis; o los chicos que quieren volver a dormir con su papá y su mamá. Estas cuestiones pueden verse como desestabilizaciones del desarrollo que no quiere decir que esto vaya a quedar así para siempre. Hay que ir observando como padres, cómo se va desencadenando esto”.

“Es esperable que aparezcan estos síntomas y que surjan cambios de conducta porque hay un montón de cosas que no pueden ponerse en palabras, entonces lo manifiestan a través de sus actos; pueden cambiar su manera de hacer las cosas, o simplemente de llorar”, explicó Gabriela De la Cruz a ElDía.

¿Cómo ayudar y contener?

El rol de los adultos se convierte en fundamental en estas semanas de angustia e incertidumbre, donde nadie puede responder el ¿hasta cuándo?

La profesional consultada explicó que cuando les preguntamos a los chicos qué es lo que les está pasando, muchas veces no saben explicarlo o no pueden ponerlo en palabras. Es por eso que aconseja que los adultos ayuden a poner en palabras la situación y tratar de tranquilizar un poco.

“Lógicamente, los chicos ante esta situación de miedo e incertidumbre lo manifiesten llorando; entonces también hay que acompañar y dejarlos llorar para liberar la tristeza”, aseguró.

Respecto al no poder ver a la familia más ampliada, “hay que ver cuál es la fantasía que cada niño se hace ante esta ausencia, y volvemos un poco a la información que se consume. Los medios nos están diciendo que los abuelos son los que más riesgos corren y hay que ver cuál es la fantasía que se arman; porque pueden pensar que algo le está pasando a su abuela o a su abuelo y es por eso que no se pueden ver; entonces, hay que explicar, acompañar, contener y transmitir información adecuada respecto a la edad”, sostuvo.

Asimismo, indicó que son los padres son los que tienen que brindar información para que el niño no cree fantasías que pueden llegar a resultar traumáticas”.

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La calle como un lugar seguro

El “quédate en casa” puede generar miedos al momento de retornar la vida normal. El hecho de salir a la calle, puede ser tomado por los niños como “un riesgo”.

La psicóloga explicó que “hay que transmitirles que la calle no es un lugar inseguro, por el contrario. Se ha demostrado que los contagios se dan en espacios cerrados y donde hay muchas personas. El papá y la mamá tienen que explicar los cuidados que hay que tener y siempre los adultos hacerse responsables de que estos cuidados se cumplan”.

Además, recomendó que hay que tener en cuenta que en la ciudad hay profesionales de la salud mental que pueden ser consultados en las líneas del Hospital Centenario.

“Qué es lo que va a pasar más adelante o qué va a generar socialmente esto, no se sabe, aunque las secuelas se van a ir viendo, porque al principio podía sonar hasta como unas vacaciones, pero ahora se está haciendo más largo, más insostenible, presentándose estas conductas que son por las que consultan muchos padres”, concluyó la profesional.

La cuarentena y los bebés

En este caso lo más importante en el vínculo con el cuidador primario; por lo que se debe cuidar “esa simbiosis que se da entre mamá y bebé. También es cierto que las mamás y los papás necesitan ayuda y que vivimos en una sociedad donde contamos con la ayuda de otros y otras, generalmente los abuelos. Lo que hay que pensar en estos casos es cómo se siente esta mamá, y que el cuidado no se convierta en algo hostil, sintiéndose sola; y después también es importante contar con la mirada de otros, aunque los bebés no las perciban en un principio porque ellos son una unidad mamá-bebé, pero hay algo de esto que después se empieza a percibir. En estos casos hay que observar cómo se encuentra la mamá y acompañarla a ella”, resumió la psicóloga Gabriela De la Cruz.

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