Más de 500 personas reciben acompañamiento por consumos problemáticos en Gualeguaychú
:format(webp):quality(60)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/10/consumo_problematico.webp)
Ante la imposibilidad de medir el alcance total de las adicciones, los registros municipales y de diferentes organizaciones sociales exponen una demanda sostenida en el tiempo. La red de asistencia territorial y el apoyo a las familias emergen como ejes centrales del abordaje.
El consumo problemático es una realidad compleja, que no se limita a una sustancia ni afecta únicamente a quien consume. Muchas veces se extiende a las familias, altera los vínculos, genera situaciones de angustia y deja a quienes buscan ayuda frente a una pregunta difícil: ¿a dónde acudir y cómo empezar?
En Gualeguaychú, dimensionar el alcance de esta problemática no es sencillo. No existe una cifra que permita establecer cuántas personas atraviesan situaciones de consumo problemático en la ciudad. Sin embargo, los registros de los dispositivos municipales ofrecen una referencia: más de 500 personas reciben acompañamiento a través del Dispositivo Territorial Comunitario (DTC) La Esquina y los espacios municipales de escucha. El número incluye tanto a personas en situación de consumo como a familiares y referentes afectivos que buscan orientación.
La cifra no representa el total de personas afectadas, ya que a ella deben sumarse las atenciones que realizan organizaciones sociales, instituciones religiosas y otros espacios que trabajan en la ciudad.
En este escenario, el Municipio comenzó a desarrollar a mediados de 2024 un plan específico de prevención y asistencia en adicciones. La iniciativa busca ampliar los lugares de atención y fortalecer el trabajo con instituciones que ya intervenían en la problemática.
“Eso es imposible poder definirlo”, respondió Marcos Henchoz, asesor de la Dirección de Desarrollo Social y referente del plan, a Ahora ElDía cuando se le preguntó cuántas personas tienen problemas de adicciones en Gualeguaychú.
La dificultad para establecer un número preciso no impide reconocer la demanda que existe. En los espacios municipales se atiende a personas que atraviesan situaciones de consumo y a familiares que necesitan herramientas para acompañarlas. A su vez, distintas organizaciones de la ciudad mantienen sus propios dispositivos de asistencia.
El dato de los cientos de personas atendidas permite conocer parte de esa realidad, pero también obliga a hacer una distinción: no se trata de quinientas personas con adicciones, ya que el registro incluye a familiares y referentes afectivos. Tampoco es un relevamiento del total de la población afectada.
Detrás de cada consulta puede haber situaciones diferentes. Para algunos, el primer paso es reconocer que necesitan ayuda; para otros, la búsqueda comienza cuando un familiar intenta encontrar orientación frente a un problema que no sabe cómo abordar.
Por eso, la posibilidad de acceder a espacios cercanos, conocer los recursos disponibles y encontrar personas preparadas para escuchar se vuelve una parte importante del abordaje.
A partir de la puesta en marcha del plan de prevención de adicciones, Henchoz explicó que, para diseñar la iniciativa, se realizaron consultas con otros municipios, organismos provinciales, organizaciones no gubernamentales y la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar).
A partir de ese diagnóstico, se avanzó en la apertura de espacios de escucha en distintos barrios y en la articulación con organizaciones sociales e iglesias para ampliar las alternativas de acompañamiento.
También contó que se modificó el funcionamiento del DTC La Esquina, con una mayor disponibilidad horaria para atender a personas en situación de consumo y a sus familiares. Allí se ofrecen instancias individuales y grupales, de acuerdo con las necesidades de quienes se acercan.
La red incluye, además, a instituciones que ya trabajaban en el tema, como la asociación Luz de Esperanza —con sus espacios Nar-Anon y Nar-Teen—, el Hogar de Cristo, Narcóticos Anónimos y la Comunidad Jonás, vinculada a la parroquia Cristo Rey.
El objetivo es que la búsqueda de ayuda no dependa de una única puerta de entrada. Sin embargo, la existencia de espacios y contactos es apenas una parte de la respuesta: el desafío está en sostenerlos, garantizar que la atención sea accesible y lograr que quienes necesitan acompañamiento puedan encontrarlo.
Para Henchoz, una de las principales herramientas de trabajo es la cercanía territorial: “Las estrategias de acompañamiento y la cercanía territorial son las mejores herramientas para la atención de las personas en situación de consumo”.
En esa línea, el plan contempla actividades de difusión en los barrios, volanteadas y charlas en instituciones educativas y deportivas. También, elaboraron folletería e incorporaron herramientas digitales para que los vecinos puedan conocer los espacios disponibles y sus vías de contacto.
La estrategia apunta a acercar la información a quienes quizás no saben dónde consultar o no encuentran un lugar al que recurrir. La presencia territorial también permite que el primer acercamiento se produzca en un espacio conocido, en lugar de exigir que la persona o su familia resuelvan por su cuenta dónde buscar asistencia.
Otro aspecto es el acompañamiento a los familiares. El consumo problemático no afecta exclusivamente a quien lo atraviesa: también puede generar incertidumbre, desgaste y conflictos en el entorno. Contar con orientación puede ayudar a las familias a comprender la situación y buscar alternativas sin tener que enfrentarla en soledad.
Henchoz consideró que los avances desde la puesta en marcha del plan fueron “muy significativos” y destacó la incorporación de profesionales y técnicos especializados, junto con una mayor articulación entre los distintos espacios.
No obstante, el alcance real de estas medidas también dependerá de la continuidad de los dispositivos, de la capacidad para responder a la demanda y de la posibilidad de sostener una política que requiere trabajo permanente.
Dónde pedir ayuda
Hay espacios municipales de escucha en diferentes barrios. Además, funcionan dispositivos vinculados a organizaciones sociales y religiosas.
-Contacto general del Plan Municipal de Adicciones: 3446-320604.
- DTC Sedronar: Alem 161. Celular: 3446-568388.
Zona oeste
- SUM Barrio Obrero: jueves, de 18 a 20. Martín Fierro y Franco.
- La Casona: lunes, miércoles y viernes, de 9 a 11. Angelelli 2247, esquina Gavazzo.
- Asunción de María (Hogar de Cristo): Celular: 3446-592079.
Zona sur
- SUM Suburbio Sur: lunes, de 17 a 19. Villagra y avenida Irazusta.
- SUM Toto Irigoyen: jueves, de 17.30 a 19.30. SUM Toto.
- SUM Che Guevara: viernes, de 14.30 a 17.30. Calle 54, entre De la Torre y Grelisón.
- Grupo Jonás, de la Iglesia San Cayetano: dispositivo no municipal. Celulares: 3446-527904 y 3446-585373.
Zona norte
- Capilla Sagrado Corazón: lunes, de 15 a 17. Bulevar Montana y Sáenz Peña.
- Iglesia Pentecostal “Tiempo de Dios”: viernes, de 17.30 a 19.30. J. J. Franco, Pastor Julio Herrera.
- SUM Pitter: martes, de 17.30 a 19.30. Bulevar 2 de Abril y 21 de Septiembre.
- Hogar de Cristo: Celular: 3446-592079.
Zona este
- SUM San Francisco: miércoles, de 14.30 a 16.30. La Rioja 87.

