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Marcos Villamil: Nació el Recoleta, es ingeniero y recorre el país a caballo

En la zona rural de "Nuevo Rincón" en el "Mejor Lugar" establecimiento de la familia Espósito, dialogamos con Marcos Villamil, un joven Ingeniero Agrónomo de Capital Federal, que a lomo de caballo lleva recorridos unos 8000 kilómetros por distintos rincones del país.

Nació en Recoleta, pero las vacaciones las pasaba en un campo familiar de General Alvear en Buenos Aires. Allí se enamoró del campo y de los caballos: “A los 20 años hice mi primer cabalgata de 300 kilómetros, luego una de 1000, y me gustó esta forma de conocer el país que no te la cuenta nadie; porque esta forma de viajar, uno va conociendo las familias, las historias, los rincones de la Argentina con el viento pegándote en la “jeta”, pasando por frío y calor; temperaturas extremas que te van curtiendo el cuero”.

“Uno puede llegar en auto, avión a un lugar y comentar cómo es la gente de ese lugar; pero andando a caballo uno comparte experiencias con los habitantes de diferentes lugares y termina entendiéndolas”, reflexionó Marcos.

En cuanto a Entre Ríos marcó diferencias con la gente que conoció en “Federal, Feliciano, la selva de Montiel, Lucas Norte, Villaguay. La gente cambia en sus costumbres y forma de vida a medida que se acerca a Basavilbaso, Aldea San Antonio, donde se aprecia más agricultura y una mayor influencia de las distintas corrientes inmigratorias como la de Aldea San Antonio con una fuerte presencia de descendientes de Alemanes del Volga".

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“En la Aldea me quedé en lo de Alejandro Sittner, quien me contó que su abuelo vino de Rusia y no hablaba una palabra en español cuando arribó, manteniendo su lengua, dialecto alemán, en la familia. Argentina es el Wichí del Chaco, es el volga de San Antonio, es el inglés de Tierra del Fuego, los pueblos originarios y las corrientes inmigratorias. Estamos en un país que le ha abierto las puertas a todo el mundo y hoy somos el país que somos con la calidez que nos caracteriza, con mucha hospitalidad, por eso de tener tantas culturas”, enfatizó el Ingeniero que protagoniza esta particular aventura a caballo.

Marcos tiene 29 años, viaja a lomo de caballo. Cuenta con dos yeguas-una tordilla y una zaina- y un caballo que tiene mucho de percherón por el tamaño y las características del mismo, una valija donde lleva sólo lo esencial.

“La verdad es que muchas veces pensamos que debemos tener más cosas de las que verdaderamente necesitamos. Ando con lo justo y agradezco de haber tomado esta decisión. Este viaje nace de la confianza en la gente. Llevamos tranqueados 8.400 kms en trece meses y medio. Hoy tengo varias historias para contar, pero cuando arranqué no las había, cuando ensillé y partí del campo “El Centinela”. Partí para La Pampa, después todo el valle del Río Negro, hasta llegar a Ushuaia, después el regreso hasta la Pampa en flete para hacer todo el NOA. Después bajé por el litoral, en lo posible recorriendo caminos de tierra, siendo recibido por familias de miradas tranquilas que no salen en la tele, visibilizando una Argentina Real y hasta oculta me atrevería a decir”.

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Marcos se ha quedado en “lugares donde vive gente como en Santa Cruz, en un puesto en medio de la cordillera que no ve gente por dos o tres meses, salvo a sus familiares y uno que llega montado con un “Pilchero” y uno de tiro, te miran y dicen que está pasando acá”.

“Haber conocido a Juan Carlos en una estancia “Río Carbón” en Santa Cruz, una persona que llegó de Chile a los 15 años con una mano atrás y otra adelante que cruzó la cordillera de Los Andes con 4 caballos buscando laburo que encontró en la estancia mencionada hace 50 años es increíble. Se trata de historias que no vas a encontrar en otro lado, solo en un puesto enclavado en las montañas”.

Contó que hace 35 kilómetros por día y que va rotando los equinos. Parte a las tres de la mañana y trota hasta las diez aproximadamente hasta que llega a destino. Normalmente cabalga Diez días y descansa cinco”.

El sueño que está cumpliendo “nació porque no quería que la gente me cuente como es mi país, quería verlo con mis propios ojos, a lomo de caballo y con las estrellas como techo, o la casa de familias comunes. El viaje tiene la impronta que tiene porque es a lomo de caballo. Una zaina (Guayra), además de una Tordilla (Mora) y un caballo (Tordo) tordillo de diferentes edades que oscilan entre los 7 y 15 años. Se trata de animales que cuando descansan o paran, como en la familia Espósito, Marcos los llama con silbido, un chistido y se acercan al lugar. Extremadamente mansos, Marcos tiene una relación increíble con los animales a los cuales alimenta a pasto, además de suplementarlos con ración los días en que descansa”.

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La montura

El apero se “llama basto Tacuarembó muy lindo para andar, un cojinillo y el freno es con muy poco puente pensando en que la cabalgata siempre es por derecha”

Dijo que va alternando las monturas. Voy en uno, el otro es pilchero y el restante va suelto”.

Cerró diciendo que “la vida no pasa por la plata, pasa por los sentimientos, por el compartir, contar lo que hemos vivido”.

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