Malas noticias para el gobierno: la oposición dio señales de vida
El 28 de junio pasado la oposición dio señales de vida. Un par de movidas en el Congreso de la Nación y la firme voluntad del PJ disidente de llegar a un acuerdo son la peor noticia para Néstor Kirchner. ¿Cuán lejos llegarán? Por Jorge BarroetaveñaEl Parlamento nacional está vivo, o al menos la oposición pretende darle un poco más de vitalidad. En eso, tanto senadores y diputados parecen han puesto manos a la obra. En el Senado de la Nación, los críticos del INDEC lograron aprobar en comisión, un proyecto consensuado para terminar con la intervención del organismo y ocupar por concurso de oposición y antecedentes los cargos más importantes. El INDEC, casi un símbolo del manejo del poder oficial, se ha convertido en el principal descrédito para la política económica oficial. De todas maneras, los números en el Senado son tan ajustados que no hay nada seguro. Tres legisladores, Menem, Bonggiorno y Latorre oscilan entre uno y otro lado, y dependerá de ellos hacia dónde se inclinará la balanza. En la Cámara de Diputados, los díscolos opositores, consiguieron un par de victorias peligrosas para la Casa Rosada. Una, sobre todo, de alto impacto político. En Comisión, una mayoría ajustada, consiguió aprobar la implementación del 82% para jubilados y pensionados. Con los pelos de punta, el gobierno en pleno salió a descalificar la movida. El Ministro Boudou se esmeró en explicar que sólo en un pequeño país europeo como Luxemburgo, se paga ese porcentaje. El Jefe de Gabinete Aníbal Fernández calificó de loca y temeraria la iniciativa y acusó a los opositores de buscar hacerle daño al gobierno. Lo mismo dijo Néstor Kirchner desde un atril en la Provincia de Buenos Aires. Lo cierto es que, de prosperar la iniciativa, pondría en un brete serio al oficialismo. No sólo para conseguir los fondos que sustenten los pagos, sino para, eventualmente, ponerle freno con el veto presidencial. ¿Cuál será el costo de vetar semejante propuesta? ¿Estará el gobierno en condiciones de soportarlo? No deja de ser paradójico que, el mismo gobierno que hizo lo que quiso con los fondos de los jubilados, le escape como a la peste a semejante proyecto. A sabiendas, desde la oposición sostienen que eliminando subsidios podría llegarse a la cifra necesaria o aumentando los aportes patronales. Cualquiera de las dos alternativas son tragos amargos para la Casa Rosada. Eliminar los subsidios implicará una suba de tarifas, y por extensión, un repiqueteo en los índices de inflación. Aumentar los aportes patronales es tanto o más riesgoso. Podría aumentar el empleo en negro o producirse un traslado a los precios. Todos los caminos conducen al mismo lugar, aunque la decisión más tortuosa podría ser el veto.Lo que sucede es que, no sería la única iniciativa que podría tener ese destino. La misma oposición, empecinada, dio media sanción a la reforma del Concejo de la Magistratura. Por una holgada mayoría metieron mano en un proyecto que, en su momento, impulsó la misma Cristina Kirchner. El corazón de la media sanción es un golpe al corazón del poder oficial: deja en minoría al Ejecutivo Nacional en el seno del Consejo.Pero las malas noticias no se terminaron en las señales de vida que dio el Parlamento. También dejó de ser plano el electro del PJ Disidente. Después de semanas de ausentismo político, emitieron la señal más contundente: juntaron los equipos técnicos de Duhalde, Solá, Das Neves, Busti, De Narváez y Reutemann. Basándose en seis temas, comenzaron a intentar elaborar una serie de propuestas comunes, la piedra basal, afirman, de un programa de gobierno compartido.
***A esta altura, los hilos conductores de todos ellos, se cruzan irremediablemente. Parecen haber comprendido que no habrá forma de derrotar al kirchnerismo, si no hacen un frente común. No olvidan tampoco, ampliar la sustentación, volviéndose atractivos para la derecha de Mauricio Macri. El Jefe de Gobierno porteño igual no afloja en sus pretensiones, aunque los cruces con operadores de Duhalde y el mejoramiento de la relación con De Narváez, son el principal indicio que algo se avecina. Macri sabe que, sin un partido que lo respalde a nivel nacional, de nada le servirá ser conocido.El armado, sostienen los conocedores de los vericuetos del peronismo, ya está hecho. La fórmula Reutemann-Macri, Duhalde candidato a senador por la Provincia de Buenos Aires y De Narváez a la gobernación. Afuera quedan dirigentes del peso de Solá o Das Neves que también tienen pretensiones. En política es imposible dejar a todos contentos. Heridos van a quedar en el camino, y habrá que ver hasta dónde está cada uno dispuesto a renunciar.Igual, algunos operadores oficiales, están empeñados en darle algunas 'manitos' a los disidentes. Los escraches a Solá y a Duhalde no hacen más que potenciar sus lanzamientos y ponen sobre el tapete, lo dura que será la campaña que se avecina. El ex gobernador Busti no se cansa de denunciar que la SIDE está detrás de estas movidas y el propio Duhalde señaló al mismísimo hijo de Néstor Kirchner, Máximo, como el organizador de las protestas. En el peronismo, justo en la semana que se cumplieron 36 años de la muerte del fundador, Juan Domingo Perón, las peleas por el liderazgo son a vida o muerte. La transición empezó el 28 de junio del año pasado y la carrera ofrece tantas trampas como vericuetos. El más inteligente será quien sobreviva y quién pueda ejercer el pleno poder del peronismo. Conduciendo y no imponiendo. ¿Quién habrá dicho eso? Un tal Perón, parece.
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