FÚTBOL DEPARTAMENTAL
Mario Dalmón, el delantero del ascenso con más goles que partidos jugados en el Torneo Apertura
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Estuvo a punto de dejar el fútbol y hoy es una de las figuras de la divisional B del fútbol de Gualeguaychú. Sus nueve gritos en ocho fechas le permiten a Sportivo Larroque soñar con regresar a la máxima categoría después de once años.
Mario Dalmón, delantero de mil batallas en el fútbol departamental, atraviesa a sus 34 años uno de los mejores momentos de su carrera en el ámbito local. Tiene más goles que partidos disputados en el actual Torneo Apertura de la Divisional B (nueve tantos en ocho presentaciones) y con Sportivo Larroque es uno de los grandes animadores del certamen de ascenso.
Pero este presente de ensueño contrasta notablemente con su fatídico 2025, cuando el temperamento le jugó una mala pasada y sufrió dos sanciones prolongadas que lo llevaron a pensar en el retiro. Sin embargo, no dudó en pedir ayuda profesional y apoyarse en sus seres queridos para corregir esa faceta y volver a explotar su mejor virtud: hacer goles.
En una charla íntima, el experimentado centrodelantero habló de su gran presente, la transformación de su juego con los años, sus comienzos en Sud América, la importancia de la salud mental, el rol de ser el espejo para los chicos y el respeto que se ganó de sus rivales.
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“La verdad es que me encuentro superbién a nivel personal. Cuando uno le mete compromiso y seriedad, a la larga el trabajo da sus frutos; es lo mismo que les digo a los gurises que están conmigo en el club. ¿Si me imaginaba llevar nueve goles en ocho fechas? La verdad que no, uno siempre sueña con ganar algo en Sportivo, pero si un delantero te dice que no le interesan los goles, te está mintiendo. El delantero vive del gol, tiene su propio ego y creo que, si estoy seguro y con confianza, el equipo va a estar bien”, expresó.
Dalmón convirtió nueve de los 13 goles de Sportivo Larroque en el campeonato, efectividad que posiciona al equipo como escolta con 16 puntos, a tres del líder Sporting antes del comienzo de la novena fecha. Sobre sus características como centroatacante, definió: “Hoy soy un 9 de ir al choque, aunque no tanto como antes porque los años pesan un poco. Trato de saltar, peinar pelotas, aguantar y hacer el 'juego sucio'. Ya no tengo la velocidad de otra época, cuando me gustaba jugar más por afuera y aprovechar los espacios; ahora mi juego es estar adentro del área, atento a cualquier pelota que quede dando vueltas".
Su llegada a Sportivo Larroque se dio inicialmente en 2017 tras dejar Sud América, su club de origen, donde hizo todas las inferiores y debutó en Primera. Allí fue campeón del Torneo Clausura de la A en 2013 y logró el ascenso en 2016, aunque también vivió momentos duros, como dos descensos.
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Consultado sobre por qué no tuvo la posibilidad de jugar con mayor continuidad en clubes de la divisional mayor, después de destacarse durante tantos años en el ascenso, reveló: “Cuando tuve ofertas de equipos de la A, de los denominados grandes o de afuera como Gilbert, mi pase pertenecía a Sud América y siempre había algún tipo de trabita económica o el club me quería retener porque me necesitaba. Por eso no jugué tanto en la A. Después, cuando se dio lo de volver a Sportivo Larroque allá por 2021, el que hoy es mi suegro estaba en el equipo. No sé qué malabares hizo para que de un día para el otro yo terminara siendo jugador del club; nunca me lo dijo y creo que ese secreto se lo va a llevar a la tumba, porque era impensado que mi pase saliera de la ciudad”.
“El 'Suda' me dio todo desde chiquito, lo bueno y lo malo: salí campeón en 2013 siendo muy jovencito, jugué un Provincial, y también me tocó descender dos veces, pero no está bueno quedarse solo con lo malo", agregó, destacando su eterno sentido de pertenencia con la institución azulgrana.
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Con pasos breves por La Vencedora, Camioneros y Central Larroque, y dos regresos a Sud América, Dalmón consolidó su lugar en Sportivo. Sobre su arraigo a la institución y a la localidad remarcó: "Me fui a vivir allá por mi esposa, fue un cambio de vida totalmente. Ya había estado en el club en 2017 y 2018 y sabía que era un lugar tranquilo para jugar al fútbol y hacer amistades. No me equivoqué. El año pasado los gurises hicieron un papel impresionante y se quedaron ahí de la final. Hoy el objetivo de los jugadores y de la gente es el ascenso. La competencia está muy pareja, cualquiera le gana a cualquiera y no es una frase trillada. Nosotros le ganamos a Sporting que está puntero, pero después perdimos con Defensores del Sur. El que llega arriba se tropieza, y de atrás vienen equipos duros como Black River, Cerro Porteño o Sud América".
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Su realidad actual difiere mucho de la del año pasado. Las reacciones temperamentales le valieron en 2025 dos suspensiones prolongadas que lo llamaron a replantearse su continuidad en la actividad. “El año pasado fue uno de los peores a nivel personal por el tema de las reacciones adentro de la cancha. Ya venía con ayuda profesional, pero llega un punto en el que te desbordás y en los 90 minutos te olvidás de todo. Me comí una sanción de ocho fechas en cancha de Sporting. Ahí pensé en no jugar más y retirarme, pero surgió la chance de ir a Sud América a dar una mano con el descenso; al final no pude ayudar mucho porque tuve otra reacción y me dieron cinco fechas más. Fue una espinita que me quedó”, recordó.
“Así como el año pasado fue el peor, este año estoy laburando para que sea todo lo contrario. La ayuda psicológica es fundamental. A veces uno se cree super poderoso, cree que todo lo puede solo, y no es así. Con el tiempo lográs entender que pedir ayuda no es falta de hombría. Cuando la cabeza te dice que no podés, hay que buscar ayuda; y ahí es donde aparece la familia, la pareja que tenés al lado y los amigos. Ahí aparecen las personas que realmente te quieren", reconoció.
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Al respecto, reflexionó sobre el impacto social de sus actos: "Cuando me dieron la sanción de las ocho fechas sentí mucha vergüenza porque uno es el espejo de los chicos. Larroque se está haciendo ciudad pero todavía es un pueblo chico; vas a entrenar o caminás por la calle y los nenes te conocen por las redes o por lo que dicen los mayores. Mi cabeza funcionaba así: 'Si no sos ejemplo para los nenes, quedate en tu casa'. Por suerte las conductas se pueden ir cambiando, nunca es tarde para remediarlo”.
Por último, el artillero se refirió al respeto de sus pares, tanto de compañeros como de rivales con los que ni siquiera compartió plantel: “Hoy siento mucho el reconocimiento de mis colegas, más ahora que estoy grande. El otro día los referentes de Defensores del Sur, como Leo Otero o 'la Burra' (Brian Peña), se arrimaron y me saludaron con un respeto total; eso uno se lo gana adentro de la cancha. Lo mismo con los chicos de Deportivo Gurises o Isleños, que me saludaron con respeto aunque solo nos conocemos de enfrentarnos. En la cancha la gente de afuera por ahí sabe por dónde entrarte para putearte, pero también hay muchos que, estando del otro lado, te valoran y destacan tu trayectoria”, sentenció.

