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Los organizadores de jineteadas pidieron que regrese la actividad

Conductores y animadores de festivales, jinetes, propietarios de campos de domas y payadores, pidieron una reunión con el intendente Martín Piaggio, para solicitarle poder realizar festivales en el ejido de Gualeguaychú, siempre en el marco de la nueva modalidad por la pandemia.

En una de las salidas de la ciudad, en el camino a Costa Uruguay Sur, pasando el Arroyo El Cura, se encuentra el campo de jinetada “El Gauchito Gil”. En el lugar se encontraban paisanos y chinas luciendo sus mejores pilchas gauchescas con los colores celestes y blancos que simbolizan los colores de la patria.

María José Carro, conductora y animadora de jinetadas y festivales criollos, ante la consulta de ElDía sobre lo que estaban reclamando, indicó que “la lucha por volver a la actividad es de toda la familia de las jineteadas. Queremos retornar a algo tradicional como son las jinetadas, un deporte criollo que se practica al aire libre en lugares con mucho espacio, tras un año sin poder hacer absolutamente nada por la pandemia”.

Además, Carro señaló que “un festival genera trabajo para muchísima gente”, detallando que “está la parte organizativa que se encarga de todo, el escenario con payadores y animadores, la gente que se encarga de amplificar el evento, música, aunque por el momento no se podrá hacer nada en vivo, además de los tropilleros, cantinas que generalmente se destinan a entidades benéficas, como en el caso del Centro Cívico del Potrero, en donde se las da una mano importante a las escuelas rurales”.

También acotó que “muchos organizadores tienen su fiesta anual, una fecha programada que se respeta muchísimo”, añadiendo que “en algunos lugares de la provincia, cumpliendo con el protocolo, volvieron las jinetadas, mientras que en Gualeguaychú todavía no tenemos novedades al respecto”. Carro expresó también que “el 4 de abril se efectuará una jineteada en Larroque, donde se permitirá el acceso de hasta 500 personas. Será con horario de entrada de 8 a 12, cerrándose posteriormente las puertas para controlar que no se supere el número estipulado”.

En lo relacionado a la ciudad, Carro expresó que “estamos dispuestos a vender entradas a una cantidad lógica de gente, teniendo en cuenta que las jineteadas se realizan en espacios amplios, lugares en donde el distanciamiento social se puede cumplir sin inconvenientes” Asimismo dijo que “la idea de todos los que andamos en esto es el de encontrarnos y charlar con el intendente Martín Piaggio, poder presentarle un protocolo al Coes local y, de esa manera, si la respuesta es positiva volver de a poco, porque somos conscientes que no podemos regresar con la masividad de gente a la cual estábamos acostumbrados”.

También Carro abordó otro tema importante, señalando que “queremos tocar el tema de la habilitación. Tenemos que hacer el pedido diez días hábiles anteriores al espectáculo, sin embargo el permiso lo dan recién el mismo día del evento. Esperar que otorguen el permiso y luego concurrir a la Policía por el tema de los adicionales, se piden y deposita el dinero unos días antes, y con todos los papeles regresar al campo de doma y dar inicio al festival. Se suman una serie de trámites y papeleríos que resultan muy engorrosos y que terminás de hacerlo el mismo día del festival”.

Palabra de jinete

Gustavo Palavecino es jinete e hijo de Gustavo Daniel Palavecino, quien fuera un notable representante de las jineteadas a nivel provincial. Palavecino dijo que “este es un deporte que nació con un país que se hizo a caballo”, destacando que “somos amateur la mayoría de los que jineteamos. Lo hacemos porque nos gusta, porque es un evento que reúne a la familia”. “Nosotros estamos siempre al lado del caballo que en el caso de pertenecer a una tropilla, participa en una doma, al mes, no más de 15 segundos. Están a campo, bien alimentados, y con el tratamiento veterinario correspondiente”, detalló.

Palavecino dijo que “la familia de las jineteadas, de a poco, necesita volver a los campos de domas. Llevamos más de un año parados y esto en un deporte de riesgo es mucho tiempo. No es que vamos a salir a andar en bicicleta o jugar el fútbol. Acá hay que estar bien preparado. Tenemos que volver, porque da la sensación de que se están olvidando de las tradiciones de este país. Esta es una cultura que se va transmitiendo de generación en generación que no nos podemos dar el lujo de perder”.

Finalmente, Oscar Cazaban, dueño del predio “El Gauchito Gil”, contó que “hace 12 años que arme el campo de doma que ocupa más de dos de las cinco hectáreas que tengo. Por la edad y falta de dinero no he podido mantenerlo como quisiera y en este año de parate se han conformado un renoval de espinillos”. Señaló que “desde que se paró todo no tengo ingresos por las domas”, acotando que “después de cada evento hay que arreglar algún alambrado, los corrales, mantener el palco, el sector donde se ubica la gente”.

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