Mapa de medicamentos: El consumo de fármacos en cada barrio indica las condiciones de vida de los gualeguaychuenses
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El subsecretario de Salud Municipal Pablo Alfaro contó que “hay un uso y abuso" de remedios y resaltó que el “consumo de analgésicos es abismal”. Además, llamó la atención sobre la demanda diferencial según el lugar en el que están emplazados los Centros de Salud.
El uso de medicamentos por parte de los gualeguaychuenses, sobre todo de aquellos que tienen una situación social y económica más vulnerable, tiene su caja de resonancia en los Centros de Atención Primaria (CAPS) ubicados en los cuatro puntos cardinales. Allí se entregan diariamente fármacos para resolver diferentes afecciones de salud.
Pablo Alfaro, subsecretario de Salud Municipal, habló con Ahora ElDía para delinear un mapa de los remedios en la ciudad y así tener un acercamiento sobre cuáles son las enfermedades que más prevalecen.
“Gualeguaychú se divide en diferentes ciudades dentro de sí misma. En ese sentido, según en qué barrio te pares, vas a ver un consumo de distintos medicamentos. Por ejemplo, en el barrio de la Cuchilla, y San Francisco, en decir en el sector norte, los medicamentos que más se usan son aquellos que están indicados para enfermedades de la piel, como el Bactrin, conjuntamente vienen los analgésicos. En los barrios del norte, se observa un crecimiento distinto de abscesos en piel y partes blandas, y de celulitis, que no tiene nada que ver con el concepto estético, sino que se trata de una inflamación de la piel”, apuntó.
Detrás de estas afecciones de la piel que demandan fármacos específicos, se encuentran las condiciones de vida de la población del norte de la ciudad. Los problemas en la piel, derivan del poco acceso a medios para higienizarse: como un baño adecuado con agua y jabón.
Esto mismo, pero con otras características, se evidencian en la zona oeste, donde según Alfaro, el consumo de aerosoles inhalatorio, como salbutamol e ipratropio, que son medicamentos propios de las enfermedades respiratorias, es mayor que en el resto de la ciudad.
“Las hipótesis que tenemos es que, en las regiones del oeste, sobre todo en los barrios 338, 348, suele haber una convivencia entre las personas en aglomeraciones, entonces las enfermedades respiratorias en estas épocas invernales afloran más fácilmente. Este pico se ve en esta región”, manifestó el subsecretario de salud.
La falta de espacios amplios y de ventilación, propias de las características edilicias de estos barrios deriva en una proliferación de enfermedades respiratorias por sobre el promedio.
Alfaro señaló casos de tuberculosis en esta zona de la ciudad, y el rol del hacinamiento, además de otros factores. En la actualidad, hay 17 casos activos en Gualeguaychú, y desde Salud Municipal han implementado un nuevo programa de seguimiento de pacientes.
“Muchas personas abandonaban el tratamiento, porque lleva 6 meses: a lo largo de 2 meses se toman cuatro medicamentos, y luego, por 4 meses, se toman otros dos antibióticos. Es autoadministrado, lo que pasa que el paciente lo deja, eso provoca resistencia de la bacteria, por lo tanto, no se cura. Entonces, el segundo paso, es el tratamiento observacional, todos los días de lunes a lunes, un agente sanitario va a la casa de ese paciente, y de la familia, y observa que tomen el medicamento, para asegurarse que sigue el tratamiento”.
Y agregó: “La tuberculosis es una bacteria que nos deja muy expuestos, porque aún la seguimos teniendo, y esto nos da cuenta cuáles son las situaciones que tenemos que seguir tratando a nivel social y habitacional.
En el sector sur y este de la ciudad, no se identificó ninguna particularidad en cuanto al consumo diferencial de medicamentos, aunque Alfaro admitió que “tal vez faltaría más estudio de ver si hay algún fármaco que sea estadísticamente significativo en su uso”.
Una sociedad analgésica
Más allá de las particularidades de cada barrio, hay medicamentos cuyo consumo es transversal en toda la ciudad. De acuerdo a lo apuntado por Pablo Alfaro en el “ranking” de fármacos, los que encabezan la demanda son los “Ianes”, que son los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, el ketorolaco y la dipirona, dentro de estos, el ibuprofeno lleva la punta.
“El consumo de analgésicos es abismal. Eso nos indica la patria pastillera. Para mi forma de pensar, tenemos un consumo con uso y abuso de fármacos. Toda hipótesis que quisiéramos colocar para encontrar el porqué del consumo de tantos analgésicos, es válida. Escuché a pacientes decir que el ibuprofeno los ayuda a dormir, cuando en realidad, no tiene ningún efecto de inductor del sueño. El consumo de ibuprofeno tiene muchos efectos adversos, e igual se consume mucho”, reconoció.
Por otra parte, los fármacos inhibidores de la encima convertidora angiotensina, nucleados bajo la sigla IECA, que son medicamentos que se usan para tratar la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y proteger los riñones, como el enalapril, también encabezan el ranking.
“En estos últimos tiempos, la necesidad de adquirir medicamentos para la diabetes, así como para la presión arterial, han ido creciendo año tras año, mes a mes, en relación a la cantidad de personas que tienen diabetes e hipertensión arterial. Hace poco estábamos viendo el Programa de Diabetes de provincia, que nos provee de insulinas, y estábamos en unas 1.700 dosis de insulinas mensuales, realmente asusta”, subrayó.
Medicación en salud mental
Juliana Etchemedi, integrante del Círculo de Farmacéuticos de la ciudad, señaló que “de un tiempo hasta esta parte se nota que un gran consumo de psicotrópicos. Se ve alta prescripción de este tipo de medicamentos, cada vez más”.
En este sentido, en una entrevista anterior, la psiquiatra Luisa Schmidt reconoció que “como todos los psiquiatras de la ciudad estoy desbordada de trabajo, hace cuatro décadas que ejerzo mi profesión en Gualeguaychú, y me tengo que manejar con sobre turnos, porque la demanda es cada vez mayor, no doy abasto”.
Según un informe de la Subsecretaría de Medicamentos y Productos Médicos (SMS) de 2025, el consumo de hipnóticos y sedantes aumentó un 6,9% y el de antidepresivos un 1,3%, en sólo cinco meses.
En relación al incremento de hipnóticos y sedantes, desde el organismo aventuraron que “podría estar relacionado con problemas de sueño”, y que el aumento de antidepresivos, indicaría la necesidad evidente de mayor apoyo y tratamiento para la atención de la salud mental.
De acuerdo a las declaraciones de Schmidt, en Gualeguaychú “hay un aumento en personas de más de 20 años a las que les cuesta mucho conciliar el sueño, duermen poco, o si lo hacen, tienen malos hábitos”. En este panorama, el uso de pantallas (celulares, tablets, y televisión), sumado a una creciente ansiedad, generan un combo explosivo a la hora de dormir, y explica el aumento en la demanda de psicofármacos.
