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Los radicales ven a Manes y se ilusionan con volver a vivir

Toda la escena lista y montada. Como hace un par de semanas. Junto a Kicillof y ahora con el intendente de Lomas de Zamora, otro que se menciona como posible candidato. El Presidente, lejos, en la Rosada, viendo como arregla el lío con Pfizer por las vacunas. Acá, entregando tablets y reivindicando cada una de sus políticas, está ella, Cristina, marcando la agenda.

Jorge Barroetaveña

Los ejes de sus últimos discursos han sido los mismos. Reivindicar sus políticas de Estado, en los años de kirchnerismo, y al mismo tiempo marcarle la cancha al gobierno en la negociación con el Fondo Monetario y el resto de los acreedores internacionales. Sus palabras tienen tanta influencia en el gobierno que van marcando el caminito que nos conduce a las elecciones. “En el 2015 éramos más felices”, redondeó haciendo un análisis de sus años en el poder y volviendo a denunciar el mayor endeudamiento de la historia. Claro, los mismos que nos enterraron son los que, de acuerdo a sus palabras, hoy deberían decir cómo hacemos para salir de semejante embrollo. Medio complicado.

A varios kilómetros de distancia de donde la vice hacía su descargo y describía el país que dejó en el 2015, Alberto seguía atajando penales y tratando de salvar los dolores de cabeza que le trae el Congreso. A duras penas consiguió que Massa eliminara un artículo que le imponía un impuesto nuevo a los plazos fijos pero no pudo evitar que otra vez, el intento de modificación de la legislación, allanando el camino para la firma de los contratos con Pfizer por las vacunas, naufragara con los votos de su ‘propia’ gente.

Igual, el decreto con la modificación de facto de la legislación está prácticamente a su firma y es inminente que esa negociación se destrabe. Será un frente menos de fricción y desgaste, con el objetivo de asegurar la llegada de la mayor cantidad de vacunas posibles. A esta altura el Presidente parece entre resignado y acostumbrado a convivir con el poder de su Vice, que lo ejerce sin demasiados disimulos. Rodeado de un círculo duro, porque ya tuvo que entregar demasiados amigos por la causa, Alberto quiere hacerse fuerte en la gestión, demostrando que puede dar cierta tranquilidad en el tránsito hacia las elecciones. ¿Será la economía? Difícil, pero sí está la vacuna. Es una carrera contra el tiempo. A mayor cantidad de vacunados, menos casos y menos restricciones que sigan poniéndole trabas a la recuperación económica.

Alberto quiere demostrar que puede aspirar a la reelección y espantar los fantasmas que llegan desde la provincia. Debe querer demostrarse a sí mismo, con prepotencia de gestión y trabajo, que le puede poner la tapa a los que lo miran de reojo y lo desdeñan. “Es el Jefe de Gabinete de Cristina”, definen los más duros. Para el 2023 falta una eternidad pensará y hay tiempo para revertir la situación. No le será fácil la tarea, pero en política a veces, un hecho fortuito e inesperado, sirve para acomodar los melones en el carro.

Donde los melones se sacuden fuertes es en la oposición. Pero todavía no se acomodan y parece caminan irremediables a una interna. Y son las damas las que toman las decisiones fuertes. En dos horas de charla Macri no pudo convencer a Vidal para que vuelva a Provincia. Esa sola ficha podría reacomodar todo el tablero pero la ex gobernadora no quiere saber nada. Prefiere jugar su suerte ante Patricia Bullrich en Capital que pinta ser un rival peligroso. En Provincia apareció un rival inesperado para los PRO: el neurólogo Facundo Manes participará de la interna y esto ha tenido un efecto rejuvenecedor para el radicalismo.

Muchos radicales sienten que ahora tienen un candidato competitivo y le pueden marcar los puntos a los otros integrantes de la coalición. La UCR, que aportó estructura e historia para el gobierno de Cambiemos, siempre se sintió menospreciada por sus socios del PRO. Pero nunca pudo alumbrar un liderazgo fuerte para golpear la mesa. Lousteau en Capital y Manes en provincia podría ser una buena combinación para que la ecuación empiece a cambiar y porqué no, tener chances de colocar un radical como candidato a presidente en el 2023. Claro que los dos, aunque Manes recién arranca, deberán salvar todos los obstáculos y demostrar en la cancha sus calidades para hacer política.

Manes es un científico prestigioso no acostumbrado al oscuro mundo que rodea la política argentina, siempre atravesada por ‘operaciones’ de todo tipo, que no son precisamente en las que él brilla. Tendrá que darse contra la pared para saber hasta dónde es capaz de llegar. A priori nutre de aire fresco a un partido que necesita nuevos liderazgos.

La dinámica de la pandemia y su correlato de crisis no permite predecir nada, ni siquiera lo que va a pasar la semana que viene y mucho menos en cuatro meses cuando estemos votando. Pero las caritas de los aspirantes van asomando, en medio de la angustia social y la tragedia que se vive. Doloroso al fin, la vida sigue su curso. Aunque las heridas sigan abiertas y nos miremos incrédulos por ser los sobrevivientes del horror. Eso, sí. Somos sobrevivientes que intentaremos ilusionarnos con un futuro mejor.

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