Manuel Belgrano: Economista y pedagogo
La historiografía lo hizo trascender como político, militar, abogado, ideólogo de la Revolución de Mayo y soldado de la Independencia. Pero hay dos facetas poco abordadas: Belgrano economista y Belgrano pedagogo.Prof. Mario Giordán Especial para El Día Abordar la vida y obra del Dr. Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano no es una tarea fácil y menos para exponer en un tiempo limitado.Nacido en el seno de una familia acomodada económicamente, luego de cursar sus estudios en el Real Colegio de San Carlos, hoy Colegio Nacional de Buenos Aires, siguió en España la carrera de leyes, primero en Salamanca y luego en Madrid y Valladolid, donde se graduó de Abogado.En España se interesó de modo especial en la economía política. Presidió la Academia de Práctica Forense y Economía Política de Salamanca.En 1796 se publicó en Buenos Aires el tratado "Principios de la Ciencia Económico Política", traducido del francés en la Península Ibérica.La lectura de los clásicos como Adam Smith, Jovellanos, Campomanes, entre otros, marcaron en él las ideas de libre comercio.A raíz de su brillante carrera, con apenas veinticuatro años, el ministro español Gardoqui, por expreso pedido del rey, lo nombra como secretario perpetuo del Consulado que se abriría en Buenos Aires, con la obligación de escribir anualmente las MEMORIAS del mismo.Los Consulados eran tribunales especiales que garantizaban la salida rápida de las causas comerciales y el fomento de actividades como agricultura, navegación, enseñanza técnica y comercio, los caminos, las manufacturas, entre otras.En América surgieron así los Consulados de Caracas y Guatemala en 1793, Buenos Aires y La Habana en 1794, Cartagena de Indias, Veracruz, Guadalajara y Santiago de Chile en 1796. El secretarioCon fecha 17 de octubre de 1793, Belgrano envía una nota al rey solicitando la asesoría del Consulado. En la misma hacía referencia a los servicios prestados en la hacienda de su padre e invocando "...diez años de mérito personal adquirido en la carrera literaria, a que se agrega tener varios hermanos empleados en vuestro Servicio Real".El 6 de diciembre de 1793, por Real Orden el rey designa a Belgrano como secretario perpetuo del Consulado de Buenos Aires, en formación.Antes de esta designación, el virrey Arredondo, junto con los comerciantes de Buenos Aires habían propuesto para este cargo a Pablo Berutti, pero el ex virrey Marqués de Loreto aconsejaba al rey que la designación recayera en "alguien de conocida instrucción y probidad".El Consulado de Buenos Aires celebró su primera sesión el 2 de junio de 1794 "bajo la protección del Poder Divino por la intercesión de la Virgen María en su Purísima Concepción, patrona de España y de Indias, para que inspirase a su insuficiencia", como lo refiere Mitre en su Historia de Belgrano. Desde ese año y hasta un tiempo antes de la Revolución de Mayo, Belgrano ocupó el cargo de Secretario.En el aspecto económico merecen citarse dos períodos de intenso trabajo. El primero entre 1796 y 1799 cuando se intentó encontrar soluciones a la quiebra del comercio atlántico con España, como consecuencia de las guerras navales.El segundo período va entre 1800 y 1805 cuando debió ocuparse de la defensa de la economía local, la construcción del muelle porteño, la circulación interna de mercaderías, entre otros, todo lo cual apuntaba y fortalecía la conciencia de los problemas propios y ante la falta de respuestas de España desembocaría más tarde en el proceso revolucionario.Belgrano contó durante gran parte de su gestión con el respaldo de hombres provenientes de la segunda generación de inmigrantes, entre ellos los comerciantes catalanes, Domingo Matheu y Juan Larrea, con quienes compartiría la Junta Revolucionaria de 1810.Belgrano, al frente del Consulado, mantuvo siempre una fluida correspondencia con los diputados de los distintos destinos solicitándoles información precisa de las características geográficas y de las producciones locales.Insistió en la construcción de nuevos caminos como los de Catamarca y Córdoba; Tucumán y Santiago del Estero; San Luis y Mendoza e incluso busca franquear las comunicaciones entre Buenos Aires y Chile, incluyendo el Perú por Atacama. Asimismo proyectó un medio de comunicación entre el Atlántico y el Pacífico por Patagones, algo que no se pudo concretar.Busca el asesoramiento de estudiosos, organiza viajes de reconocimiento del territorio y levanta planos topográficos.Se interesa por la situación de los indígenas que vivían fuera de la frontera con el español. En Belgrano es constante su interés por un mejoramiento económico, sin descuidar aspectos sociales y morales de la población. Ideas de desarrollo económicoLa Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y el avance de la ilustración marcaron el final de una etapa histórica, con una atmósfera intelectual en permanente cambio. Todo ello influyó decisivamente en la formación de las convicciones de nuestro ilustre patriota.Claramente describe ese proceso en su Autobiografía cuando relata que: "Como en la época de 1789 me hallaba en España y la revolución de la Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente en los hombres de letras con quienes trataba se apoderaron de mi las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aun las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente".En su pensamiento económico quien ejerció una influencia determinante fue el francés Francois Quesnay, a quien debemos agregar la de Adam Smith. Con la lectura de sus obras, y las de otros autores, le permitieron advertir que no se podía obviar el contexto más avanzado en que se desarrollaban las ideas del liberalismo económico. Trasladar este nuevo paradigma a su tierra requería adaptaciones. La realidad de las tierras del sur, con un desarrollo más atrasado y con condiciones institucionales tan diferentes a las de Europa le exigieron más cuidado a la hora de difundir sus ideas y postular la aplicación de las mismas.Las ideas económicas que caracterizaron el pensamiento de Belgrano están desarrolladas en las MEMORIAS DEL CONSULADO, con cuya lectura se abrían anualmente las sesiones.El profesor e investigador de la Universidad Nacional de Córdoba, Alfredo Félix Blanco, en su estudio sobre Belgrano economista dice: "Belgrano transformó esas presentaciones en verdaderas conferencias sobre temas de economía y en fuertes alegatos en defensa del libre comercio de las colonias en contra de las restricciones monopólicas de la metrópoli".En la función de analizar y divulgar los nuevos principios de economía contó con el apoyo de dos voceros de las nuevas doctrinas. Me refiero a su primo Juan José Castelli, quien lo reemplazó como Secretario en 1796 y 1800, cuando solicitó licencia por razones de salud; y de Juan Hipólito Vieytes, que lo acompañó desde el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio.
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