Más que una reelección
A la luz de una gestión marcada en su primera mitad por conflictos sociales severos, por un revés electoral en 2009, y ante el peso del adversario político que tenía enfrente, se diría que Juan José Bahillo pasó ayer una prueba de fuego.Por Marcelo LorenzoHabrá quien piense que la rotunda victoria del intendente, que lo habilita para un segundo mandato al frente de la comuna de Gualeguaychú, se inscribe dentro de la "ola cristinista" nacional.Pero eso sería quitarle mérito a quien fue la cara visible del oficialismo en el gobierno de una ciudad que había protagonizado dos movidas sociales de proporcionesMovidas que resultaron, en su momento, sendos dolores de cabeza para el kirchnerismo nacional. No hay que perder de vista, en efecto, que Gualeguaychú fue epicentro de los conflictos ambiental y agrario.A tres meses de haber asumido, la gestión Bahillo se vio conmocionada por la revuelta chacarera protagonizada por Alfredo D'Angeli. El intendente, alguien que viene de una familia de productores rurales, pasó entonces un trago amargo.Como confió a este diario luego, contabilizó 18 acciones directas de protesta, entre camionetazos y tractorazos que, en su opinión, pusieron en riesgo la gobernabilidad de Gualeguaychú.Paralelamente, la permanencia del corte de Arroyo Verde, en repudio a la instalación de Botnia en Fray Bentos, simbolizaba un frente de tensión permanente.Está demás decir que entre la Asamblea Ambiental, que lideró el reclamo, y el oficialismo, casi nunca hubo sintonía. El intríngulis papelero agregó zozobra a la gestión Bahillo.Resultado: al cumplir un año y medio, dicha gestión ya había sufrido un desgaste prematuro y de dimensiones. A este cuadro se le sumaron otros eventos indeseados: las tensiones políticas con el Nuevo Espacio (tema Fundación Inka y Balneario Norte), un severo conflicto laboral municipal, el dengue, la gripe A y hasta una inundación.La derrota electoral del oficialismo en las legislativas de junio de 2009, si bien impactó en todo el kirchnerismo, en Gualeguaychú parecía más pronunciada.Quizá ése haya sido el peor momento de Bahillo, que incluso fue mirado con recelo por sus propios aliados. Había una situación objetiva de dispersión en las filas del oficialismo. De hecho un sector emigró del PJ siguiendo a Jorge Busti.La conformación reciente de un frente opositor local liderado por Emilio Martínez Garbino, que reunió al Nuevo Espacio, la UCR, y sectores afines a Héctor Maya, instaló la idea de que el intendente debía sortear una dura prueba política.El kirchnerismo local vio siempre que esta alianza no sólo expresaba el núcleo duro de la oposición política comarcal. En ella se enancaba, según su lectura, la rebeldía agraria y medioambiental.Pero la política, como el fútbol, es la dinámica de lo impensado. ¿En qué momento Juan José Bahillo, que parecía débil políticamente, empezó a remontar su situación? ¿Qué cosas jugaron a su favor en los últimos dos años?Esto será objeto de interpretación de cada quien. Una cosa es cierta: la avalancha de votos que recibió ayer no sólo le permite obtener la reelección. Al dejar fuera de carrera a la oposición tan temida, y poner en retirada al mentado bando agro-ambiental, ahora lidera la política de Gualeguaychú, con amplio campo para aspirar a mucho más. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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