Los “operarios telefónicos” dieron un nuevo golpe: desvalijaron dos casas
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Una banda de delincuentes, profesionales y organizados, protagonizaron ayer por la mañana un atraco en dos viviendas de Gualeguaychú. Nuevamente se hicieron pasar por empleados de Telecom y se llevaron los elementos de valor. Desde Diario ElDía se llamó a la Policía por el pedido de una vecina, familiar de una de las víctimas.A mediados de febrero dieron su primer golpe en el Departamento. Desvalijaron la casa de la familia Berardo en Urdinarrain y posteriormente se llevaron alrededor de 200 mil pesos de la caja fuerte que el dueño de casa tenía en su comercio.En la edición de ayer de Diario ElDía salió publicado un caso ocurrido el jueves por la mañana en Rosario del Tala, donde los mismos delincuentes robaron en un céntrico comercio con la misma modalidad, haciéndose pasar por empleados de Telecom que debían arreglar una línea.El último golpe ocurrió ayer a media mañana, a sólo 24 horas de haber asaltado el comercio en Rosario del Tala. Primero hicieron un trabajo de inteligencia en la zona y para derribar toda sospecha hicieron tareas como cualquier otro operario de Telecom, subiéndose a los postes de la zona de calles Constitución y Bolívar.Un día antes cortaron la línea telefónica de la familia Piccini y una vez que se realizó el reclamo, estos delincuentes tocaron a su puerta con el pretexto de que llegaban a solucionarles el problema.En la casa se encontraba Francisco Piccini y su mujer, y sin ningún tipo de sospecha, el hombre los hizo pasar. Le pidieron que les mostrara dónde estaban las bocas de conexión, lo cual fue aprovechado para contabilizar la cantidad de personas presentes en ese momento.Una vez que obtuvieron la información necesaria, sacaron sus armas y maniataron al matrimonio con elementos que había en la casa. No llevaron precintos y esto es algo que confundió a los investigadores que siguen la línea de una banda profesional.Mientras le exigían al dueño de casa que les entregara todo el dinero que había, y los amenazaban psicológicamente poniéndoles el arma en la boca y diciéndoles que les iban a inyectar una aguja infectada con HIV, llegó la cuñada.La mujer, ignorando todo lo que ocurría en el interior, tocó la puerta y fue recibida por un delincuente que a punta de pistola la obligó a ingresar. También le pusieron el arma en la boca y le exigían que les dijera dónde vivía, quién estaba en su casa y si tenía perro.Esta nueva víctima no tuvo más remedio que colaborar con los delincuentes, diciéndole cuántas personas había en su casa, dónde había elementos de valor, y les entregó la llave de su vivienda en calle Neyra 89.Dos delincuentes se quedaron en el domicilio de calle Constitución y los restantes ingresaron con las llaves a la casa de Ángel Veronesi. La única persona que estaba en ese momento era la empleada que fue sorprendida por la aparición de los delincuentes.Rápidamente fue reducida y mientras revolvían todo en el interior en busca de elementos de valor, alrededor del mediodía, llegó el dueño de casa. Al igual que la mujer, fue sorprendido y a punta de pistola obligado a acatar todo lo que se le exigió. Lo maniataron y con algo de dinero y alhajas, se comunicaron con los otros delincuentes y en forma simultánea abandonaron los domicilios.Piccini fue quien logró sacarse las ataduras y socorrer a las dos mujeres que se encontraban en estado de shock por todo lo que habían atravesado. Alcanzaron a llamar a una vecina y familiar de ellos, que sin entender nada de lo que pasaba pidió auxilio en Diario ElDía y se llamó a la Policía.Piccini y las dos mujeres, luego de desatarse, se subieron a sus autos y concurrieron al domicilio de Veronesi. Cuando llegaron a la casa no se animaron a entrar por temor a que los delincuentes estuvieran adentro pero luego de unos minutos, Ángel Veronesi, salió por la ventana luego de librarse él mismo de las ataduras.Momentos de mucho nerviosismo se vivió en pleno mediodía. Los vecinos del barrio no entendían lo que había pasado y menos lo que habían atravesado estas dos familias. La Policía llegó muy rápido y apenas se conocieron los primeros detalles se organizó un operativo cerrojo con intervención de las Camineras de la zona e identificación de personas.Las víctimas pudieron aportar algunos datos sobre los delincuentes, de los que poco se sabe hasta ahora. En todo momento actuaron a cara descubierta pero los obligaban a que no los miraran. A pesar de ello se sabe que son personas de entre 35 y 40 años, que utilizaban un vocabulario "tumbero".Según se pudo saber, en todo momento se mostraban exaltados y nerviosos, principalmente uno que era de contextura gruesa. Obviamente que estos casos no son "al boleo" sino que trabajan con datos precisos y no se descarta que tengan contactos dentro de la empresa, que les avisen una vez realizados los reclamos.Siempre actúan con el mismo modus operandi, realizan sus trabajos a media mañana como cualquier operario de la empresa de telefonía, lo hacen a cara descubierta, no dejan heridos ni accionan las armas de fuego que portan, tienen información precisa de sus víctimas, realizan un reconocimiento de la zona previo a ingresar a los lugares y antes de sacar sus armas recorren la casa contabilizando la cantidad de personas que hay en el interior.Luego escapan y su trabajo es tan preciso que casi nunca hay aportes precisos del rodado que utilizan, lo cual le dificulta mucho a la Policía la localización. Las hipótesis que se manejan es que no serían oriundos de la provincia de Entre Ríos. OTRO CUENTO, LA MISMA HISTORIA En Rosario, lo mismo El 12 de marzo, los medios rosarinos informaron que "con el cuento del tío: falsos operarios de Telecom desvalijaron una casa".En esta ocasión, una mujer realizó un reclamo a la empresa que le provee la línea. A su domicilio llegó una cuadrilla pero, lejos de solucionarle el desperfecto, los supuestos empleados la tuvieron de rehén durante una hora mientras le robaban todo, en la zona oeste de Rosario.El llamado de Silvia Montenegro a la empresa Telecom fue realizado el viernes 8 de marzo, y según su testimonio, desde la empresa le dijeron que no tenían registrados problemas en la línea de su domicilio, en Liniers al 2100.Sin embargo, al otro día y a media mañana, llegó un vehículo utilitario con cuatro personas que se identificaron como empleados de la firma, con el pretexto de querer arreglar el desperfecto indicado. Pero encañonaron a la mujer y le robaron todo."Llegaron con datos precisos, tenían anotado mi nombre. Uno me puso una pistola en la cabeza, me dijo que sabían todos nuestros movimientos y que querían dinero. Buscaban una caja de seguridad que no tengo en mi casa", contó Silvia."No entiendo qué conexión puede haber con Telecom", deslizó, y detalló que los falsos operarios les llevaron herramienta, ropa, calzados, electrodomésticos (al menos 3 TV plasma y un DVD) y hasta dos pájaros que había en la casa: un cardenal y un tordo chaqueño, informó arroyodiario."Creían que mi esposo tenía una empresa constructora, y él es empleado -relató la víctima-; estuvieron una hora adentro de la casa, fue una odisea para mí. Pensé lo peor, temí por mi hijo", expresó, y contó además que la maniataron mientras buscaban elementos de valor.Logró identificarlos, uno de los ladrones era mayor (de unos 60 años), "otro de mediana edad y uno muy joven".
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