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Más de 100 vecinos de distintos barrios pidieron ser incluidos en el Banco de Tierras

Vecinos de distintos barrios de la ciudad se congregaron frente al municipio para firmar un petitorio y posteriormente entregarlo a funcionarios. Dijeron que lo único que pretenden es tener accesibilidad a la tierra pagando la misma y pidieron ser incluidos en el banco de tierras.

El déficit habitacional de Gualeguaychú es alarmante. En una ciudad, que pese a la crisis sanitaria y económica, no para de crecer, se han levantado casas y se siguen levantando en las zonas de Urquiza al Oeste, Acceso Sur, en los barrios norte y sur de la ciudad, conformándose el gran Gualeguaychú.

Sin embargo mucha gente no puede cumplir con el sueño de la casa propia. La depresión económica, provocó que gente que tenía trabajo estable se quedara sin el mismo. Urgidos de tener un peso, muchos desempleados se volcaron a cocinar en casa, vender por internet, hacer panes, lo que fuese para mantenerse en pie. Laburos transitorios que a duras penas alcanzan para comer, no para pagar un alquiler, razón por la cual un número importante de personas se fue a vivir a una pieza, a la casa de sus padres, familiares, en condiciones que distan de ser las ideales.

Gente de los barrios Pueblo Nuevo, Pitter, Quijano, 348, Pereda, La Vencedora, zona de Costanera, Camino de la Costa, entre otros, conforman un grupo de 116 vecinos que solicitan un lote, a pagar, para construir su casa.

Natalia Benedetti, vecina de Pueblo Nuevo, dijo que “se le solicitó a la Municipalidad que nos venda en cuotas un lote del Banco de Tierras, que queremos pagar en la medida de nuestras posibilidades. No está en nuestra mente usurpar terrenos, menos que menos poner al frente a menores de edad en las tomas, como se pudo apreciar en las últimas semanas”.

Señaló que “la gente que forma parte de este grupo alquila, vive de prestado, en una pieza seis personas, algunos tienen trabajo, otros no, muchos viven de changas, pero queremos hacer las cosas de forma correcta y con dignidad”.

Contó que el grupo que se conformó por Whatsapp. “Hace menos de un mes armamos el grupo con un lema muy claro, que es el de No Usurpar. Todos queremos pagar un terreno dignamente. Empezamos a movernos, vinimos a la Municipalidad, no obtuvimos casi ninguna respuesta buena, solamente que, si podíamos, comprásemos un terreno en forma particular y que el estado se iba a encargar de los servicios que podíamos pagar en cómodas cuotas. Fue así que recorrimos inmobiliarias y nos encontramos que terrenos para más de 100 familias no bajan de los 200.000 dólares, estamos hablando de dos hectáreas para unas 60 casas, cifras inaccesibles para nosotros”.

“Es por eso que pedimos que el estado nos vendiera o cediera un lote del Banco de Tierras que sabemos que tienen. Nos pidieron una nota por escrito con los datos de todos los interesados en una planilla”, añadió Natalia, quien contó que vive “en una casa que está en sucesión que se va dilatando, razón por la que estoy en el aire. Mi marido trabaja, yo lamentablemente no tengo laburo, se sabe que vivir de un solo haber es muy complicado”.

Uno de los problemas más acuciantes es el del alquiler. “Teniendo chicos nos exigen unas series de requisitos como recibo de sueldo, un dinero para entrar, y cada vez se nos dificulta más pagar por una casa”, señaló Nazareno Caballero, albañil de profesión que vive “de las changas que puedo hacer las pocas veces que salen”. Dijo que “todos los que estamos acá somos personas que hace 20 años venimos luchando por tener su vivienda. En mi caso viví en un asentamiento, me anotó para poder tener mi casa, pero nada pasó. Ahora estoy alquilando. Somos 6 en el grupo familiar. Vivimos en una pieza y pagamos 8000 pesos por mes”.

Carla vive en una casa que está en venta en el Barrio Hipódromo. “Me la prestaron para el mientras tanto porque tengo tres chicos a los que tengo que alimentar y vestir. Vendo pan y con lo que cobro de la asignación por los chicos vivo al día”, dijo la mujer que es la sostén de su hogar. También comentó que “un terreno de 7x15 no baja de los 600.000 pesos y para gente como nosotros juntar ese dinero es imposible”.

Un matrimonio que se dedicaba a la gastronomía, trabajando en relación de dependencia, dijo que “estamos a la deriva, pagando el alquiler de una casa precaria, viviendo de lo que cocinamos y vendemos. No sabemos si nuestro empleador va a abrir en la temporada, por lo que nuestras expectativas no son las mejores. De todas maneras, estamos dispuestos a invertir en un terreno, por más chico que sea, lo que pagamos en concepto de alquiler”.

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