
La fiesta popular más grande de la ciudad, es sin dudas la que da identidad a nuestro pueblo y la que nos hace conocidos más allá de las fronteras. Su uso mediático y político no es nuevo. Pero ¿qué pasa cuando se mezclan luchas tan profundas como la feminista, con los intereses políticos personales?
Mónica Farabello
Una encuesta que duró una hora y media online generó todo tipo de comentarios y repercusiones que abrieron la puerta a un debate más que interesante. Las mujeres muchas veces fuimos, y lamentablemente seguimos siendo objetos del sistema mercantil; que nos cosifica, nos degrada y nos exige patrones estéticos inalcanzables.
Poder problematizar esto y replantearnos modos de comunicar, son siempre interesantes. De hecho, desde el medio al que pertenezco, se pidieron las disculpas correspondientes a las chicas que se sintieron ofendidas, entendiendo que el uso de su imagen debe y deberá ser siempre, bajo su consentimiento.
Inmediatamente la encuesta de las diosas carnavaleras fue eliminada y las disculpas ofrecidas, pero esto recién comenzaba...
El espacio para la voz de las mujeres está y estará siempre abierto para cada una de las que quiera expresarse acerca de su trabajo, de sus ideas, de sus proyectos.
Vale resaltar que desde la Dirección del medio se comunicaron telefónicamente con la mayoría de las involucradas ofreciendo disculpas y extendiéndolas a las demás. El diálogo fue ameno y constructivo, quedando en contacto para seguir difundiendo y promocionando la fiesta más importante de Gualeguaychú.
El oportunismo político
Díaz en uno de sus primeros puestos políticos
El comunicado de las chicas del Carnaval circuló por las redes sociales y todos los portales digitales de la ciudad y hasta de la provincia. Pero llamativamente, también llegó a manos de la periodista Julia Mengolini que actualmente tiene un programa radial en Buenos Aires.
Fue Agustina Díaz, militante kirchnerista y ex reina del Carnaval, quien salió al aire a dar una extensa nota donde se habló de las luchas feministas, el lugar de la mujer en la fiesta popular y hasta se tildó de "diario de m..." a ElDía; el mismo medio donde ella publicó infinidad de columnas de opinión y donde se le dio espacio a cada una de las gacetillas de sus actividades políticas de turno.
El aprovechamiento mediático y político fue evidente: la campaña se ha largado. Agustina Díaz comenzó su carrera laboral siempre ligada al Estado y más precisamente al kirchnerismo.
Cuando apenas tenía 24 años (en 2012) consiguió un contrato de locación de obra a través de Carolina Gaillard, quien fue Diputada Nacional por Entre Ríos y actualmente es la Secretaria de Turismo y Cultura de Entre Ríos. El dato fue publicado en el boletín oficial de la provincia.
La ex Soberana junto a Grané y Gaillard
En la gestión del ex gobernador Sergio Urribarri, fue cuando mejor posicionamiento logró la politóloga dentro del Estado. Fue contratada para trabajar en la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires. Allí estuvo a cargo de la "Mesa de Ayuda al Empresariado", según consta en la página oficial del espacio.
Captura de pantalla. Sitio oficial
En ese momento, la sede entrerriana estaba a cargo de Juan Pablo Aguilera, cuñado del ex gobernador Urribarri, quien actualmente está acusado de múltiples causas de corrupción por manejo irregular de publicidad en favor de empresas amigas, y de gastar 14 millones de pesos del Estado para montar el parador en Mar del Plata del "Sueño Entrerriano".
Cuando Urribarri y Aguilera terminaron en la Justicia, Agustina Díaz saltó a la gestión actual, pero también de la mano de Urribarri... aunque esta vez, de Mauro, el hijo del ex gobernador.
Su tarea fue la de "vocera de prensa de Germán Grané, secretario de Gobierno". Esta Secretaría estaba a cargo de Mauro Urribarri, ex ministro de Gobierno.
Luego, Díaz pasó a ocupar el cargo de Directora de Formación en Políticas Públicas del Ministerio de Gobierno y Justicia. Algunos militantes cercanos al peronismo señalaron que se trataba de "un cargo inventado". De hecho, cuando ella dejó de estar en ese puesto, el cargo se disolvió.
Díaz acompañando a Urribarri en su última visita a Gualeguaychú
Cuando Mauro Urribarri fue alejado del Ministerio de Gobierno, Agustina Díaz también cambió su perfil laboral.
En esta oportunidad comenzó a desempeñarse como Coordinadora Técnica de la Diplomatura en Fiesta Popular del Carnaval Regional, cargo que ocupa hasta la actualidad en la Uader.
Sin dudas, Díaz mantiene un perfil cargado de intereses políticos que van íntimamente relacionados a la necesidad de posicionarse en los medios de comunicación.
La doble moral con las mejores intenciones
Leí con entero agrado el comunicado firmado por las 16 mujeres que habían sido seleccionadas para la diosa carnavalera. Un comunicado tan agradable a la lectura como alejado de la realidad que se vive detrás de la escena carnavalera.
No puedo faltar a mis principios y pensamientos y expresar lo hipócrita que me parecieron esos postulados tan agradables. ¿Es una contradicción? No lo creo...
Porque se trata de un comunicado que plantea una situación ideal pero irreal. Estoy casi segura que la mayoría de las firmantes abona a que estas palabras se traduzcan en una nueva forma de vivir en Carnaval, que tanto aporta cultural, como económicamente a nuestra ciudad.
Es más, es sumamente necesario contar, que por lo menos dos de las firmantes, había participado votando en la encuesta que horas después repudiaba.
Agustina, el día de la competencia por la corona del Carnaval
En uno de sus párrafos expresa: "Creemos que la mejor forma de conquistar pisos de igualdad es comprometiendo nuestra propia acción, es que no queremos abonar a toda aquella instancia de comunicación que nos coloque en otro lugar y propicie lógicas que nos expongan a ser flanco de ataques y críticas despiadadas por parte de aquellos que creen somos enemigas. Tampoco queremos fomentar ninguna iniciativa que nos ponga en competencia, muestre a una "mejor" que la otra, en desmedro de la particularidad que cada una de nosotras posee. Nos respetamos, valoramos, acompañamos y ayudamos e intentamos cada vez más actuar en consecuencia".
A mi memoria llueven frases descalificadoras que circulan en las redes sociales y que aunque algunas parezcan graciosas, pueden calar muy hondo en la autoestima de "la mujer público". "Yo brillo, vos tirate purpurina; apodos por los kilos de más; la que puede, puede, y la que no, compra cotillón; como te ven, te tratan; paracaidista, te falta gastar el taco en la pasarela; educando a la gilada; yo bastonera, las demás a la fila".
Estoy segura que este comunicado nos hará, y las hará reflexionar a ellas mismas, acerca de los modos de tratarnos entre las mujeres y de la violencia simbólica que reproducen cada verano... Si señalan a una de las diosas carnavaleras como "gorda", ¿qué puede llegar a sentir/ pensar, una joven adolescente que está en el proceso de formación de su personalidad?
De la crisis surge la oportunidad, dicen algunos. En este caso, de una encuesta errada y con las disculpas mil veces ofrecidas, surge este interesantísimo debate.
Si es que prefieren no competir por ser una mejor o más bella que la otra ¿Solicitarían que se anule la elección de la reina de Carnaval, tal como ocurrió con la Soberana de Turismo? Según sus explicaciones, este concurso es diferente, por representar los valores artísticos de una comparsa. Tal vez sea una punta para abrir un nuevo debate.
Un silencio que asusta
Una de las chicas que firmó el comunicado denunció a través de las redes sociales haber sido acosada por un director de comparsa. Escribió: "No sabía que los lugares en la comparsa son de acuerdo a las ganas que te tiene el Director. Le hubiese dado bola cuando me acosaba tanto, tanto, hoy sería la Reina".

Esta denuncia luego fue eliminada aunque quedó el registro de la captura de pantalla. Sobre este gravísimo hecho, se hizo un silencio absoluto, como minimizando o naturalizando tal vez este tipo de prácticas aberrantes que tanto mal nos hacen como mujeres sujetos de derechos.
Una encuesta generó un enorme revuelo, y bienvenido para seguir aprendiendo como ciudadanos, periodistas y hacedores de una sociedad mejor. Pero ¿qué pasa cuando una par denuncia haber sido acosada?
Tampoco resuenan voces cuando se plantea como condición para la inscripción a una comparsa, enviar fotos semidesnudas, "en ropa interior o bikini". ¿Qué sucedería si una mujer quiere participar del Carnaval y no acepta esta pauta? Son todas preguntas que ayudan a problematizar y repensar una actualidad que está en constante y sano cambio.
El Carnaval es industria, es identidad, es pasión, es comercio y a veces, es plataforma política.