Más vale tarde que nunca

Las provincias de Chubut y Santa Cruz anunciaron la caducidad de las concesiones de cinco áreas petroleras explotadas por YPFContra las cuerdas parecía estar el gobierno nacional cuando de pronto recuperó la iniciativa durante la semana, reinstalando en el escenario dos temas muy sensibles para los argentinos: YPF y las Malvinas.Mario Alarcón Muñiz
EspecialEn verdad no estaban archivados, lejos de eso. Pero desde la tragedia ferroviaria del 22 de febrero en Once y las consiguientes derivaciones y acusaciones cruzadas, además de los tarascones entre funcionarios nacionales y porteños por el subte, las peripecias para conseguirle al vice Boudou un traje antiflama, culminando con una torpe censura de tv, aquellos asuntos de profunda raíz nacional apenas planeaban sobre las turbulencias de la realidad. El gobierno estaba golpeado, aunque todavía consciente.Gestos y dudas
Respecto de YPF no actuó de manera directa. Se supone que habrían contenido a la Presidenta dos hechos registrados a fines de febrero en defensa de la copropietaria Repsol: una llamada del rey Juan Carlos de España y la fugaz y silenciosa visita del ministro de Industrias de aquel país, José Soria. La incidencia de esas gestiones se reflejó en el tono moderado (en este tema) del mensaje presidencial al Parlamento el 1° de marzo.En consecuencia, asumieron la iniciativa las provincias petroleras, desligando en principio al gobierno nacional. Cabe imaginar que hubo conversaciones previas entre la Casa Rosada y las provincias porque el asunto es muy delicado y sus efectos pueden sobrepasar los niveles provinciales. Lo cierto es que los gobernadores de Santa Cruz y Chubut anunciaron el miércoles la caducidad de las concesiones de cinco áreas petroleras (3 y 2 respectivamente), explotadas por Repsol YPF. Al día siguiente completaron el cuadro sendas disposiciones similares adoptadas por los gobiernos de Mendoza, Neuquén y La Pampa.Todavía es temprano para intentar pronósticos. La empresa anunció acciones judiciales, pero será necesario observar sus movimientos y calibrar su entusiasmo, porque según algunos especialistas "se trata de áreas agotadas, que ya no dan más". Hugo Moyano le añadió sal a las dudas: "A lo mejor esto le conviene a la compañía", planteó el viernes. Plata y coraje
Mientras tanto, se vislumbran posiciones diferentes en el seno del gobierno. Una línea dura propicia caducar toda la concesión y recuperar YPF. Argumentos le sobran. Sostiene que los contratos no se han cumplido, no hubo inversiones, no se ha explorado en la medida acordada y por lo tanto se desconoce el volumen de reservas, la producción es insuficiente y la importación es cada vez mayor.Claro que para dar este paso se requieren coraje para tomar la medida y fondos para reorganizar la histórica empresa de los argentinos que Carlos Menem y Domingo Cavallo regalaron en los'90 impulsados por el entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, en aquel tiempo principal gestor de la privatización petrolera.Perdimos el petróleo, más de 50.000 trabajadores quedaron sin empleo y muchas poblaciones se empobrecieron. Jamás le encontré sentido a esa operación, fuera del enriquecimiento de unos poquísimos empresarios y funcionarios.Otra línea interna del oficialismo propicia un entendimiento con la compañía, procurando un escenario más pacífico y consensuado, pues se trata de un tema primordial en el presente que exige serenidad. Además -dicen- alejará a posibles inversores internacionales. No es aconsejable distanciarse de España -añaden- porque entre otras cosas la necesitamos en la pelea por las Malvinas. Sea como fuere, lo cierto es que el caso YPF le permitió al gobierno esta semana recuperar el centro del cuadrilátero.Se lo dijimos
El mismo resultado produjo la reaparición del canciller Héctor Timerman el jueves, anunciando acciones judiciales contra las empresas petroleras que operan en las islas Malvinas. Lo llamativo es que el diplomático recién se ha dado por enterado de un asunto que en esta columna planteamos hace nueve meses. El domingo 5 de junio del año pasado bajo el título "El ruido y las nueces", proporcionamos detalles de las petroleras actuantes en las islas del sur.Estas concesiones que ahora irritan a Timerman fueron otorgadas por Gran Bretaña entre 2002 y 2004, según decíamos en aquella nota. La Rockhooper Exploration -agregábamos- encontró petróleo el 6 de mayo de 2010. La Desiré Petroleum trabaja al norte de las islas con una plataforma marina alquilada en los Estados Unidos. Al este y al sur explora la Falkland Oil desde febrero de 2010. El canciller se refirió -recién el jueves- a estas empresas y mencionó otras dos que en aquella ocasión no tuvimos en cuenta: Argos y Edison.Curiosidades
De lo que no habló Timerman -y difícilmente lo haga- es acerca de algunos puntos poco claros que también subrayábamos hace nueve meses y recordamos ahora: 1) El principal accionista de la Desireé Petroleum es el Barclays Bank, de Londres. 2) El Barclays Bank opera el canje de la deuda externa argentina luego de las gestiones realizadas por el entonces ministro de Economía, Amado Boudou, aprobadas por resolución 267/09 del Poder Ejecutivo, publicada en el Boletín Oficial el 10 de diciembre de 2009.3) La Falkland Oil pertenece a la compañía inglesa BHP Billington, de la que es accionista -al menos lo era hasta hace un tiempo- la ANSES argentina por tratarse de acciones que en su momento compraron algunas ex AFJP y entregaron al producirse su estatización a fines de 2008. Será necesario aclararlo. De todo esto hay que hablar, aunque en algunos casos parezca que ya es tarde.
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