Los vecinos atrás del Estado
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/263/0000263013.jpg)
Claramente ser Estado para una Nación no es poca cosa. Dicho desde un "romanticismo teórico" (le acotamos este carácter, porque nunca se ajusta a la realidad), nos encontramos con su definición especial. Francisco Morrogh Bernard En Wikipedia se considera el concepto de "El Estado" como la "forma de organización política, dotada de poder soberano e independiente y que integra la población de un territorio. Hace referencia a la organización social, política, coercitiva y económica, conformada por un conjunto de instituciones, que tienen el poder de regular la vida en sociedad".Ahora en Argentina queremos ser pioneros en el diccionario de la Real Academia Española y descalificamos la definición de Wikipedia. Para nosotros los argentinos, "El Estado" es la forma de desorganización de partidarias políticas, dotada de unos pocos ejerciendo poder autoritario, dependiente sobre todos y donde desintegran la población de un territorio por el voto. Hace referencia a la desorganización social, política, coercitiva y económica, conformada por instituciones con violencia institucional que tiene el poder de desregular la vida en sociedad.Aclaremos para los "apasionados de la política" que el lector que busco es al vecino (en otras palabras, a todos) y esto no es un escrito dirigido a la crítica de la modalidad de cómo se maneja este gobierno actual o el gobierno anterior, porque claramente si usamos ese paradigma de la "labor incompleta" lo vemos desde las épocas de los intentos de convertir Argentina en Nación. La histórica lucha entre los "unitarios y federales" solo se camufló a la denominada "gente del interior vs. Los porteños". La lucha de la "monarquía vs. los revolucionarios del pueblo", solo se camufló en "gobiernos partidarios políticos vs. personas de las Ongs". Los que recibían "pena de muerte por difamar al estado colonial", se convirtieron en "usuarios de Facebook quejándose de la corrupción de algunos, donde peligran de comerse una indemnización legal por daños morales".El cuento no termina. A toda esta realidad estatal irreversible, la sociedad reacciona de una manera especial y particular, frente a esas dolencias que recibe. Algunos son solo victimas crónicas, que lo único que hacen es hacer "el aguante" (Dice Calle 13) pero otros más que aguantar quiere meterse de lleno a no esperar una respuesta tardía del Estado y buscan seguir siempre para adelante (dijo Luther King). Parte de seguir adelante se hace "primeriando y haciendo quilombo" para dar el primer paso a lo humanitario que nadie se anima (Dice el Papa Francisco).Nada en la vida se logra si no hay esfuerzo. No existen los genios, todos para llegar debemos hacerlo con estudio, lectura y esfuerzo, mirando hacia la comunidad que tanto le debemos (dijo René Favaloro), con sensibilidad social (dijo un historiador gualeguaychense) y que, si no nos importa el futuro de nuestros hijos, el sentido de sociedad no vale nada (dijo Nelson Mandela) pero la realidad es que seguimos teniendo a un niño en la calle (dijo Mercedes Sosa) y políticos llevándose en un avión, todo su dineral (dijo Ricardo Iorio). Estamos en un país donde sobra el alimento, pero falta educación (Dice Andrés Ciro Martínez) y lo peor de todo es que es imposible bajarse de esta rutina. Ahora uno ya se pregunta ¿Cuánto más? Y es así, la vida de un obrero es así, la vida en el barrio es así y pocos son los que van a zafar (dijo Pity Álvarez).Lo más importante de este relato es la identidad de ser argentinos, que no suele ser un tema de discusión en las redes o en el programa de "chimentos", porque encima, la realidad nos está multando con grandes desilusiones, desequilibrios económicos, luchas políticas y sociales innecesarias, por no cumplir la ley más fundamental de "ser lo que debas ser o no serás nada" (dijo San Martín).Todos esos refranes dentro de unos párrafos, provienen de grandes líderes sociales, gente que supo entender que nuestra vida no termina en una actividad o carrera específica, que las cosas deben tener un aspecto que va más allá de nuestras casas. VIDA Y SERVICIOEn otras palabras, ser argentino y ser comunitario sería como aquella Nerina, una nutricionista que pasa de dar recetas a clientes que buscan tener una dieta más nutritiva para llegar al verano. Pero su otra vida, la entrega al servicio de ad-honorem en un lugar donde los niños se encuentran desolados por un abrigo de amor. Una Nerina que suele comprender que, si bien rema contra la corriente por el gran desinterés de muchos, algo le dice que su función es irrenunciable y que debe ser el sostén de 20 niños. Imagínese que "20 Nerinas" en el departamento, equivaldrían a 400 niños protegidos y abrazados con una presencia de rol maternal y profesional. Ser argentino y comunitario sería ser Alejandro, un ex-consumidor que se transformó en un líder barrial de su dolor, ayudando a sus pares que andan 'descomunicados' y desprotegidos de la droga. Claramente la droga está en el TOP 5 de los problemas de más complejos de las ciudades, pero si tuviéramos "20 Alejandros", tendríamos 700 chicos con problemas de adicciones, que se encuentran en el radar de la protección y asesoramiento para enfrentar la gran lucha. Ser un Leonel, cotidiano organizador de eventos de música de grandes artistas, prefiere hace otra cosa, como poner los parlantes en la calle y conseguir 3.000 firmas, para luchar a favor de los desprotegidos del cáncer. Claramente si calculamos solo "15 Leonels" tendríamos aprobado la investigación científica de la situación del cáncer, ya que corresponderían 45.000 firmas, que producirían un impacto socio-político, fomentando quizás la creación de una potente ONG y guardias de los datos de salud pública en la ciudad. De ser un Pedro, bombero y remisero de las largas horas de la noche, a convertirse en un gran líder de soluciones de problemas de emergencia civil. Si tuviéramos "10 Pedros", según sus reconocidas experiencias, hubiésemos conseguido $500.000 en donaciones de materiales de construcción, en solo un mes, para construir un cuartel de Bomberos de Primera Calidad. De ser Mauricio, el gran bombero y buceador, de reconocidos grandes títulos internacionales, a ser el papa Noel de la navidad de todos los barrios carenciados de Gualeguaychú. Imagínense que tener solo "10 Mauricios", equivaldrían a 6.000 chicos en la ciudad que todavía no se le va a romper la infancia y la inocencia por la presencia del espíritu navideño. De ser Martín, vendedor de tecnología de un comercio de la calle Ayacucho, a poner un comedor para los perros de la calle. Calculando "10 Martines", equivaldrían a 200 perros en la calle que no pasarían hambre, tendrían refugio y en algún momento tendrían pago un servicio de salud. CARASLo más "diver" dirían las adolescentes, es que todos esos ejemplos que no son sacados de "google", más bien, son vecinos gualeguaychenses. Lo más triste de todo esto es que ellos viven una vida de dos caras. Son grandes soñadores callejeros, pero cuando caen a su casa tienen "pesadillas con la realidad doméstica". Grandes asesores "pisco-socio-terapeutas" de la vida, pero condenados a gastar años en terapia psicológica. Son donadores de grandes fortunas, pero tienen problemas con sus deudas. Gente con un corazón más grande que la Montaña del Himalaya, pero tienen problemas de pareja. Grandes luchadores políticos de ideas para la ciudad, pero inestables a punto de ser expulsados por las políticas de su trabajo. Y producen una esperanza y alegría para más de 1.000 personas al año, pero viven ahogados en llanto en su cama a las 4:00 AM en un día laboral.Todas estas personas son totalmente diferentes, de personalidad diferente, clase socio-económica diferente, de rubros o profesiones diferentes, pero todos tienen algo en común. Ser argentinos y el servicio hacia la comunidad.Entonces si todas esas personas son de diferentes mundos, pero cumplen una igual función comunitaria, significa que todos estamos en condiciones para realizar tareas por el otro. Pero, ¿Porque no se puede acercar el comerciante de la calle "25 de mayo", el abogado recién recibido de la UCU, el agente de tránsito que hace peritos en el puente, el verdulero de la esquina del barrio, la ama de casa reconocida del jardín de infantes, el veterinario casi jubilado, el carpintero especialista en chistes o el adolescente de la plaza?Entender lo comunitario solo es de gran valor cuando uno tiene contacto con el "piel a piel" sobre las cosas que le pasan a la ciudad y no hay otra forma. Cuando uno vive el dolor, visto desde el psicoanálisis, las "pulsiones de vida" (energías químicas internas como alimentarse, estímulos positivos, felicidad, expectativas, seguridad en sí mismo, etc.) luchan con las "pulsiones de muerte" (energías químicas internas como hambre, estímulos negativos, tristeza, angustia, depresiones, etc.) que son, justamente las que atormentan al cuerpo. Se podría decir que es la única forma que mueve anímicamente el cuerpo a actuar en lo comunitario es "el dolor". Lo teórico y lo reflexivo de un sujeto, solo cualifica el "piel a piel vivido", pero sin ese contacto con el dolor sería un "pensamiento vacío" u "opinología sobre problemas de la ciudad".Si no tuviéramos el "piel a piel" con el dolor, seríamos esos vivos que se meten de infiltrados en el grupo de Facebook de "aquí me quejo" para difamar cualquier cosa que se le venga a la cabeza, cuando le hacen perder el sentido a los demás integrantes que si buscan respuestas por sufrimientos que los atormentan. Peor si son malintencionados sujetos, que, por una visión partidaria política, ponen en segunda o tercera plana, lo que es racional o necesario para una ciudad. Ni hablemos del "falso solidario", que trata las personas como "negritos que dan lastima", cuando cada uno de nosotros, necesitamos algún día que nos den una mano para nuestra vida. Esos y otros mil ejemplos más, son los "falsos profetas sociales" de la ciudad, falsos porque no existen sufrimientos que los hagan actuar, sino razonamientos que los hacen especular. "DEBER HACER"Lógicamente, volviendo al punto del párrafo anterior, no todos reaccionamos de la misma forma con las "pulsiones de muerte", que son los que nos atacan todos los días en nuestros acontecimientos. Parece ser que, hablando de estos grandes líderes sociales atrás del Estado, la cosa es diferente. Tales, se suelen destacar porque tienen algo especial que "el hombre en masa" o "la gente normal", no tiene: "buscar lo que a uno le hace feliz y luchar por conseguirlo".Claramente hacer lo que uno "debe hacer" no tiene los mismos beneficios que "hacer lo que uno quiere realmente". Darse cuenta, requiere responder correctamente un interrogante y ponerlo a la práctica: ¿Es importante la felicidad propia que emana de nuestra más profunda alma a diferencia de la "felicidad" cómoda, ajena, estereotipada y artificial de un mundo comercial?Hacer lo que uno debe hacer es más o menos "seguir el plan que la sociedad quiere que hagas". Significa que te manejes dentro del "plano general" donde todos hacemos lo mismo, cuando en verdad son las "particularidades individuales y originales de nuestra felicidad", la que realmente nos hace ser únicos en el mundo. Si uno es lo que realmente debe ser, aparece un plus muy poderoso de potencia química interna que te hace ser excelente en tu área, te obliga a tirarte a buscar el "todo o nada por esa felicidad", una gran carga de "pulsiones de vida" que son irrenunciables y eso es justamente lo que ocurre con estos líderes sociales atrás del Estado. Ser lo contrario, es ser lo que una sociedad consumista, objetista, deshumanizada, competitiva quiere que seas, que lo único que nos hace es diluirnos como persona para ser "uno más del montón" y de felicidad neutra. Creemos interpretar nuestra felicidad, pero realmente a veces estamos equivocados o con miedos de ser castigados, ya que solemos dejar de lado lo que el corazón nos dice por lo que la razón nos recomienda. Ni hablemos cuando dejamos de lado al otro prójimo.Parece ser que la gente no suele buscar respuestas en las "indicaciones médicas" que aparecen del "medicamento de la vida", la cual dos de ellas está para ser feliz y entregarse a la comunidad en "el amor por el otro". Que mal utilizar este "medicamento de la vida" trae efectos secundarios como vidas malgastadas (para los que la usan), vidas desprotegidas (para los que necesitan) y vidas desilusionadas (para los que ayudan). LO QUE IMPORTAHagámosle caso al refrán de Pepe Mujica como para terminar y darle importancia a las cosas que, si nos hacen feliz, para lograr tener ese potente plus de potencia química que nos hace hacer grandes cosas en nuestra ciudad: "o logran ser feliz con poco y liviano de equipaje (porque la felicidad está dentro tuyo) o no logras nada. Esto no es una apología de la pobreza, sino que es una apología de la sobriedad. Sabemos que la economía tiene que crecer porque si no crece es una tragedia, lo cual inventamos una montaña de consumo superficial, donde hay que tirar, vivir comprando, tirar, comprar y lo único que estamos haciendo es gastar tiempo de vida. Cuando yo compro algo no lo compras con plata, lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata. La diferencia es esta: la única cosa que no se puede comprar es la vida. Tal se gasta y es mi-se-ra-ble gastar la vida".Es por eso que quiero concluir con que tenemos empezar a fijarnos en las cosas que realmente importan, que van desde estar con el otro que nos espera (y con un mate) para resolver un problema, a convertirnos en un grupo de vecinos atrás del Estado buscando una masa de soluciones para la ciudad. Claramente somos unos pocos, pero la pregunta es ¿Si nos multiplicamos?
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


