Más de 40.000 personas tienen deudas en Gualeguaychú y casi el 20% no puede pagarlas
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El crecimiento de los neobancos y las billeteras virtuales en los últimos tiempos facilitó el acceso al crédito, sobre todo entre los menores de 25 años, pero también disparó los niveles de mora: tres de cada diez jóvenes deudores del departamento ya acumulan atrasos de más de 90 días.
El endeudamiento de las familias se convirtió en una de las caras más visibles de la situación económica actual y Gualeguaychú no escapa a esa realidad. Un relevamiento elaborado por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC), a partir de datos oficiales de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), muestra que en el departamento hay casi 44.000 personas con algún tipo de deuda registrada en el sistema financiero formal y que prácticamente dos de cada diez de ellas se encuentran en situación de mora.
De acuerdo con los datos correspondientes a junio de 2026, el monto total de deuda registrado en el departamento Gualeguaychú asciende a $203.497,36 millones, mientras que la deuda en mora alcanza los $25.596,51 millones. Medida en pesos, la tasa de mora general se ubica en 12,58%. Pero el dato adquiere otra dimensión cuando se mide en personas: son 8.696 deudores morosos sobre un total de 43.949 deudores únicos, lo que eleva la proporción al 19,79%. Es decir, casi dos de cada diez personas con deudas registradas tienen atrasos en sus pagos, aunque esas deudas representen una porción menor del total de dinero adeudado.
La situación no es homogénea dentro de la provincia. Gualeguaychú presenta una tasa de mora inferior a la de departamentos como Concordia, que alcanza el 17,42%; Federación, con el 15,1%; y Paraná, con el 14%. En cambio, se encuentra por encima de Gualeguay y Tala, donde los índices son del 9,9% y 9%, respectivamente.
El fenómeno también permite observar cómo cambiaron las formas en las que las familias acceden al crédito. En Gualeguaychú, 21.696 personas mantienen deudas con bancos tradicionales, de las cuales 3.787 se encuentran en mora; es decir, acumulan atrasos superiores a los 90 días.
Pero detrás de esas cifras aparece una transformación en el sistema financiero que afecta particularmente a los sectores más jóvenes, que es el crecimiento de los “neobancos”: las plataformas digitales. La facilidad para acceder a préstamos y otros servicios financieros desde un teléfono celular, con pocos requisitos y en cuestión de minutos, amplió el acceso al crédito, pero también generó nuevas situaciones de sobreendeudamiento.
El dato es especialmente significativo entre los menores de 25 años. En Gualeguaychú, la tasa de mora juvenil alcanza aproximadamente el 30%, lo que significa que tres de cada diez jóvenes deudores presentan atrasos superiores a los 90 días cuando se consideran todas las entidades financieras.
El porcentaje coloca al departamento dentro del promedio provincial, aunque revela una problemática que adquiere particular importancia por tratarse de personas que recién comienzan su vida laboral y financiera. En otros departamentos la situación es todavía más compleja. Concordia registra una mora juvenil del 41,07%, mientras que Paraná alcanza el 34,02% y concentra además el 27,93% del total de jóvenes morosos de Entre Ríos.
En este punto, el crecimiento de las plataformas digitales aparece como uno de los aspectos más relevantes del informe. En toda la provincia hay 40.613 jóvenes de hasta 25 años con deudas registradas en el sistema financiero formal y el 32,25% presenta atrasos superiores a los 90 días.
Pero quizás uno de los datos que más permite dimensionar el cambio en los hábitos financieros es que 27.867 de esos jóvenes tienen obligaciones con neobancos, es decir, alrededor del 69% del total.
Se trata de aplicaciones y entidades financieras digitales que permiten solicitar créditos y acceder a distintos servicios con una operatoria mucho más sencilla que la de los bancos tradicionales. La posibilidad de obtener dinero de manera inmediata puede resultar una herramienta para resolver una emergencia, pero también puede convertirse en una puerta de entrada a una cadena de obligaciones cuando los ingresos no alcanzan para afrontar los vencimientos.
La mora también presenta diferencias importantes según el tipo de acreedor. Entre los jóvenes entrerrianos, alcanza el 31,1% en los neobancos, mientras que trepa al 43,5% en las tarjetas no bancarias y llega al 48,6% entre los proveedores no financieros de crédito.
Es decir, cuanto más se amplía el universo de alternativas para acceder al financiamiento por fuera de la banca tradicional, también aparecen niveles elevados de incumplimiento.
Las deudas que se multiplican y acumulan
Otro de los puntos destacados que permite observar el relevamiento de los datos es la denominada “deuda cruzada”, una situación que ocurre cuando una misma persona mantiene obligaciones con distintos tipos de entidades financieras.
En Entre Ríos se contabilizaron 52.724 obligaciones financieras entre los jóvenes de hasta 25 años, frente a 40.613 deudores únicos de esa misma franja etaria, una diferencia que evidencia que buena parte de ellos no tiene una sola deuda, sino compromisos simultáneos con diferentes acreedores.
El dato resulta particularmente relevante porque muestra que el problema no se limita a quienes tomaron un crédito y dejaron de pagarlo. En muchos casos, las personas recurren a distintas herramientas de financiamiento al mismo tiempo: tarjetas, préstamos bancarios, billeteras virtuales, neobancos o proveedores de crédito.
Así, una deuda puede terminar siendo reemplazada por otra para afrontar un vencimiento anterior, generando una cadena difícil de cortar cuando los ingresos familiares permanecen estancados o pierden capacidad de compra mes tras mes.
El impacto en las familias
El endeudamiento, de esta manera, deja de ser solamente una cuestión financiera y comienza a impactar directamente sobre la economía cotidiana. Cuando una parte creciente de los ingresos debe destinarse al pago de cuotas, intereses y vencimientos, queda menos dinero disponible para alimentos, servicios, alquiler, educación, salud o consumo.
En Gualeguaychú, los $203.497 millones de deuda registrados permiten dimensionar la magnitud del fenómeno. Pero detrás de esa cifra hay casi 44.000 personas que tienen obligaciones financieras y, entre ellas, 8.696 que ya acumulan atrasos.
El escenario adquiere una dimensión todavía más preocupante cuando se observa a los menores de 25 años. Que alrededor de tres de cada diez jóvenes deudores se encuentren en mora muestra que el acceso temprano al crédito no siempre está acompañado por ingresos suficientes para sostenerlo.
Los datos oficiales dejan así una fotografía del endeudamiento en Gualeguaychú: una economía familiar que recurre cada vez más al crédito para afrontar sus necesidades, un sistema financiero que ofrece nuevas vías de acceso al dinero y una proporción importante de personas que, una vez que toman esas obligaciones, encuentran dificultades para mantenerse al día.
Alivio a los endeudados: tironeo entre oposición y oficialismo por su tratamiento
Desde el inicio del año se fueron acumulando distintos proyectos opositores para atender la morosidad en los hogares, una problemática que no había sido prioridad en la agenda legislativa del Gobierno de Javier Milei y que también impacta en la industria. El crecimiento del indicador, y el lugar que fue ocupando en la agenda pública, llevó a que un grupo de diputados pidiera una sesión para tratar el tema. El oficialismo, por su parte, convocó a comisiones, lo que en los hechos posterga su tratamiento en el recinto.
La oposición reunió en la última sesión 133 votos para habilitar el debate sobre la morosidad —una cifra que alcanzaría para una media sanción, pero que no permitió tratar los proyectos porque no estaban incluidos en el temario, algo para lo que se necesitan tres cuartos del recinto—. Ese antecedente, sumado a la convocatoria firmada por 49 diputados de ocho bloques (entre ellos, aliados provinciales habituales del Gobierno), alimenta la expectativa opositora de reunir nuevamente los votos necesarios para el miércoles 9 de septiembre.
El objetivo de la oposición es habilitar en comisiones el debate de los 50 proyectos presentados, en un ámbito donde hasta ahora La Libertad Avanza no dio tratamiento a iniciativas de otros bloques. Tras la convocatoria a sesión, el oficialismo respondió con un llamado a la Comisión de Finanzas —que se reunió solo dos veces en lo que va del año, para tratar redacciones elaboradas en el Ministerio de Economía—. La fecha fijada es el 2 de septiembre a las 13.30, con un temario que incluye declaraciones de emergencia, programas de reestructuración de deuda, leyes de atención específica (a jubilados, a deudores de tarjetas, a quienes tomaron créditos hipotecarios UVA) y reformas sobre los límites a las tasas de interés.
La oposición participará de esa reunión, pero mantiene la convocatoria a sesión del 9 de septiembre para intentar fijar fecha de dictamen y acelerar los tiempos de votación. En el Senado, la oposición evalúa un escenario más lento, con la expectativa de debatir el tema recién en octubre, y ya inició conversaciones con los gobernadores para conseguir su respaldo.
Desde La Libertad Avanza sostienen los argumentos que Javier Milei plantea en sus apariciones públicas: consideran que se trata de una problemática de alcance acotado, potenciada por gastos asociados al Mundial, como cuotas de electrodomésticos y apuestas online. Bajo esa lectura, el llamado a comisiones busca darles a sus aliados una salida discursiva para no respaldar la convocatoria a sesión.

