Manuel Puig, el gran narrador Pop
Hace 20 años moría Manuel Puig en Cuernavaca, Méjico, aún joven, por la falta de condiciones sanitarias en una simple operación de vesícula. Allí quedaba su madre, su nueva casa y el lugar elegido para el autoexilio definitivo.Por Mirta HarispeColaboración Una vez más en General Villegas, su pueblo natal, donde un enorme cartel de entrada advierte que es su lugar de nacimiento, se realizó "La Semana Puig", un encuentro prestigioso y anual sobre vida y obra.Villegas ciudad del interior, de enormes contradicciones, frente a un hecho reciente de corrupción de menores y la reacción negativa de una parte del pueblo, fue asociada, por periodistas nacionales al ambiente pueblerino e hipócrita que marcó las experiencias jóvenes del autor y sus ficciones.A fines de los '60, Manuel Puig irrumpía con su novela "La traición de Rita Hayworth" (1968) en el universo de la novela argentina dominada por el existencialismo de corte francés, el realismo social renovado, la novela burguesa psicológica narrada en lengua "culta", mas la narración experimental de Cortázar. No se difundían todavía los nuevos narradores del norte y avanzaba el "boom" de los novelistas latinoamericanos, que impactaba en el nuevo lector joven.En ese panorama, de las experiencias del Pop Art y del Instituto Di Tella, de la música arrasadora de los chicos de Liverpool, Puig va a ser la vanguardista argentina en las antípodas de Borges.En la Argentina dictatorial, antiintelectual y antipopulista del Onganiato, lectores privilegiados como Ricardo Piglia, Severo Sarduy y Beatriz Sarlo, quien dirige un seminario sobre la novela en la U. del Sur, advierten la importancia del autor. Ya se había popularizado una novela más abierta en el sentido: "Boquitas pintadas" (1969), que muchos subestimaron como un folletín más. Llevada inmediatamente al cine por Leopoldo Torres Nilson, con un gran elenco, bate records de audiencia, que se proyecta a la novela del infierno chico de pueblo, con referencias obvias a personajes de Villegas: amores secretos, traiciones, infidelidades, enfermedades y apariencias, en un cruce de lenguajes populares.Hoy es notable la frescura de "Boquitas...", que merece nuevos lectores. En los '90 hay un resurgir de la narrativa de Puig y un avance sobre su teatro y su consideración como uno de los novelistas más importantes de nuestra literatura, traducido y comentado en muchos idiomas.Puig, (así, a la castellana), va a trabajar materiales degradados del lenguaje, formas de la lengua poco prestigiosas: las formas banales del chisme, de la lengua cotidiana pueblerina, con los modismos populares ciudadanos, usa restos de los géneros populares y gastados: el folletín, las revistas de chismes de actores, la esquela, las cartas familiares, el diálogo ocasional, suspendiendo el narrador único.Los protagonistas: El Toto, Mita, la tía, el padre, son sujetos absolutos de lenguaje. Puig tematiza el lenguaje, lo constituye en personaje y narración, lleva al límite la noción de "ajenidad" del habla, pone en cuestión la noción de "centro" en el sentido y la "pax romana" de los lenguajes. Los pone en confrontación y disputa.La sociedad de clase media pueblerina bonaerense y de otras provincias, con sus secretos, deseos e intrigas, emerge de las crisis agropecuarias y familiares. En esos años, J. C. Portantiero y Murmis, en dos ensayos breves "La crisis del '30 y orígenes del peronismo" van a analizar la situación sobre la que se recorta la novela: la resolución del conflicto entre criadores e invernadores, estos ligados a los frigoríficos, que son los que ganan la pulseada económica que impacta en las clases medias de los pueblos ligados a la producción rural."El Toto" y su madre viven como real el mundo del cine. Así, inmerso en un ambiente mezquino y chato que rechaza, ligado a la fantasía, el Toto no crece, como no crece la acción de la novela, que da vueltas sobre sí misma; tampoco crece el lenguaje degradado del "clisé".Ricardo Piglia, en "Clase media, cuerpo y destino, una lectura de....." va a señalar la parodia social de la novela. "The Buenos Aires Affair"Puig, después de sus estudios primarios, realiza estudios secundarios de "pupilo" en "El Word" de Ramos Mejía. Inicia estudios universitarios, pero a los 24 años con una beca parte a Roma, donde estudia cine en el Instituto Experimental de Cinematografía y se impregna de los nuevas técnicas y tendencias. A pesar de esto, seguirá prendado del cine glamoroso de Hollywood.Su novela más experimental, "The Buenos Aires Affair", narra, con fondo de la violencia de los setenta, en clave policial, una historia de amor sadomasoquista y enfrentamiento entre la diva, Gladis D´Onofrio, artista plástica de vanguardia pop, que encubre al autor, y el zar de la crítica, Leo D.En este relato Puig se venga, con crueldad e ironía del mundillo literario que lo rechaza. Graciela Speranza señala, en esta novela, "...la inventiva formal de su arte narrativo, combinada con un rigor en la construcción de la trama, una gracia verbal y una sensibilidad, infrecuentes en el arte de vanguardia". La protagonista, como todas "las mujeres Puig", pasa de la banalidad a la tragedia sin hiatos, con la libertad y el desprejuicio sexual que se anticipa 40 años a nuestra realidad. Otro caso para citar a Oscar Wilde, en el que "la vida imita al arte"."The Buenos Aires..." (1l974) es retirado por la Policía Federal de las librerías y dos años después la Triple A amenaza a su autor, que se exilia definitivamente. Libre de presiones de grupos culturales y dictaduras escribe "El beso de la mujer araña", publicada en España, que Babenco lleva al cine protagonizada por dos grandes artistas de Hollywood. Allí, en ese encuentro en la cárcel entre el militante guerrillero, Valentín y un homosexual acusado de corrupción, Molina, ocurre la comunión más solidaria. Puig, gran contador de películas y transformista, aquí despliega el don de la magia ficcional en la voz de Molina contando películas de dramas femeninos que sostendrán al torturado y permitirán los intercambios. Llevada al teatro, representada hace poco en Bs. As., aparece bastante ingenua frente al paso de la historia."Pubis angelical", la quinta novela de Puig, es llevada al cine por Raúl de la Torre, con el protagonismo de Graciela Borges y Alfredo Alcón. Considerada por la crítica actual como una de las menos logradas novelas del autor, narra tres historias en tres planos narrativos y tiempos: La de Ana, en el '75, en un hospital de Méjico, visitada por su antiguo amante, abogado defensor de presos políticos, mientras escribe una memoria. La historia de Ama, actriz de los '40, noveliza la historia de Edy Lamarr. Y, tercera, la historia de W218, en tiempo futuro, cercana a 1985, y por la tanto a "1984", la ficción distópica de Orwell.La joven debe cumplir un año de servicios sexuales dispuestos por el Estado. Para Aníbal Jarkowski, esta novela "didáctica" es el ajuste de cuentas con lo que el peronismo significó para Puig y que forzara su alejamiento forzado del país."Maldición eterna a quien lea estas páginas" es la narración a dos voces de los efectos de la represión en la memoria y en el cuerpo. El diálogo entre un viejo, Ramírez,que ha sido abogado laboralista, en silla de ruedas en un hogar de ancianos neoyorkino, y Larry, prof. de historia desocupado que empuja su silla. El juego de roles padre-hijo, viejo-joven, tiene mucho de psicoanalítico. En esta novela, único caso de Puig, es un diálogo entre letrados, políglotas, intelectuales, lo que un crítico ha llamado:"la conversación infinita". La narración más audaz"Sangre de amor no correspondido", escrita en Leblón, hace veintiocho años, experimenta el juego más audaz de narración de Puig: contrata a su albañil. Otros dicen, un joven contratado ex profeso para que le cuente su historia, una historia de amor fatal, que Puig graba y transcribe. Como dice Luis Chitarroni, "un libro frick".Su última novela "Cae la noche tropical", está protagonizada por dos señoras ancianas, sus viejas parientes, en un diálogo largamente sostenido en un departamento de Río de Janeiro. Hablan de sus experiencias, de sus males, entrecruzando sus vidas cotidianas con sus recuerdos. Juego de discursos fragmentarios, la vida de la vecina entra en la narración de las protagonistas que se ocupan de seguir sus amores. Puig construye un collage de puntos de vista y de recortes de géneros populares, desde el diario hasta cartas, actas de denuncias en una comisaría.Esta visión desacralizada, insolente, de las historias es el modelo Puig para los nuevos narradores y los nuevos lectores acostumbrados a la fragmentación de los lenguajes audiovisuales.Los textos narrativos de Manuel Puig han sido adaptados por el teatro "Under" y oficial y han tenido reciente éxito, con actrices y directores prestigiosos.Sólo se le puede emparejar en el relato desprejuiciado y original del mundo de provocación y humor, el chileno Pedro Lemebel, nacido en los '50 quien a través de historias y crónicas que mezclan lo alto y lo bajo de Santiago, lo "tradicional" y lo marginal en un mundo corrido por el SIDA, la dictadura y la transgresión al origen. Lemebel, beca Guggenheim para investigar la vida de los gay en Chile, cronista de diarios neoyorkinos y chilenos, tiene el oído atento a los lenguajes, el humor, la rabia, la agudeza de observación de nuestro escritor.La Universidad de la Patagonia ha dedicado un Seminario de Extensión a estos dos autores que nunca se conocieron, pero constituyen un cuerpo narrativo incomparable. Nuestra "bestia pop".ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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