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Ciudad | Economía

María Barbosa: "Barrios de Pie trabaja para la gente, no para un partido político"

La referente del movimiento social recibió al Día en una pequeña huerta en Belgrano al 700. Dijo que cada vez se hace más difícil mantener los merenderos que tienen a su cargo y destacó que no se debe estigmatizar a la gente que tiene planes.

Por Fabián Miró

La dirigente social, que días pasados encabezó una marcha que terminó en Desarrollo Social, charló con ElDía en la huerta que se encuentra en un pequeño terreno de calle Belgrano del barrio Franco, en el norte de la ciudad.

Hombres y mayoría de mujeres, supervisadas por un integrante del PASSS (Plan de Alimentación Sana, Segura y Soberana), trabajan la pequeña superficie de tierra para sembrar verduras y hortalizas de estación.

Palas de punta, palas anchas, palas con dientes, azadas, escardillos y otras herramientas son utilizadas por integrantes del movimiento social en un terreno de 20 x 15 aproximadamente. Allí puntean la tierra, la preparan, arman canteros para luego trabajar con verduras y hortalizas de estación, además de hacer pequeñas zanjas para que en el caso de lluvias el agua escurra rápidamente y la huerta no se inunde como pasó tras las últimas lluvias.

La gente tiene que saber quiénes somos, qué hacemos y qué es lo que pretendemos y que no se queden con la idea de que somos planeros y piqueteros que pretenden todo de arriba sin nada a cambio

La referente de “Barrios de Pie, libres del Sur” señaló que "la gente tiene que saber quiénes somos, qué hacemos y qué es lo que pretendemos y que no se queden con la idea de que somos planeros y piqueteros que pretenden todo de arriba sin nada a cambio. Hacemos huertas, talleres de capacitación para las compañeras como corte y confección, además tratamos temas candentes como la violencia de género, en un local que tenemos en Rosario y Manzoni”.

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Barbosa marcó que los talleres "son abiertos, pueden asistir todas las personas que lo deseen, con las medidas sanitarias vigentes”.

La huerta comunitaria

Trabajan unas 40 personas en un terreno que adecuaron para hacer un poco de quinta y reforzar la dieta alimentaria de quienes más lo necesitan. En síntesis, agregarle un poco de verdura a la mesa.

María relató que le pidieron al municipio "si nos podía facilitar un terreno más grande para trabajar, pero hasta el momento y pese a que estamos en una permanente búsqueda, no hemos encontrado nada”. Se mostró agradecida a una compañera que “trabaja con nosotros y nos prestó el terreno en el que nos encontramos. Se trata de un espacio donde hacemos cultivos de estación”, contó.

En una primera parte hicieron choclo (maíz), zapallo, zapallito, morrón, distintos tipos de tomates, sandías, melones y ahora vuelven a cultivar para el invierno que se viene.

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Contó que “nos dividimos los trabajos por una cuestión sanitaria”. Un grupo “trabaja a la mañana y otro a la tarde, además recibimos semillas que distribuimos en las familias que tienen un fondo en donde hacer su propia quinta y de esa manera reforzar la economía familiar.”

Calificó a la situación económica como “caótica”, detallando que “la pandemia agudizó la falta de trabajo que ya veníamos sufriendo con cada vez más gente sin laburo y por con siguiente personas que se suman a las que no pueden llevar un plato de comida a su mesa. Es una realidad muy triste, desesperante, la que mucha gente está atravesando”, acotó.

Los módulos alimentarios los está dando “Desarrollo Social de la Municipalidad con quien dialogamos permanentemente para contar con los productos básicos de la canasta alimentaria”, relató, y cuestionó que “no estamos recibiendo carnes y verduras, si harinas y otros productos” y se preguntó “si ese changarín, ese albañil, un trabajador que vive al día lo tomó una semana de lluvias, de poco trabajo, como hace para comprar un pedazo de carne, que dicho sea de paso es inaccesible para la gente de a pie, o una verdura para echar a la olla y consumir una comida con proteínas”.

La huerta ayuda a pasar momentos muy duros en lo económico que se han profundizado con la pandemia

Sobre los módulos indicó que tienen "lo básico de lo básico, harina de maíz, arvejas partidas, algún puré de tomate y pará de contar. No podemos vivir a harinas, tampoco somos pretenciosos, pero sabemos que tanta harina es perjudicial para la salud”.

Por otra parte, indicó que “tenemos un conflicto con La Cámpora también conocidos como 'Somos' que reciben puntualmente los Módulos. La pregunta es ¿Por qué para ellos sí y para nosotros no?. Queremos que sea parejo. Nosotros trabajamos para la gente, no nos ponemos la camiseta de ningún político. No es solo recibir como nos cataloga la ciudad, planeros como nos dicen. Es verdad que muchos cobran planes, y también es verdad que muchos/as se capacitan, aprenden un oficio para salir adelante, en tanto que otros estudian, ya se han recibido de docentes hijos de integrantes del movimiento“.

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Barbosa argumentó que “puede que seamos una piedra en el zapato para el gobierno municipal, pero si el mismo se pusiera, como gobierno y estado, a trabajar por la gente, no existiríamos nosotros como organización. Hoy vas al municipio y está lleno de cargos generados a dedo; mientras nosotros que somos gente de barrio, sumamente humildes tratamos de ganarnos la vida laburando en lo que sea y ayudando a los que más lo necesitan, capacitando a la gente, para que el día de mañana pueda ganarse, por su cuenta, la vida sin depender de la ayuda del estado y de organizaciones como la nuestra”, remarcó.

Puede que seamos una piedra en el zapato para el gobierno municipal, pero si el mismo se pusiera a trabajar por la gente no existiríamos nosotros como organización

Señaló que el rubro que más genera trabajo en la ciudad es la construcción “pero uno pasa por los obrajes y son muy pocos los que tienen más de 5 personas, debido a que los constructores laburan con 2 a lo sumo 3 personas. Hoy albañiles con muchos años en el oficio, y jóvenes que changuean la tienen muy difícil. Y ese obrero de la construcción tiene esposa, hijos, una familia a la cual alimentar”, recalcó.

¿Qué pasa con los merenderos?

Desde el movimiento social trabajan con tres merenderos: uno en el barrio Pie Descalzo, otro en Pueblo Nuevo que se llama “Nueva Luna” que da la leche los lunes y una comida los viernes, y uno en Suburbio Sur.

“La gente te cuenta todo lo que está pasando, el no tener con qué parar la olla es una situación imposible de describir”, sintió María, y sumó que "a esas personas hay que darle respuestas, un plato de comida. Es muy duro, y presiento que cada vez se va a poner peor”.

El no tener con qué parar la olla es una situación imposible de describir

Comentó que algunas personas le han dicho que pasaron “dos días sin comer, palabras para las cuales no tenemos respuestas, más que la del plato de comida y la leche una vez a la semana que es un paliativo mínimo. La verdad, cada día tenemos que agrandar más la olla y brindarle, mínimamente, soluciones a la gente”.

Por su parte, Silvano Izaguirre, que trabaja en el Merendero Nueva Luna, contó que vive de lo que salga: “hago de todo un poco, mecánica, albañilería, además de técnico de fútbol, pero la mano está muy dura y a veces se complica”. Pese a todo se hace un tiempo para el merendero donde los “días lunes damos la leche y los viernes, a la noche, la cena a 30 familias, cifra que tiende a incrementarse porque cada vez concurre más gente”.

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Por ahora- destacó- trabajan con “solo 30 familias, debido a que se hace complicado porque las donaciones por la situación económica no son las mismas que tiempo atrás”. Izaguirre adelantó que el “lunes en el Centro de Asistencia Primaria de la Salud de Villa María comenzamos en una pequeña superficie, una huerta, para lo cual tenemos que dar vuelta la tierra, colocar un alambrado y a futuro construir un horno de barro”.

Por su parte Esteban Falcón, cuenta con un merendero en Tropas y Alvear, pegado a la sede de Atlético Sur, señaló que, por ahora, solo están “dando la mercadería que nos habilita el Sum de Suburbio Sur y en breve daremos inicio a la preparación de las meriendas, todas las tardes, en la medida que nos lleguen donaciones y contemos con la cantidad de leche necesaria, alimento clave en la dieta de todo chico”.

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