Los personajes que hacen historia en el Corso “Matecito” de Gualeguaychú
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La Florinda tomó contacto en un corso popular por primera vez en 1965 Sentimiento de la gente por "La Florinda"Los personajes del corso barrial de Gualeguaychú se caracterizan por entrar en el corazón de la gente y quedar en el recuerdo de todos, más allá que luego, por varios años, no salgan a divertir a vecinos y turistas.Este es el caso de "La Florinda" que pisó por primera vez la fiesta local en el verano de 1965, creado por Raúl Izaguirre."Tenía 17 ó 18 años, no recuerdo, cuando salí con ella y la reacción de la gente fue espontánea y positiva. Eran tiempo donde las calles 25 de Mayo y Urquiza concentraban estas fiestas. Pasaron 20 años para que, a pedido de mis hijos y amigos, la hice resucitar, corría el año 1985", comentó a ElDía.En esa época, aclaró, "eran corsos oficiales, entramos tres noches pero a la cuarta nos sacaron porque llamábamos mucho la atención, después seguimos en los barriales".- ¿Qué se le dio por crear este personaje?Lo vi en una película, tenía 12 ó 13 años, me quedó y un día se me ocurrió hacerla aunque la reformé un poco y le agregué todo el movimiento circunstancia que genera atracción y risas en la gente.Me paran en el circuito para mirarla con atención, piensan que tiene movimiento propio, que la manejo a control remoto o que anda a pila. Me divierto porque veo que la gente es feliz, creo que es un humor sano, por eso lo sigo haciendo. Y si falto me mandan a buscar, así que el personaje pega.Consultado sobre los cambios que ha tenido el corso popular a lo largo de las últimas décadas, Izaguirre dijo que "antes jugábamos con papel picado, el lanza perfume y el pomo de agua. Ahora todo es espuma y no se salva nadie, a veces se pone medio pesadito. Es una lástima porque a veces no parece fiesta popular".Sobre otros personajes, recordó a Matecito, "éramos compañeros, nos llevábamos bien. La Casimira salió después, era un poco agresivo su paso porque pegaba a la gente, lo mío es más de baile que desarrollo con la música que suena en el circuito".Diversión sanaEl creador de La Florinda aconsejó a los jóvenes que se acerquen al corso popular "y participen sanamente, veo mucha agresión que no va. Creo yo que si es fiesta de todos hay que tratar de divertirse bien, sin molestar al resto".Por otra parte, se mostró contento con la repercusión que origina su personaje. "La gente me saca tantas fotos, es incalculable la cantidad por noche, me pone muy feliz el sentimiento hacia La Florinda".Izaguirre aclaró que seguirá saliendo "hasta que me lo permita el cuerpo, mis tres hijos me apoyan, el más chico va a salir conmigo, encabezará un grupo con batucada que me permita hacer un espectáculo más grande".
Bienvenido carnaval, bienvenida CasimiraLos corsos populares, a parte de las murgas, las cornetas y los bombos, tienen esa magia tan particular que se desprende de los personajes que hicieron historia en ellos. Los máscaros son esos personajes de cara tapada que le pusieron alegría a las noches de verano por mucho tiempo, hoy prácticamente están extinguidos. ElDía habló con Bienvenido Chesini, el creador de "La Casimira", personaje paradigmático del corso de los barrios.Bienvenido tiene 61 años y más de 40 en los corsos, su relato es desordenado, caótico, las anécdotas que cosechó durante tanto tiempo parecen querer salir todas juntas, al mismo tiempo. Hombre de campo, habla del carnaval como parte del pasado, "hace tres años que no salgo en la murga, no hay más máscaros, no me gusta; con eso de la espuma se acabaron los máscaros", se queja y continua: "el año pasado salí con los chicos de La Cuchimarra, pero para acompañarlos"El hombre empezó a los 17 años, formando parte de un circo. Viajó por Buenos Aires y volvió par quedarse. Le gusta contar historias a través de los personajes que desarrolla. Sin espacio a dudas, el más famoso es La Casimira, "porque es tuerta de un ojo", se ríe. Es difícil de seguirle el hilo, su relato es confuso, la línea entre ficción y realidad es difícil de trazar.-¿Cómo se te ocurrió hacer la muñeca?- La muñeca...como todo, uno empieza a hacer una cosa y la sigue, la sigue...y no encuentra fin. Porque la gente es la que lo hace a uno viste...una vez le pegaba tan fuerte (a la muñeca) que la gente se moría de risa, se caían en el suelo de risa, yo me pelaba las rodillas con tal de que no paren."Dos cueros de vaca, pa' que suene. Dos muñecas tengo, yo las castigo...yo dije, esto tiene que sonar, así que le puse los dos cueros de vaca", explica la ingeniosa técnica para sacarle sonido a las muñecas de trapo.- A parte de La Casimira ¿Qué otro personaje hiciste? - Aaaa....un montón. Tenía un mono embalsamado, que lo sacaba bailando; salí de croto, linyera y con Los Matacos. Salimos de cazadores también, con una jaula, un chanchito, pájaros y uno con una escopeta doble caño y al que se reía le apuntaba y lo llenaba de talco, le disparaba talco. Una vez salí de cura, pero lo dejé. No le cayó bien a la gente, eso de la religión no le gusto...- ¿En cuantas murgas saliste?- No, murga no, murga no. Entierro tampoco, yo no juego con eso. Pero de máscaro si, me encanta.Bienvenido es máscaro, ni murguero, ni cornetero, ni nada. Es máscaro. "La murga no me gusta, 300, 400 pasan y son siempre lo mismo. Para ser máscaro, tenés que divertir a la gente, a mi me gusta divertir a la gente".El mejor showFue en la Provincia de Buenos Aires, en Salto, "había muchísma gente y en una de esas me mareo, me caigo y veo una estrella en el cielo, caí de rodillas, y vi la gente, muerta de risa, me miraban ahí en el piso y no paraban de reirse. Ese show fue el más grande que me tocó vivir.Este contenido no está abierto a comentarios





