Se hizo conocida públicamente por el resonante caso María Soledad. De lenguaje claro y fuertes convicciones, se enfrentó al poder y comenzó un arduo trabajo en contra de la explotación de la mujer.
Mónica Farabello / Rubén SkubijEl encuentro internacional sobre Trata de Personas realizado en Gualeguaychú, dejó mucho e interesantes conceptos para analizar. Una de las disertantes fue la hermana Martha Pelloni, quien dialogó con elDía y contó cómo vive actualmente en Corrientes y cuál es su visión sobre esta problemática social. ¿Cuál es la realidad que conocieron de Paraguay, Brasil y Uruguay?-Es muy compleja. Creo que hay una similitud en la problemática que no está abordada y mucho menos desde la Pastoral Social que es nuestra preocupación como iglesia. Este es un encuentro fraterno de gente de Iglesia Católica que estamos en la triple frontera.Hemos coincidido en que debemos capacitarnos en la problemática: primero sensibilizarnos con el tema, porque como la Trata es un tema que las mafias del crimen organizado lo hacen no visible socialmente. ¿Ese sería el primer paso de la capacitación?-Exactamente. Nosotros justamente nos dedicamos a esta tarea; este objetivo para que luego se proyecte en un compromiso social. ¿Cómo define a la Trata de Personas?-Hay que aclarar que esto no es un fenómeno, como no es un fenómeno la droga. No es un flagelo la droga, ni tampoco la Trata. Esto un problema social, porque toda denominación tiene una finalidad.Un fenómeno sale de mí, es algo que aparece y uno se pregunta quién lo trajo, de dónde viene. Si yo digo fenómeno, es algo de la naturaleza, está invisibilizado. Entonces tenemos que llamarlo como es: un problema de todos, un problema social. Si lo definimos así, estamos hablando de un compromiso desde la sociedad civil y desde la sociedad Estado y Gobierno que tiene que ver con las políticas públicas. ¿Alcanza con cerrar los prostíbulos para erradicar la Trata?-En los paneles de debate hicimos mucho hincapié en el abolicionismo. No queremos que se confunda con algunas líneas de proyectos ideológicos que en estos momentos se están tratando en el Congreso y que tienen que ver con el abolicionismo como cierre de prostíbulos y nada más.Estos proyectos separan la prostitución de la calle, de la mujer prostituta. La Trata es la explotación de la mujer, sea laboral, sexual. Nos referimos al hombre que quiera comercializar con el cuerpo de la mujer obteniéndola como una mercancía, como un objeto de placer.Pero las leyes están trabajando desde un abolicionismo para cerrar prostíbulos con una reglamentación, pero que deja de lado el problema de la mujer de la calle. ¿Cuál es la realidad en otras provincias?-Hemos recorrido otros lugares haciendo capacitaciones. Acabamos de llegar de Salta; en lugar de frontera nos encontramos con 30 chicas desparecidas en un solo barrio. La gente estaba desesperada. Participé de una marcha por todas las chicas, es una situación muy difícil. ¿Por qué no se refleja esta realidad en los medios nacionales?-Porque esto trae mucha plata. La Trata está en un primer lugar, porque la droga se vende una vez y la mujer se vende en el día unas cuantas veces. Todos los prostituyentes que entran a una cama con una mujer, es venta. Entonces esto da mucho dinero.La policía, las instituciones, no hay decisiones políticas para terminar con la prostitución. Además esto supone todo una educación también del varón por el tema del machismo patriarcal, donde el varón tiene que ser iniciado en la vida sexual en determinada edad. Esto es una cultura, una mentalidad que nosotros decimos machista. ¿Cómo es su vida Goya, Corrientes?-Gracias a Dios muy bien. Pisamos fuerte porque tenemos una red nacional que se llama "Infancia Robada". Trabajamos con un abogado querellante que puede hacer las denuncias y seguirlas, pero no hablemos de Justicia: tenemos dos suboficiales que habrían abusado de dos niñas pequeñas de 10 y de 14 años en Goya y todavía no hemos logrado que la justicia se expida, pero ambos siguen en la calle. ¿La sociedad acompaña? -La sociedad está despierta pero no se compromete. Hay mucho miedo porque la Justicia no funciona. En Corrientes la policía es la coimera. Sacan 8 mil pesos por sábados en la custodia de los prostíbulos para que funcionen sin problemas, cuando nosotros tenemos una ley abolicionista desde el año 1813.