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Los timos de las loterías, cada vez más elaborados

Uno de los grandes sueños de toda persona es que le toque la lotería y conseguir de repente un montón de dinero. Luego de eso, la reacción que se pueda llegar a tener normalmente no es la que habíamos imaginado, y es que es un sueño que se nos antoja tan imposible que no solemos estar preparados para asumirlo en un instante.

Precisamente por lo remoto de la posibilidad y por la poca capacidad de reacción que solemos presentar al respecto, cada vez son más los que intentan beneficiarse de la ingenuidad humana a través de timos relacionados con boletos premiados de la lotería. Normalmente las víctimas de los timadores suelen ser ancianos debido a que no serán tan fuertes para defenderse de violencia física y porque suelen tener ahorros sustanciales, en ocasiones almacenados en efectivo en sus domicilios, así que son un objetivo muy sencillo. Hace alrededor de un mes sucedió en San Telmo que a una anciana le robaron 20.000 dólares con un timo de lotería en que una joven supuestamente analfabeta le pedía ayuda para cobrar un boleto premiado por orden de su jefe, pero por no llevar la documentación requerida debía esperar, y no se fiaba de que le pudieran robar el boleto. Le pidió a la anciana subir a su casa a esconderlo unas horas pero junto con una compinche aprovechó para revisar toda la casa y robarle.

Por norma general la técnica más usada es la llamada Tocomocho, por medio de la cual un desconocido le ofrece a la víctima un boleto premiado a cambio de dinero en efectivo (un importe considerablemente menor al valor teórico del premio del boleto) porque no quiere presentarse a cobrarlo. Teniendo en cuenta que muchas personas prefieren mantener su anonimato, es una situación que podría llegar a creerse. Aparece el compinche del estafador haciéndose pasar por otra persona interesada en el boleto, comprobando que efectivamente está premiado, y ofrece a la víctima pagar al poseedor del boleto la suma entre los dos y repartirse el premio. Van a que el compinche coja su mitad del dinero y acompañan a la víctima a que coja su otra mitad (sea en un cajero, el banco o el domicilio). Luego cuando teóricamente van a ir a canjear el boleto premiado engañan a la víctima con cualquier excusa dejándola abandonada con una bolsa supuestamente llena de billetes que no lo son, o le piden que salga del coche a comprar, por ejemplo, una chocolatina en un kiosko y en cuanto baja del coche arrancan con su dinero.

Internet también supone un caldo de cultivo perfecto para timadores que envían emails asegurando que hemos ganado un premio de lotería pero que para cobrarlo primero debemos abonar las tasas. Quien es tan ingenuo como para creerlo, enviará el dinero y nunca más sabrá nada del boleto premiado de la lotería. Lo que está claro es que, si no recordamos haber comprado un boleto, es imposible que tengamos un boleto premiado. A nadie le sucede eso, por lo que nunca debemos creer en un email que nos lo indique, ni tampoco que debamos desembolsar primero las tasas. Sin embargo, es precisamente jugando en línea que podemos evitarnos un sinfín de problemas, ya que tendremos el control absoluto de todos los pasos desde que elegimos los números hasta que se indica cuál es el premiado, pagamos a través de la web que vende la lotería y tenemos toda la información para cobrar el premio a nuestra disposición desde esta misma web.

De cualquier manera, cualquier situación en la que alguien desee cambiar un boleto premiado de lotería por una cantidad de dinero, por muy pequeña que nos pueda parecer en comparación, o nos sugiera que seamos partícipes en el momento del cobro, o si alguien tiene pinta de estar en problemas o tener un tipo de discapacidad y mucho dinero encima, debe disparar nuestras alarmas y frenar nuestra codicia, porque nunca se va a tratar de una situación real sino de un teatro perfectamente orquestado para hacernos sacar nuestros ahorros ante desconocidos y, sencillamente, no volverlos a ver jamás.

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